ecoturismo en guayaquil
Bosques y cerros de Guayaquil: los paraísos naturales que pocos conocen
Especialistas y ciudadanos impulsan el aprovechamiento responsable de estos espacios verdes para el ecoturismo. Piden se conserve la biodiversidad

Paisaje. Los amantes de la naturaleza pueden disfrutar de varios bosques protectores ubicados en Guayaquil. Para muchos, estos son paraísos escondidos entre el cemento.
Las claves del caso
- Guayaquil posee al menos seis bosques y cerros protectores que funcionan como pulmones ambientales y albergan una importante biodiversidad.
- Ambientalistas consideran que estos espacios tienen un enorme potencial para el ecoturismo, pero carecen de promoción y apoyo institucional.
- Cerro Blanco, Cerro Paraíso, Prosperina y Cerro Azul destacan por sus senderos, paisajes y actividades al aire libre para visitantes.
Mientras Guayaquil continúa expandiéndose con proyectos inmobiliarios, centros comerciales y más cemento, una parte importante de su riqueza natural permanece prácticamente invisible para muchos. La ciudad cuenta con al menos seis bosques y cerros protectores que albergan una enorme biodiversidad, ofrecen espacios para la práctica deportiva, el ecoturismo y funcionan como verdaderos pulmones ambientales.
Sin embargo, especialistas y colectivos ecologistas coinciden en que estos lugares son poco aprovechados y reciben escasa atención y apoyo de las autoridades. Tal como lo ha narrado EXPRESO en una serie de reportajes, durante años organizaciones ciudadanas han insistido en que estos espacios podrían convertirse en importantes atractivos turísticos de la ciudad, similares a parques naturales que destacan en otros países de Latinoamérica.
No obstante, gran parte de las actividades de conservación, educación ambiental y promoción dependen actualmente de voluntarios, universidades y grupos ambientalistas.
Guayaquil
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Freddy Josue Andrade Andrade
Un recorrido por los paraísos escondidos de Guayaquil
Un equipo periodístico de este Diario realizó varios recorridos y conversó con especialistas, visitantes deportistas sobre cómo estos espacios pueden ser mejores aprovechados para actividades como senderismo, ecoturismo, avistamiento de aves y paseos recreativos. Además, se evidencia la biodiversidad de estos bosques y las bondades ambientales que ofrecen.
Por ejemplo, uno de los espacios más conocidos es el Bosque Protector Cerro Paraíso, ubicado entre Bellavista y la avenida Barcelona. Este lugar destaca por la presencia de microclimas que permiten registrar temperaturas más frescas que en otros sectores urbanos.
Aníbal Rivera, representante del colectivo Madre Vida, comentó que este es uno de los puntos más atractivos porque cuenta con diversos microclimas, avistamiento de especies animales y espacios para actividades recreativas.
“Es un muy buen lugar para los amantes de la naturaleza, pero realmente hace falta difundirlo más y darle mayor mantenimiento”, explicó el ambientalista, quien junto con los integrantes de Madre Vida organiza caminatas guiadas con actividades recreativas.

Esparcimiento. Las cascadas también son usadas como sitios de diversión.
Falta de ayuda de las autoridades
Rivera lamenta que actualmente no existen programas estatales o municipales que ofrezcan servicios de guías para recorrer las rutas de manera adecuada. "El sitio es perfecto para actividades como el senderismo, pero llegar solo puede resultar un poco complicado. Es ideal contar con asistencia. Nosotros lo hacemos, pero sería positivo que las autoridades también brindaran ese apoyo para que más personas puedan disfrutar de la naturaleza de Guayaquil".
Entre los bosques protectores de la ciudad se encuentra Cerro Blanco, que destaca por su tamaño y relevancia ambiental. Ubicado en la vía a la costa, este bosque seco tropical supera las 6.000 hectáreas de extensión y es considerado por especialistas como uno de los ecosistemas mejor conservados de la región.
Para Xavier Salgado, ingeniero ambientalista, estos espacios son fundamentales para la ciudad y que deberían fortalecerse aún más su conservación.
"Cerro Blanco es probablemente el pulmón ambiental más importante que tiene Guayaquil. Es un sitio con un enorme potencial turístico. Este espacio ha sido utilizado para investigaciones científicas, programas educativos y actividades de conservación", indicó Salgado, quien coincide en que estos lugares requieren mayor atención por parte de las autoridades.
"Guayaquil es una ciudad muy rica en estos espacios que realmente no se aprovechan de la mejor manera. Creo que es posible desarrollar un turismo responsable y hacer que la ciudad también sea reconocida por estos maravillosos escenarios naturales", agregó.

AG - GRANASA ag-periodistas
Cerros y posques protectores pueden ser sitios turísticos
En la zona de Cerro Azul también existen atractivos naturales poco difundidos. Durante la temporada lluviosa aparecen cascadas estacionales que permanecen activas entre una y dos semanas y atraen a excursionistas y amantes de la naturaleza.
"Son atractivos que tienen un enorme potencial turístico y que muy poca gente conoce. A mí me ha encantado visitarlos", ratificó Arnaldo Torres, un visitante que llegó desde Babahoyo junto con un grupo de amigos para recorrer el sector.
Otro espacio que ha logrado consolidarse es el Bosque Protector Prosperina, administrado por la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol).
A diferencia de otros sectores, aquí existe una oferta más organizada de actividades recreativas y educativas, como senderismo, ciclismo de montaña, observación de aves, recorridos guiados e incluso jornadas de yoga.

Meditación. Este espacio lleno de naturaleza es utilizado por los visitantes para realizar yoga.
Los visitantes con los que pudieron conversar EXPRESO coinciden en que estos lugares son verdaderos paraísos ocultos. "Realmente no los conocía ni sabía que existían. Un amigo que practica senderismo me invitó y he quedado enamorada. Estos espacios deberían difundirse mucho más", comentó Julieta Orejuela, guayaquileña que visitó por primera vez Cerro Blanco para hacer senderismo.
Sin embargo, hay otros espacios, como el Cerro Colorado, que enfrentan una realidad distinta. Debido a la presencia predominante de vegetación seca, este sector ha sido afectado repetidamente por incendios forestales.
Los especialistas advierten que gran parte de estas emergencias están relacionadas con actividades humanas irresponsables.
"Guayaquil tiene verdaderas joyas naturales. Lo que hace falta es inversión, planificación, políticas públicas y voluntad para convertir estos lugares en destinos ambientales de primer nivel", concluyó María Inés Bolaños, guayaquileña amante de la naturaleza.