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La ciudad del cuarto de hora es uno de los conceptos que plantea el profesor Carlos Moreno, y que apunta a que exista mayor proximidad en los entornos para mejorar la calidad de vida.CHRISTIAN VASCONEZ

“La crisis sanitaria nos ha demostrado que es vital privilegiar la proximidad”

El investigador de renombre internacional, Carlos Moreno, habla de cómo las ciudades deben transformarse en esta nueva era del post coronavirus.

Carlos Moreno es un investigador de renombre internacional y asesor de la alcaldía de París. Profesor asociado en la Universidad de París IAE-Panteón Sorbona en Francia y director científico de la Cátedra ETI ‘Emprendimiento -Territorial-Innovación’. Moreno, reconocido por su concepto ‘Smart City’ y quien en el 2019 recibió la Medalla de la Prospectiva por la Academia Francesa de Arquitectura, participa hoy de un foro virtual -organizado por el Observatorio Ciudadano por el Derecho a la Ciudad y Espacios Públicos, y EXPRESO- que analiza a Guayaquil, desde el punto de vista urbano, para dar a conocer las pautas que debe adoptar la ciudad para acoplarse a la nueva era del pos COVID-19.

Carlos Moreno
Carlos Moreno, creador del concepto de "Ciudad del cuarto de hora", es el protagonista de un foro co-organizado por EXPRESO.Cortesía
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La tarde del pasado lunes, a un día de realizarse este foro que será transmitido en vivo por este Diario; Moreno, cuyas contribuciones han sido incorporadas en múltiples proyectos de gobernanza local y transformaciones urbanas en Francia y a escala mundial, nos atiende vía telefónica desde París. Desde allí profundiza en conceptos que, asegura, pueden poner en práctica las autoridades del Puerto Principal para tener una ciudad más humana; algo necesario en esta época y que, a su juicio, responde a una de las enseñanzas urbanísticas que ha dejado el virus.

- Que las ciudades deben transformarse para ser más humanas y que resulta indispensable que crezcan teniendo en cuenta el entorno ecológico son algunas de las enseñanzas que, ha dicho, ha dejado el coronavirus. ¿Hay alguna otra que se sume a la lista y que resulta indispensable para ser adoptada por las ciudades en esta nueva era?

Sí. Esta crisis nos ha demostrado qué tan importante resulta privilegiar la proximidad y la solidaridad en los barrios. Experimentar el confinamiento nos ha hecho ver que si no queremos vivir nuevas crisis, debemos de cambiar nuestro modo de vida. Y tanto en la manera que tenemos hoy, como ciudad, de producir, consumir y pensar; cuyos conceptos no son ya compatibles con los desafíos que enfrentamos.

Esta crisis nos ha demostrado que por el hecho de tener que silenciar las ciudades y a fin de evitar la propagación del virus, se han tenido que apagar todas las actividades urbanas. Esta crisis nos ha demostrado entonces que cuando no hay ciudades, que son el corazón de todo, no hay simplemente nada más.

- ¿Cómo lograr esos cambios? ¿Por dónde empezar?

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Ese cambio lo hemos venido propuesto por años. Debemos salir ya de esa vida urbana que no está orientada hacia la calidad de vida y que no nos permite realizarnos como seres humanos. Debemos salir ya de ese mundo que nos hace levantarnos temprano para recorrer, por ejemplo una hora para ir al trabajo, restándonos así tiempo para crear vínculos con la familia y los amigos del barrio. Resulta indispensable cambiar el ritmo de la ciudad para crear un ambiente urbano que permita a cada persona acceder a 6 cosas fundamentales: vivir dignamente, trabajar dignamente, aprovisionarse correctamente, tener acceso a la salud, a la educación y la cultura. Hemos propuesto alternativas que apuntan a esa visión.


Es hora de no avanzar hacia la planificación urbana sino hacia la planificación de la vida urbana.

- Entre ellos la de ‘La ciudad del cuarto de hora’, que es uno de sus conceptos más conocidos.

Sí, y que apunta a tener una ciudad en la cambiamos el ritmo de vida para tener una mejor relación ciudadana. Estamos hablando de tener una ciudad en la que habrá tiempo para cada uno de nosotros, para nuestra relación familiar y recreativa. La ciudad del cuarto de hora implica que, caminando o en bicicleta, se pueda acceder precisamente a esas seis cosas fundamentales. Si las tenemos en una proximidad de un cuarto de hora, tendremos una calidad de vida muy alta. Hay que recuperar entonces lo más preciado que tenemos y que nos han robado, que es el tiempo. Convertirnos en esclavos del reloj para hacer actividades solo productivas, nos ha empujado a perder el vínculo afectivo y social.

