samborondón
Tala de árboles en la ciudadela Entre Ríos levanta reclamos por daño ambiental
Moradores recogen firmas para exigir procesos legales al Municipio contra la directiva. Expertos denuncian mutilaciones previas y falta de criterio

Sobre los árboles cortados, la administración colocó césped sintético, para esconder lo que quedó de tronco.
La sombra fue mutilada en el parque infantil Nathalia, de la ciudadela Entre Ríos (Samborondón). Al menos cuatro árboles, entre ellos ejemplares de la especie Fernán Sánchez, fueron cortados de raíz para sorpresa de los moradores.
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Indignación entre residentes
Fue un susto para Patricia Ramos, quien reside en el condominio colindante con uno de los ejemplares más altos. Llegó a su casa tras una salida matinal y encontró su cocina colmada de luz; la copa del árbol que siempre cubría su ventana había desaparecido. Al asomarse por la terraza, vio el ‘cadáver’ de los troncos en el parque. Fotografió la escena y, entre gritos, intentó frenar al personal a cargo. “Querían cortar más, pero los detuve”, clama.

Fotografía de una residente en el momento de la "poda".
La denuncia escaló a las redes sociales, desatando la indignación colectiva. EXPRESO se comunicó con Dilma Neira, administradora de la ciudadela, quien explicó que fueron motivados por quejas vecinales: aseguró que las raíces levantaron los adoquines y un niño se hirió la rodilla al tropezar. Aunque aceptó recibir a un equipo periodístico la mañana de este lunes 20 de julio, no volvió a contestar las llamadas.
Bajo la autorización de otros residentes, este Diario ingresó y encontró a la comitiva de la administración en el parque.
Se negaron a dialogar con micrófono encendido, indicaron que hablarían en la fecha y lugar que ellos determinen, y se retiraron mientras más moradores llegaban a corroborar el hecho.

La copa de ciertos individuos llegaba hasta el techo de los condominios colindantes.
Patricia Olives, quien recoge firmas para presentar una denuncia formal al Cabildo, rechazó la medida. “Eran árboles que bordeaban el cerco entre el puente de la Unidad Nacional y el parque. Nos dejan descubiertos; ahora desde el puente se ve todo lo que hacemos y recibimos directamente el esmog de los vehículos pesados”, acotó. Luis Lamboglia secundó el reclamo: “No tiene coherencia, ese parque casi ni tiene árboles y se los bajaron”.
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En su bicicleta llegó Jorge Chambers, quien cuestionó los protocolos aplicados. “Estos árboles los plantó hace ocho años la fundación La Iguana, de forma técnica junto al Municipio”, recordó.
Crítica de quien plantó los árboles
Andrea Fiallos, directora de dicha fundación, confirmó a este Diario que las especies fueron sembradas cerca de 2018. “Durante estos años los han ‘podado’ sin criterio o técnica, lo que se llama desmoche. En cada árbol encontrarás tumores y chupones que reflejan el mal estado del arbolado. De ahí vienen las talas que se manejan sin respaldo de un verdadero profesional”, lamentó Fiallos, quien advirtió sobre la falta de personal calificado en los municipios para atender las áreas naturales.

Parque Nathalia, antes y después de la poda.
En el lugar de la tala se improvisó de inmediato la siembra de un pino, especie no nativa, cuyo plante luce frágil. En los árboles de mango que quedaron en pie se colocaron planchas metálicas en los troncos. “Es crueldad contra la fauna urbana, evita que las iguanas trepen a la copa”, criticó Eliana Molineros, directora de Proyecto Sacha. Para vecinas como María García, la prioridad de la administración debería enfocarse en la limpieza de cables y mantenimiento de fachadas, no en eliminar el hábitat de las aves.

En los árboles que aún se mantienen, han colocado láminas metálicas, presumiblemente para evitar que la fauna urbana suba.
Cambio de discurso y respuesta oficial
Cerca del cierre de esta edición, la administración emitió un comunicado para justificar la tala bajo supuestos "criterios técnicos objetivos y verificables", que no adjuntaron, en respuesta a este Diario.
En el documento, la administración omitió su versión inicial del niño accidentado y alegó que la intervención respondió a afectaciones fitosanitarias, riesgo por interferencia con el cerco eléctrico y daños estructurales en el adoquinado.

Así dejaron los troncos. No se hizo una labor de reparado del adoquinado.
El documento añade, como justificación, que los ejemplares no eran especies nativas ni protegidas y califica la intervención como un proyecto de regeneración que incluye una "reposición proactiva".
Respuesta del Municipio de Samborondón
Ese discurso oficial contrasta con la escena actual del parque infantil: sobre uno de los troncos cortados al ras del suelo se sobrepuso un retazo de césped sintético.
Frente a estos hechos, EXPRESO consultó al Municipio de Samborondón, entidad que confirmó la falta de permisos: no existe un expediente abierto ni una solicitud formal para intervenir las especies.
Añadieron que existe un procedimiento técnico obligatorio (inspección y emisión de informe) que el comité nunca activó. Al saltarse los canales formales, "cualquier investigación o eventual sanción por la tala recaerá ahora sobre el Ministerio del Ambiente", indicaron.