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Diario Expreso Ecuador

Cómo participar en los chats escolares sin volverse loco: le damos cinco consejos 'pepa'

Padres y educadores comparten sugerencias para manejarse con prudencia en los ‘benditos’ grupos de WhatsApp de escuelas y colegios

Los padres y madres de familia inevitablemente tienen que formar parte de los grupos de WhatsApp escolares, para estar al tanto de actividades y requerimientos, Pero pueden volverse una tortura.

Los padres y madres de familia inevitablemente tienen que formar parte de los grupos de WhatsApp escolares, para estar al tanto de actividades y requerimientos, Pero pueden volverse una tortura.Tomado de www.magnific.com

Marco Martinez
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¿La tecnología está para facilitarnos la vida o para complicarla? Es perfectamente válido hacerse esa pregunta en tiempos de multitareas y multipantallas, lo que en la práctica muchas veces significa multiproblemas.

Lo saben perfectamente quienes tienen hijos en edad escolar o colegial. A las ‘madrugaderas’, los gastos y el permanente corre-corre para cumplir con todo, se ha sumado una nueva causa de estrés: los grupos de WhatsApp de padres de familia.

Ideados para mantener comunicación directa entre los representantes de los estudiantes, o también con los docentes, el uso de estos grupos se ha desvirtuado, convirtiéndose en ‘central de chismes’, espacio de polémicas, ring de discusiones sin sentido e incluso en ‘vitrina’ para promocionar la venta de artículos varios.

Muchos padres y madres caen en la trampa y se dejan arrastrar por la vorágine de estar pendientes a cada momento de todo lo que allí se dice.

Por eso, desde su experiencia, educadores y padres de familia les recomiendan a los lectores de SEMANA cómo participar en estos grupos sin alterar la convivencia interna, aprovechando sus ventajas y minimizando sus ‘riesgos’.

Ir siempre a la fuente: el docente

Narcisa Talledo, máster en Gestión Educativa y editora, recomienda ir siempre a la fuente original: lo que escribió el docente. “Los padres a veces se aceleran, responden de forma impulsiva al último mensaje que ven de otro padre, lo que lleva a malinterpretaciones, porque se pierde el mensaje original”.

Cuando en su momento ella fue directiva de una institución educativa, tuvo que poner reglas al manejo de esos grupos. “Mis maestras sufrían”, por los malentendidos con los que debían lidiar.

No dejarse arrastrar por la confusión de otros padres

Gloria Zapata, madre de una niña y un adolescente, reconoce que la desesperación es contagiosa: basta que alguien en el chat mencione la palabra ‘tarea’ o ‘proyecto’ para que otros entren en pánico. 

Admite que en una ocasión levantó a su hijo (y a su esposo) en la noche, por una tarea que supuestamente debía entregar al día siguiente, solo porque una madre así lo dijo, para después darse cuenta de que la dichosa tarea no existía.

No descuidar el contacto real

La licenciada y normalista Germania Zúñiga, ya jubilada, nos recuerda que ninguna tecnología remplazará nunca el contacto directo, ya sea con el docente o entre padres. 

“No se trata de entablar ñañerías, sino de establecer vínculos sinceros, sabiendo cuál es el principal objetivo: apoyar a nuestros chicos en su vida escolar”, nos recomienda.

Evitar tratar temas personales

Para el escritor y editor Alexis Cuzme, los grupos de WhatsApp son un mal necesario: su rol es clave para estar informados en cuanto a tareas y novedades. 

“Lo negativo es cuando los padres de familia usan este canal para tratar temas personales y no colectivos”, lo que desvirtúa el sentido de este recurso.

No tomarse nada de forma personal

Si alguna vez alguien escribe un comentario inapropiado o una opinión con la que no está de acuerdo, no ‘salte’ ni reaccione de forma agresiva. 

Una chispa malintencionada puede desatar un incendio dentro del grupo. Evitemos hablar de temas espinosos (como política, métodos de crianza, religión).

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