En sus marcas, listos, ¡arre borriquito!
La ciudad de Salcedo, en el corazón de los Andes de Ecuador, acogió este sábado la carrera de burros más grande del mundo, con más de 50 jumentos que trotaron por las calles adoquinadas de la pequeña urbe, aunque no faltó el que se quedó parado a medio camino y sin la más mínima intención de seguir. Esta fue la sexta edición de la competencia que tuvo que ser suspendida los dos últimos años por la pandemia, pero que volvió con el mejor ímpetu en homenaje a los asnos

Esta fue la sexta edición de la competencia que tuvo que ser suspendida los dos últimos años por la pandemia.

No faltó el que se quedó parado a medio camino y sin la más mínima intención de seguir.

La comunidad de veterinarios de la zona de Salcedo entrega unos “kit de medicamentos” para los animales y, antes de la competencia “se escoge la mejor yerba” para alimentar a los competidores, contó el organizador.

La competencia tiene reglas estrictas sobre el cuidado del animal, pues se prohíbe que los burros lleguen a Salcedo con síntomas de malos tratos o que en la competencia sean objeto de golpes u otros agravios.

Los burros son sometidos a un tratamiento de belleza y moda, pues los dueños los suelen vestir de variadas formas, algunas muy sarcásticas, pues les colocan adornos para que parezcan profesionales.

Los organizadores entregan un premio al mejor vestido, pero también al traje más llamativo.

La comunidad de veterinarios de la zona de Salcedo entrega unos “kit de medicamentos” para los animales y, antes de la competencia “se escoge la mejor yerba” para alimentar a los competidores, contó el organizador.