Hantavirus en crucero
Así es el ratón Colilargo vinculado al brote de hantavirus
Esta especie silvestre predomina en áreas rurales y esparce la enfermedad mediante sus excreciones. Su conducta determina su nivel de propagación

Este roedor es el responsable de la transmisión del hantavirus, relacionado con su excreción.
El Oligoryzomys longicaudatus, identificado científicamente como el principal reservorio del patógeno en Sudamérica, es un roedor silvestre que actúa como vector primario del síndrome cardiopulmonar. Su rol epidemiológico recobra relevancia técnica tras la confirmación de cuadros virales recientes en espacios confinados, obligando a revisar sus patrones territoriales.
La especie se distingue por una morfología específica: un cuerpo que mide entre ocho y nueve centímetros, complementado por una extremidad trasera que alcanza los 12 centímetros de longitud. Esta proporción anatómica le permite ejecutar saltos extensos para desplazarse por su entorno. Su pelaje presenta tonalidades café claro en el dorso y un tono blanquecino en la zona ventral.
A nivel de comportamiento, el mamífero mantiene hábitos estrictamente nocturnos y fundamenta su dieta en el consumo de semillas y frutos silvestres. Su radio de distribución territorial se concentra en áreas rurales, zonas de maleza, márgenes de ríos y galpones abandonados, manteniéndose distante de los centros urbanos densamente urbanizados.
Mecanismos de infección y exposición humana
La propagación de la enfermedad no requiere la mordedura directa del animal. El portador elimina el microorganismo a través de fluidos corporales y excremento. Cuando estas secreciones se secan en el suelo o superficies, la acción del viento o el simple tránsito humano aerosolizan las partículas.
Buenavida
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Valeria Alvear
Para mitigar los índices de exposición, los manuales de salud pública exigen la ventilación previa de recintos deshabitados por un mínimo de 30 minutos antes del ingreso. Asimismo, demandan la desinfección de superficies utilizando soluciones de hipoclorito de sodio, químico que neutraliza la viabilidad ambiental del virus antes de iniciar cualquier labor de barrido o limpieza en seco.