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Diario Expreso Ecuador

Agenda cultural

'Rodas de samba' en Guayaquil: la propuesta cultural que cautiva a músicos y aficionados

Cada martes hay sesiones de música brasileña para compartir entre amigos. Conoce cómo formar parte del colectivo, impulsado por TRPCL Records y Ricardo Miño

Con los músicos al centro, el evento se transforma rápidamente en un ‘carnaval’ de ritmos cariocas. Miño dirige a los participantes.

Con los músicos al centro, el evento se transforma rápidamente en un ‘carnaval’ de ritmos cariocas. Miño dirige a los participantes.Juan Faustos

Carlos Isaac Pino
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Asiste a las 'Rodas de samba'

  • El colectivo Guayaquil de Janeiro realiza encuentros de música brasileña cada martes.
  • Los interesados deben llenar el formulario fijado en el perfil del colectivo en Instagram (@ecuabrasil)
  • Los asistentes participan cantando o tocando instrumentos guiados por un cancionero al que se puede acceder en el celular

En Guayaquil se está gestando una comunidad que late al ritmo de Brasil. Ya en redes se viralizó la íntima tertulia en un patio domiciliario de Urdesa, que albergó las primeras sesiones de las ruedas de samba, mentalizadas por el músico Ricardo Miño y el productor Marcelo López. Esto aumentó la demanda por sumarse al colectivo e invitó a que su siguiente edición se trasladara hasta el corazón de la urbe, en La Cueva Jazz Bar, del callejón Numa Pompilio.

Una idea importada 

Fue precisamente López quien importó la idea tras un viaje a Argentina, donde su formación musical lo llevó a participar en sesiones similares. Buscando innovar en su productora TRPCL Records, se juntó con Miño para cristalizar la idea. “Me enamoré, más que de la música, del sentido de comunidad que se forja en las tocadas. Es bellísimo que la gente se sume con sus variados instrumentos o, si no tienen, con las palmas, cantando o bailando”, le contó el productor a EXPRESO mientras alistaba la velada.

“El único requisito es tener ganas de pasarla bien. En la repetición, aprendes incluso a hablar portugués”, añadió entre risas.

Algunos de los músicos que participaron en la velada de este 30 de junio, en La Cueva Jazz Bar.

Algunos de los músicos que participaron en la velada de este 30 de junio, en La Cueva Jazz Bar.Juan Faustos

La Cueva es un lugar muy cómplice para estas iniciativas, por su acústica, locación y variedad de coctelería, que hasta vuelve políglotas a los más tímidos. Este martes 30 de junio los músicos se instalaron bajo las tenues luces del bar pasadas las 20:00, listos para imponer una fiesta que el fútbol de la selección, por fortuna, no arruinó a pesar de su resultado.

Aunque en las primeras sesiones empezaron con cuatro instrumentistas, pero con el paso de las semanas se sumaron hasta superar la docena. Esta variedad brinda ‘color’ a las sesiones.

Aunque en las primeras sesiones empezaron con cuatro instrumentistas, pero con el paso de las semanas se sumaron hasta superar la docena. Esta variedad brinda ‘color’ a las sesiones.Juan Faustos

Miño afinaba su cavaquinho (pequeño pariente luso del ukelele y la guitarra) mientras saludaba a los músicos que lo acompañarían ese día. La alineación fue un lujo: teclado, guitarra, panderetas, violines y percusiones. “Cuando esto empezó, éramos solo cuatro. Gracias al boca a boca, se hizo grande. Queremos que se unan más: instrumentos de viento, acordeones… todo lo que haga comunidad”, comentó, y añadió que ha bautizado al colectivo como Guayaquil de Janeiro.

Cantar en portugués, a pesar de la timidez

Al empezar la roda, ese nombre calzó más. Al cerrar los ojos, el cerro Santa Ana pasaba a ser el Corcovado, y al abrirlos, el sitio estaba colmado de asistentes que cantaban tímidos ante la barrera idiomática. Allí la tecnología fue la solución. María Fernanda Lara, gestora cultural y asistente de producción de la roda, pasaba de mesa en mesa exhibiendo un código QR que contenía la letra del repertorio y hasta los acordes, para los profesionales que se animaran a tocar.

La barrera idiomática no es problema, pues el colectivo armó un cancionero para que el público se sume a cantar.

La barrera idiomática no es problema, pues el colectivo armó un cancionero para que el público se sume a cantar.Juan Faustos

Ya pasadas las horas y las copas, entre las melodías cariocas y paulistas (de Adoniran Barbosa hasta Chico Buarque), los pies del público se empezaban a mover cual regates de Pelé y Garrincha, con la alegría de quien danza disfrutando una novedad cultural en Guayaquil.

Un canto alegre

Y aunque Ecuador perdió, al unísono se cantó que “a vida vai melhorar”, lo que se debe entender como que la vida mejora, dejando la tristeza a un lado. También hubo espacio para tonadas más modernas, como ‘Várias queixas’, popularizada entre los jóvenes por las redes sociales.

“Yo vine porque lo vi en redes sociales, y como también iban a proyectar el partido de Ecuador, lo vi como una oportunidad. Pero estoy fascinada, es un plan único que jamás imaginé vivir, al menos no sin tomar un avión”, confiesa María Pincay, que se animó a cantar en portugués.

El paso lo marcaba el baterista argentino Agustín Gómez, quien describió la roda de samba como una “simbiosis”. “Es una experiencia muy enriquecedora. No se trata de saber tocar o saber hablar el idioma, sino de la conexión que se genera y la cohesión social entre todos”, comenta, resaltando la satisfacción que le da el sentir cómo las voces se hacen una sola a medida que avanza una presentación.

Rodas de samba.

Rodas de samba.Juan Faustos

No es seguro que La Cueva sea la sede permanente, pero sí es promesa que esto se realice todos los martes. Así ha sido durante los últimos tres meses, y así sigue cautivando a los guayaquileños.

Para asistir, los interesados deben registrarse en el formulario fijado en el perfil del colectivo Guayaquil de Janeiro (@ecuabrasil en Instagram).

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