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Diario Expreso Ecuador

Los estadios de Guayaquil son los más sancionados por 'violencia': familias temen ir a los estadios

Barcelona y Emelec son los más multados en lo que va de la temporada 2026, y esto aleja a los hinchas de asistir a los eventos masivos. Expertos señalan causas

La seguridad tiene que reforzarse en los exteriores de los estadios de Emelec y Barcelona.

La seguridad tiene que reforzarse en los exteriores de los estadios de Emelec y Barcelona.MIGUEL CANALES

Carlos Isaac Pino
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Ni Barcelona ni Emelec atraviesan su mejor momento deportivo, lo que desmotiva a sus hinchas. Sin embargo, hay un factor adicional que aleja definitivamente a las familias de los estadios: la sensación de inseguridad.

El miedo de las familias

Juan Frugone, hincha del Ídolo, siempre soñó con llevar a su hijo de nueve años al estadio Monumental a compartir su pasión. Hoy se lo piensa dos veces: “Es muy peligroso, no tengo garantías de que no nos agredan o me roben. Prefiero quedarme en casa”. Solo hace excepciones en torneos internacionales o partidos de la selección, donde percibe que “la organización es mejor”.

Para Kristhel Macías, aficionada del club azul, el ambiente también cambió. Recuerda un Clásico del Astillero de 2022 en el Capwell, al que asistió con familiares de ambos equipos. Tras un gol visitante, un leve festejo de su hermanastro detonó agresiones. “La policía tuvo que escoltarnos. Nos querían caer a golpes, sin importar que estábamos con niños. Afuera del estadio nos seguían esperando”, relata. Para ella, es imposible vivir el fútbol en paz en un entorno tan conflictivo

La Policía debe estar incluso en alerta en la zona de los graderíos.

La Policía debe estar incluso en alerta en la zona de los graderíos.Miguel Canales Leon

La estadística desalienta

Resulta contradictorio que Guayaquil, catalogada este año como “capital americana del deporte”, enfrente el rechazo de su gente a la idea de ir al estadio. Pero los registros del Comité Disciplinario de la LigaPro respaldan este temor: en lo que va de 2026, los equipos del Astillero lideran el ranking de multas por desmanes.

Barcelona acumula sanciones por violencia que bordean los $41.800. Entre los episodios registrados está el de la fecha 24, cuando sus hinchas usaron vallas publicitarias para agredir a la Policía Nacional al intentar invadir la cancha. Emelec supera los $25.000 en castigos por la vulneración de sus filtros de seguridad, invasiones y ataques directos, como la destrucción del bus del equipo visitante en la fecha 18.

Este escenario se refleja en las taquillas: Barcelona promedia apenas 6.685 espectadores por partido local (el estadio tiene capacidad de hasta 60.000), mientras que Emelec tiene un promedio de 14.782 asistentes (capacidad de 40.000), mostrando grandes vacíos frente a su aforo máximo.

Este Diario buscó contrastar las denuncias con David Constante, director de competiciones de la LigaPro, pero no respondió.

Estadio Monumental.

Estadio Monumental.CORTESIA

Expertos no son optimistas

Tras esta evidente desolación en las gradas, las voces expertas analizan una crisis que trasciende lo deportivo. Jean Paul Pinto, experto en seguridad, es tajante: la mejor prevención hoy es no asistir al estadio. Sin embargo, para quienes deciden ir, sugiere mitigar riesgos acudiendo a localidades más seguras, llegando temprano y abandonando el recinto antes del pitazo final (minuto 75) para evitar las aglomeraciones. “La solución es no regresar hasta que las cosas estén bajo control por parte del estadio y de la seguridad privada de los equipos. Lastimosamente, hasta que no haya algo muy grave, esto no se va a controlar”, advierte.

La decisión ciudadana de no ir a los estadios es el síntoma de una salud social fracturada. Carlos Tutivén, docente investigador de la Universidad Casa Grande, explica que los eventos deportivos de masas en la región se han vuelto volátiles e inseguros por una combinación peligrosa: el negocio capitalista corrompido por las apuestas, el desfogue emocional por la crisis social y la plataforma identitaria.

Hinchas manchas banderas y paredes alineadas al Emelec.

Hinchas manchas banderas y paredes alineadas al Emelec.CAPTURA DE PANTALLA

Para el académico, las barras bravas han hecho del deporte una trinchera para el fanatismo en tiempos de abandono, corrupción y quemeimportismo político. El relato mediático del fútbol como “fiesta popular” caducó en el siglo XX. “Hoy tiene más de espectáculo de masas, show calculado. Este nuevo contexto transformó el ritual social en zona de combates o conflictos. La ida a ver el fútbol profesional dejó de ser una tradición dominical para pasar a ser un acto de intrepidez del que niños y mujeres han quedado expulsados”, explica Tutivén.

Este temor altera la percepción ciudadana. El ‘otro’ ya no se reconoce como el prójimo o el vecino, sino como un extraño sospechoso que despierta incertidumbre, un sentimiento nutrido por los delitos que se exponen a diario en redes sociales. “El repliegue a los espacios privados como los mall, las casas, los clubes, significa que la ciudad se amuralla, se encierra, se feudaliza. Queda reinventar nuevos espacios de encuentros y reemplazarlos por los que ya están en decadencia”, reflexiona el sociólogo.

Consejos para ir al estadio en familia

Pero ceder el espacio público por completo a las dinámicas de la violencia no es la única salida. Cecilia Viteri, psicóloga y gerente del Instituto de Neurociencias de la Junta de Beneficencia, sugiere aprender a gestionar la “ansiedad anticipatoria” sin minimizar los riesgos reales. Recomienda una exposición progresiva y planificada a esos entornos masivos, para evitar que la paranoia gane terreno.

Si se desata un episodio de violencia o pánico en el estadio, la clave, según la experta, está en aplicar una “mente sabia”: no ignorar las emociones, pero tener claridad para tomar decisiones efectivas. Esto exige parar, respirar para lograr calma fisiológica, observar el entorno, analizar y luego actuar. “La idea nunca va a ser tratar de controlar nada ni a nadie, sino solamente a uno mismo y proteger al círculo familiar. No hay que detenerse a mirar, ni a grabar”, enfatiza Viteri. La directriz clínica y de supervivencia es clara: evitar correr automáticamente sin rumbo, identificar y usar las rutas de evacuación trazadas y, sobre todo, mantener la calma para transmitirla a los niños y adultos mayores, impidiendo así que el pánico se contagie.

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