La ciudad del cuarto de horaImplica además vincular la hiper proximidad para vivir en las ciudades con servicios públicos de nueva generación, servicios multimodales y compartidos. Implica el desafío de reinventar los bienes comunes urbanos.

- Pero qué tan complejo resulta hacer esa transformación en ciudades, como Guayaquil, donde generalmente los lugares de trabajo están lejos de las viviendas y donde tampoco se ha priorizado al peatón...

Lo que se necesita ante todo es voluntad política y que las autoridades locales tengan el coraje para realizar esa transformación. Con respecto a no tener un trabajo cerca, hay alternativas para lograr esa proximidad laboral, entre ellas la de combinar la presencia física con la digital. Con la llegada del COVID-19, nos tocó en el mundo y en medio de una improvisación, hacer trabajo a distancia. Y ha funciononado.


Debemos salir de esa vida urbana que no nos permite hoy realizarnos como seres humanos.

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- Debe entonces en las ciudades priorizarse el teletrabajo?

En países como Francia y en muchos de Europa, ahora que hemos retornado a la normalidad, el teletrabajo ahora es una norma. La presencia física, de hecho, en algunas empresas es la excepción. Esto demuestra no solo que es posible, sino que es lo que se debe hacer. Con respecto a la movilidad, pasa igual. Hay que priorizar la proximidad a través de transportes alternativos, ya que está comprobado que el transporte público y los automóviles que me mueven a diesel, son probablemente uno de los vectores donde más se propaga el coronavirus. Construir en una semana ciclovías para desplazarse de forma segura, en el mundo ha sido posible también en esta época. No es ninguna autopía entonces querer y poder vivir de una manera distinta y en torno a las proximidades. En Guayaquil y otras ciudades entonces se puede.

-¿En qué ciudades este tipo de conceptos urbanísticos ha dado ya frutos?

En Copenhague (Dinamarca) la práctica ha dado tan buenos resultados, que allí el concepto adoptado no es el de la ciudad de los 15 minutos, sino de los 5 porque tienen muchas proximidades creadas. En Milán (Italia), donde está el corazón de la epidemia en Europa, el alcalde lanzó hace dos semanas un programa que se llama adaptación de Milán al cambio con respecto a la salida de la epidemia del coronavirus, y su estrategia está trazada en dos ejes: la ciudad de los 15 minutos y la movilidad en bicicleta. Tenemos ciudades, como Barcelona, que hace años implementaron las supermanzanas y les ha ido muy bien. En fin, es posible crear entonces las condiciones concretas. De allí que el llamado que yo hago es que en Guayaquil y otras metrópolis de América Latina, los alcaldes tengan la voluntad política para el cambio, lo que implica además reutilizar la infraestructura del entorno para darle nuevos usos.


Los recursos que se inviertan para crear la proximidad, son recursos que son y serán favorables. Las ciudades necesitan hoy redescubrir tantas cosas, tantos recursos que tenemos en nuestra proximidad y que los hemos utilizado muy poco.

-Darle varios usos a la insfraestucturas que son parte de nuestro entorno: ¿cómo ayudará a la sociedad?

Dará cabida a que tengamos una variedad de espacios cerca de casa. Necesitamos que las infraestructuras verticales no se usen para una sola cosa. Una escuela en la que se estudia o una alcaldía administrativa, puede también servir para realizar actividades deportivas por las tardes; y una discoteca o un restaurante en la que se baila o se come, puede en determinadas horas ser utilizada para dar conferencias o exponer actos culturales, por las mañanas, por ejemplo. El punto es que cada metro cuadrado debe tener que servir para muchas otras cosas. Ahora más que nunca necesitamos que las calles estén libres de autos e incluyan sitios que se conviertan en espacios de vida, para compartir y realizar actividades que permitan el vínculo social.

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-¿Qué pasará con aquellas ciudades que no opten por esta transformación?

Estarán sometidas a amenazas, como la de China, o de la biodiversidad, cambio climático e insalubridad. Albert Einstein decía que cuando se producen siempre las consecuencias con los mismos métodos, las consecuencias serán las mismas. Cada año que las ciudades pasan viviendo y produciendo de la misma manera, solo pueden producir los mismos efectos; que son ciudades ahogadas por el humo, enfermas por el estrés de los ciudadanos, inseguras....