Reclamos ciudadanos
Tala de árboles en Urdesa indigna a guayaquileños: "Hasta con los árboles hay hostilidad"
La eliminación de dos árboles y su reemplazo por cemento desató críticas. Ciudadanos exigen sanciones y advierten sobre el efecto de seguir perdiendo vegetación

Ciudadanos cuestionan la pérdida de vegetación en Urdesa y en sí en Guayaquil, donde urge la necesidad de árboles para que proporcionen sombra y ayuden a mitigar el calor.
Los puntos claves
- La eliminación de dos árboles en Urdesa ha despertado críticas por la pérdida de vegetación y sombra en Guayaquil.
- Ciudadanos exigen que se identifique y sancione a quienes ejecutaron la intervención.
- Las reacciones cuestionan la falta de conciencia ambiental y los controles sobre el arbolado urbano.
- Parques EP investiga lo ocurrido, pero todavía no se conocen públicamente los responsables ni si los árboles serán repuestos.
Dos árboles menos, más cemento y una indignación que no deja de crecer. La tala de dos ejemplares en Urdesa, en el norte de Guayaquil, ha provocado una ola de cuestionamientos ciudadanos que van desde la exigencia de sanciones hasta duras críticas por la falta de conciencia ambiental y el deterioro de los espacios verdes de la ciudad.
El hecho, registrado durante el feriado del 9 de Octubre en la intersección de las calles Primera y Bálsamos, fue denunciado inicialmente por la cuenta Urdesa Unida, que alertó sobre la eliminación de los árboles y la colocación de una capa de cemento en el lugar que ocupaban.
La denuncia, publicada días después, encendió el malestar de guayaquileños que hoy cuestionan cómo, en una ciudad donde las altas temperaturas hacen cada vez más necesario contar con sombra, pueden desaparecer árboles sin que se conozca quién ordenó retirarlos ni bajo qué criterio se ejecutaron los trabajos.
Guayaquil
Tala de árboles en Urdesa: ¿Quién sacó dos ejemplares y los reemplazó con cemento?
Juan Pablo Pérez Tomalá
"Todos vamos a sufrir"
Una de las reacciones más contundentes fue la de Gina Galeano, quien en administraciones pasadas estuvo al frente del programa municipal Amiga, Ya No Estás Sola y presidió la Mesa de Movilidad. Para ella, lo ocurrido debe convertirse en un llamado de atención sobre el daño que se le está haciendo a la ciudad y la responsabilidad que también tienen los habitantes de protegerla.
"Ojalá que la vida nos perdone las consecuencias de nuestros errores y podamos volver a darle vida a nuestra ciudad. Los ciudadanos no podemos quedarnos cruzados de brazos. No permitamos que este tipo de acciones se propaguen porque todos vamos a sufrir las consecuencias", expresó.
Su pronunciamiento pone sobre la mesa una preocupación que va más allá de los dos ejemplares talados: la necesidad de frenar prácticas que terminan reduciendo la vegetación urbana y afectando las condiciones ambientales de Guayaquil.
La psicóloga Gina Fabre también expresó su rechazo y dirigió un llamado a la alcaldesa subrogante, Tatiana Coronel, para que intervenga en el caso. "La Alcaldía debe investigar y sancionar", reclamó, al advertir que la ciudad necesita más árboles y cuestionar que cualquier persona pueda cortarlos sin permiso.
Ambas voces coinciden en una exigencia: que el caso no termine únicamente en una investigación, sino que se establezcan responsabilidades y se evite que situaciones similares vuelvan a repetirse.
Guayaquil
Tatiana Coronel: "Ya basta de personas que se toman las calles como parqueadero privado"
Diana Sotomayor
Indignación por la tala
Otros ciudadanos fueron todavía más duros al cuestionar lo ocurrido.
"Increíble. Aquí se vive entre la ignorancia, el individualismo y la hostilidad hasta con los árboles. Pueblo de nadie", escribió el ciudadano Roberto Pérez, quien criticó la falta de respeto hacia la vegetación.
Su comentario refleja otra arista del debate: la convivencia urbana y la manera en que se intervienen espacios que, aunque puedan estar frente a una propiedad particular, cumplen una función ambiental para toda la comunidad.
Las críticas también alcanzaron a las autoridades municipales. Desde la cuenta de X GUAYAQUILLIBERTARIO (@captainxsiempre) se cuestionó si la eliminación de los árboles podría constituir un delito ambiental y se pidió investigar posibles responsabilidades de funcionarios municipales. La publicación incluyó, además, fuertes cuestionamientos a la alcaldesa subrogante.
Aunque corresponde a las autoridades competentes determinar si existe alguna infracción administrativa o penal, el reclamo evidencia que parte de la ciudadanía espera respuestas que vayan más allá de identificar a quienes ejecutaron los trabajos.
¿Y los responsables?
La Empresa Pública de Parques, Áreas Verdes y Espacios Públicos (Parques EP) informó este viernes 16 de octubre que un equipo técnico se encuentra recopilando información para establecer quiénes realizaron la intervención y determinar las posibles sanciones.
La entidad ya había aclarado que las personas observadas en los videos difundidos por los denunciantes no pertenecen a sus cuadrillas y recordó que cualquier intervención del arbolado urbano, pública o particular, debe cumplir criterios técnicos y la normativa vigente.
Sin embargo, hasta el momento no se han identificado públicamente los responsables ni se ha explicado por qué fueron retirados los dos ejemplares. Tampoco se ha informado si existe un plan para reponerlos.
La sombra que se pierde
El episodio también ha devuelto la atención a uno de los reclamos frecuentes sobre el espacio público de Guayaquil: la necesidad de tener más árboles para hacer frente al calor y mejorar las condiciones para caminar.
"Necesitamos árboles que bajen la temperatura y podamos caminar", cuestionó Urdesa Unida al difundir la denuncia. La agrupación recordó que, cuando comenzó a promocionarse la ciudadela, uno de sus atractivos era precisamente la presencia de vegetación, sombra y frescura.
"Cada vez se pierde más la sombra, nuestras áreas verdes y la identidad de nuestros barrios. En Guayaquil estamos a la deriva. Tratando de defender con garras nuestra esencia, pero a veces eso resulta insuficiente porque las autoridades, incluido el Concejo Cantonal, nos ignoran", agregó Laura Castillo, residente de Urdesa.