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¿Morocho de tiramisú? La cafetería de Guayaquil que reinventó esta bebida tradicional
La Morocha nació como un emprendimiento familiar que decidió darle un giro inesperado al tradicional morocho con sabores como tiramisú, milo y dulce de leche

En Guayaquil nació La Morocha, una cafetería que rompe esquemas al combinar el tradicional morocho con sabores inesperados y café de especialidad.
En Guayaquil, las cafeterías suelen apostar por lo clásico: café y algún postre tradicional. Sin embargo, La Morocha decidió romper con esa rutina y darle un giro inesperado a una bebida que forma parte de la memoria colectiva, el morocho.
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Un inicio que parecía broma
La historia de La Morocha comenzó casi por casualidad. Andrés Orellana y su esposa, decoradores de fiestas, notaron en un evento la larga fila que se formaba para probar el morocho. Aunque él no era fanático de esta bebida, la idea quedó en su memoria. Tiempo después, su esposa lo animó a preparar un morocho diferente para compartir en familia, y así nació la primera receta.
Lo que empezó como un experimento casero pronto se convirtió en un proyecto más grande. La hija de Andrés, dueña de un local contiguo, sugirió abrir una cafetería. Al inicio fue una broma, pero en cuestión de días la familia decidió apostar por la idea. En apenas un mes lograron adecuar el espacio y abrir las puertas de un negocio que hoy atrae a decenas de clientes cada día.
Comencé a experimentar con sabores diferentes, a darle ese toque personal. De ahí salieron los morochos"
La propuesta se consolidó como un emprendimiento familiar donde todos colaboran. Desde la preparación hasta la atención al público, cada miembro aporta su esfuerzo para mantener la calidad y el ambiente acogedor que caracteriza al lugar.
Sabores que rompen la tradición
El primer sabor creado fue el morocho de tiramisú, inspirado en la pasión de Andrés por el café. A partir de ahí, la carta se expandió con opciones como el morocho clásico, el de milo y el de dulce de leche. La aceptación fue inmediata: pasaron de preparar 20 litros diarios a más de 60 en apenas semanas.
La cafetería también ofrece café de especialidad, lo que permite disfrutar desde un espresso sencillo hasta preparaciones más elaboradas. La combinación de café y morocho ha sorprendido a clientes que ahora lo consumen en horarios distintos, incluso como desayuno en la oficina.
Además, La Morocha se distingue por sus galletas estilo New York, con sabores como Oreo, Kinder Bueno y chocolate blanco. Estas se han convertido en un complemento perfecto para quienes buscan un toque dulce. Para los que prefieren lo salado, hay tostadas y humitas que completan la experiencia.
Precios accesibles y variedad
Uno de los grandes atractivos de La Morocha es que ofrece una experiencia innovadora sin dejar de ser amigable con el bolsillo. Los vasos de morocho se presentan en tres tamaños pensados para distintos momentos del día, el de 7 oz cuesta $2, ideal para quienes buscan un acompañamiento ligero; el de 9 oz tiene un valor de $2,50, el favorito de quienes desean un balance entre cantidad y precio; y el de 12 oz, a $3, es perfecto para quienes quieren disfrutar sin restricciones de un sabor que se sale de lo tradicional.
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El menú se complementa con cafés de especialidad, que van desde $1,50 hasta $5, y con las galletas que cambian cada semana para ofrecer sabores de temporada. La idea es que siempre haya una novedad que motive a regresar.
Un ambiente para compartir
Más allá de los sabores, La Morocha se ha convertido en un lugar pensado para la familia. El ambiente cálido y cercano invita a quedarse, conversar y disfrutar. La cafetería rompe con la idea de que el morocho solo se consume en la noche, ofreciendo la posibilidad de pedirlo en cualquier momento del día.
Clientes habituales cuentan que ahora desayunan morocho de tiramisú en la oficina o lo comparten con compañeros de trabajo. Otros prefieren pasar por el local en la tarde para acompañar una galleta con café. La versatilidad del menú ha sido clave para que la propuesta se adapte a distintos estilos de vida.
El negocio, aunque joven, ya piensa en crecer. La familia planea ampliar la carta con nuevas galletas y seguir experimentando con sabores que sorprendan. La innovación constante es parte de su identidad.
Dónde encontrarlos
La Morocha se ha convertido en un punto de referencia en la Garzota, ubicado al lado del Closet de Dav y la Empresa Eléctrica. La ubicación no es casual: la familia buscó un espacio accesible, con buena afluencia de personas y que transmitiera la idea de cercanía que caracteriza al negocio.
Abren de lunes a sábado, desde las 09:00 hasta las 17:30, lo que permite que tanto quienes trabajan en oficinas cercanas como quienes viven en el sector puedan pasar a desayunar, almorzar o disfrutar de una merienda ligera.