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Diario Expreso Ecuador

Capuccino regresa a casa: el cocker que marcó un precedente legal para las mascotas en Ecuador

El caso de Capuccino terminó con un fallo inédito en Daule: un juez reconoció derechos a los animales como “personas no humanas” y ordenó devolver el perro

Los padres de Yailín Proaño abrazan a Capuccino dentro de la Unidad Judicial de Daule, tras el fallo que ordenó devolver el perro a su familia.

Los padres de Yailín Proaño abrazan a Capuccino dentro de la Unidad Judicial de Daule, tras el fallo que ordenó devolver el perro a su familia.Cortesía

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Capuccino no entendía de leyes, hábeas corpus ni precedentes judiciales. Solo movía la cola mientras recorría la sala de audiencias de Daule, ajeno a que, este 15 de mayo de 2026, acababa de convertirse en el protagonista de un fallo histórico para los animales en Ecuador.

El cocker spaniel de casi tres años volvió finalmente a los brazos de la familia de Yailín Proaño, su tutora legal, después de semanas de disputa por su custodia. Pero lo ocurrido dentro de ese juzgado fue mucho más grande que el reencuentro de una mascota con sus dueños: por primera vez en el país, un juez reconoció derechos a un animal como “persona no humana”.

Mientras el juez Dionisio Jurado leía su resolución, en la sala se mezclaban lágrimas, abrazos y celulares grabando cada segundo. Afuera, el caso ya había encendido debates en redes sociales. Para unos era exagerado hablar de derechos para un perro. Para otros, era el inicio de una nueva etapa en la justicia ecuatoriana.

Un viaje a España y el inicio del conflicto

Todo comenzó meses atrás. El 31 de diciembre de 2025, Yailín Proaño viajó a España junto a su esposo con la intención de establecerse temporalmente allá. Su plan era llevarse a Capuccino, a quien considera un integrante más de la familia. Sin embargo, problemas con el lugar donde vivirían le impidieron hacerlo.

Primero dejó al perro bajo el cuidado de una vecina. Luego, la responsabilidad pasó a manos de Sara González, mujer que había criado a los padres biológicos del animal y que se lo vendió cuando apenas tenía tres meses, según Yailín.

Pero lo que parecía un acuerdo temporal terminó convirtiéndose en una batalla emocional y judicial.

El 30 de abril, Yailín denunció públicamente que González no quería devolverle a Capuccino. Desde entonces, el caso explotó en redes sociales bajo una pregunta que dividió opiniones: ¿quién debía quedarse con el perro?

Yailin Proaño desconoce el paradero y la situación de su perro Capuccino, al menos desde el 21 de abril de 2026.

Yailin Proaño desconoce el paradero y la situación de su perro Capuccino, al menos desde el 21 de abril de 2026.CORTESÍA

El día en que un perro llegó a un juzgado

La audiencia de hábeas corpus se reinstaló este viernes a las 14:00 en la Unidad Judicial de Daule. Era la primera vez en Ecuador que un perro era mencionado formalmente dentro de un proceso de este tipo.

Aunque Capuccino no ingresó inicialmente a la sala, González aseguró que lo mantenía en su vehículo, en los exteriores del complejo judicial. Solo al cierre de la diligencia el juez pidió verlo.

Entonces ocurrió una de las escenas más comentadas del día.

Capuccino entró moviendo la cola, rodeado de cámaras y miradas. Del otro lado estaban los padres de Yailín, quienes se presentaron como “sus abuelitos”. Apenas lo tuvieron cerca, lo abrazaron, lo acariciaron y le hablaron como a un hijo que vuelve a casa.

La hermana de Yailín le besó el rostro. Yailín, conectada desde España vía telemática, lloraba mientras veía a su padre cargar al perro frente a todos.

El fallo que puede cambiar futuros casos

El abogado Rodolfo Robinson, quien actuó como defensa del animal y de la familia Proaño, argumentó que Capuccino había sido separado de su entorno habitual, de sus rutinas y de sus vínculos afectivos. El juez le dio la razón.

En su resolución, reconoció al animal como sujeto de derechos y ordenó que regresara al cuidado de la familia de su tutora legal. Además, estableció medidas especiales: el perro no podrá salir del país sin autorización judicial y deberán presentarse reportes constantes sobre su estado.

También prohibió que quede bajo el cuidado de terceros ajenos al círculo familiar directo.

Aunque González perdió la custodia, el juez reconoció que había sido una buena cuidadora. Ella, entre lágrimas, se despidió de Capuccino diciendo que “sus puertas siempre estarán abiertas para sus nietos”.

¿Un antes y un después para las mascotas en Ecuador?

Para juristas y defensores de animales, el caso podría abrir un camino completamente nuevo en Ecuador.

El abogado César Torres, quien participó como amicus curiae, sostuvo que este proceso busca llenar vacíos legales sobre robo, retención y custodia de mascotas. Hasta ahora, muchos de esos conflictos terminaban tratados únicamente como disputas de propiedad.

Pero el caso Capuccino puso sobre la mesa otra pregunta: ¿pueden los animales ser reconocidos como seres con derechos propios y no solo como bienes?

La decisión judicial no crea una nueva ley, pero sí marca un precedente que podría ser citado en futuros procesos relacionados con bienestar animal.

Mientras tanto, Capuccino ya volvió a dormir con quienes considera su familia. Y aunque no sabe que hizo historia, su nombre ya quedó ligado a uno de los fallos más inéditos de la justicia ecuatoriana.

Rectificación

La defensa de González aclaró a EXPRESO que Capuccino nunca fue vendido, sino entregado en adopción, contrario a lo señalado previamente por Proaño.

Además, precisó que la resolución judicial determinó que no existió vulneración de derechos contra Capuccino y que el caso se resolvió mediante conciliación.

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