Ellas para ellas
Lita Martínez impulsa desde el CEPAM una Guayaquil más justa para mujeres, niñas y adolescentes
Con una trayectoria marcada por el activismo social y el trabajo comunitario, ha encontrado en Guayaquil el espacio para impulsar la igualdad de derechos

Lita Martínez mientras dialoga con EXPRESO en las instalaciones del Cepam.
Lo que debes saber
- Abogada y activista, Lita Martínez ha convertido la defensa de los derechos de las mujeres en el eje de su trayectoria.
- . Desde el CEPAM Guayaquil promueve el liderazgo femenino, el acompañamiento a víctimas de violencia y la construcción de una ciudad que reconozca y reduzca las brechas sociales.
Esta historia forma parte de "Ellas para Ellas: Mujeres que mueven Guayaquil", el especial de EXPRESO por los 491 años de Guayaquil, que reúne a mujeres cuyas ideas, liderazgo y trabajo transforman la ciudad desde distintos ámbitos. En esta entrega, conocemos la trayectoria de Lita Martínez, ha dedicado más de tres décadas a la defensa de los derechos de mujeres, niñas y adolescentes.
Ser mujer es un aprendizaje permanente. Así lo afirma Lita Martínez. También es la capacidad de mirar una realidad desde distintas perspectivas, reconocer el dolor, las oportunidades y las desigualdades para, desde ahí, construir soluciones colectivas.
Ella, abogada y la actual directora ejecutiva del Centro Ecuatoriano para la Promoción y Acción de la Mujer (CEPAM) Guayaquil, ha dedicado gran parte de su vida a la defensa de los derechos de mujeres, niñas y adolescentes. Su historia con la ciudad comenzó hace más de tres décadas, cuando dejó Loja para asumir nuevos desafíos profesionales.
Buenavida
“Y aún así me quedé”: un espacio de CEPAM para conversar y sanar relaciones dañinas
Génesis Parrales
“Ser mujer es un aprendizaje constante y un reconocimiento permanente. Desde los distintos roles y espacios que ocupamos tenemos la capacidad de leer entre líneas una realidad, de sentirla y de mirar todas las aristas de una situación. Difícilmente una mujer tiene una mirada lineal. Eso nos permite pensar acciones más diversas y colectivas para responder a las realidades que vive Guayaquil”, reflexiona.
Cuando llegó a la Guayaquil tenía apenas 23 años. Recién graduada, encontró la oportunidad de trabajar en el entonces INNFA con organizaciones que atendían casos de violencia contra niños y niñas.
Perderle miedo a Guayaquil
Recuerda que uno de los mayores retos fue adaptarse a una ciudad tan distinta a la que conocía, por lo que tuvo que, como dice, “perderle el miedo a Guayaquil”. “Hoy sigo redescubriendo una ciudad maravillosa, que permite construir, cuestionar, avanzar, pero que también nos confronta con profundas brechas sociales”, comenta.
Su trabajo en sectores como el Guasmo y el Suburbio la acercó a mujeres que, asegura, cambiaron su manera de entender el liderazgo y que fueron esas lideresas de la ciudad quienes también le enseñaron y hoy son mujeres que todavía la acompañan.
Para Lita, uno de sus mayores logros fue encontrar la calidez de la gente guayaquileña y construir lazos de compañerismo, optimismo y amistad que permanecen hasta hoy.

Lita Martínez en su oficina, en CEPAM Guayaquil.
Después de años dedicados al activismo y al trabajo comunitario, reconoce que hay un consejo que le habría gustado escuchar cuando empezaba.
"No dejes de cuidarte"
“Me habría gustado que alguien me dijera: ‘No dejes de cuidarte’. Muchas veces nos enseñan que debemos ser fuertes, que podemos con todo, y terminamos dejando nuestra salud física y mental en segundo plano”, subraya.
Aun así, remarca que siempre existen redes de apoyo que sostienen a las mujeres, incluso en los momentos más difíciles. “Puede que hoy estén debilitadas, pero siguen existiendo espacios de contención. Nadie debería enfrentar sola las dificultades”.
"Lo que es con una, es con todas"
Entre todas las reflexiones que la han acompañado durante su trayectoria, hay una que resume su forma de entender el feminismo y la solidaridad: “Lo que es con una, es con todas”.
Para Martínez, esa frase representa un llamado permanente a la empatía. “Nos invita a reconocernos como mujeres, incluso desde nuestras propias fragilidades. También podemos ser impactadas por la desigualdad y la discriminación. Si una sola mujer es afectada, aunque sea en un lugar que ni siquiera conozco, eso también me afecta. Ese mensaje tiene un valor enorme para mí”.
Cuando piensa en el legado que le gustaría dejar, no habla de cargos ni de reconocimientos. Habla de la forma en que se ejerce el liderazgo, pues considera que una mujer puede dirigir organizaciones sin perder la calidez, el compromiso ni el activismo. Sin embargo, reconoce que también se debe cuidar que no habiten prácticas de poder o discriminación.
Convencida de que el desarrollo de una ciudad también depende del aporte femenino, concluye con una reflexión sobre el futuro de Guayaquil. “Las mujeres construyen una ciudad diferente cada día. No debemos renunciar al sueño de una ciudad que abrace, que contenga y que sea capaz de reconocer las brechas que todavía existen. Atenderlas es una responsabilidad de todos”.