SUSCRÍBETE
Diario Expreso Ecuador

'Museo Ambulante: Memorias en fuga', recupera las voces olvidadas de la historia de Quito

A través de teatro, cuadros vivos y recursos audiovisuales, la propuesta revisa las ausencias del relato histórico. La obra tendrá dos funciones en la capital

La obra narra los pormenores de la gesta libertaria desde la voz de Jonatás Sánez, quien fue esclava de Manuela Sáenz.

La obra narra los pormenores de la gesta libertaria desde la voz de Jonatás Sánez, quien fue esclava de Manuela Sáenz.Cortesía

Mariella Toranzos
Publicado por

Creado:

Actualizado:

Un recuento de los silencios del pasado

  • Museo Ambulante: Memorias en fuga transforma una investigación sobre las ausencias del relato histórico en una experiencia escénica que recupera la figura de Jonatás Sáenz y combina ficción, teatro y recursos audiovisuales.
  • El proyecto busca sacar el museo de sus espacios tradicionales, acercarlo a nuevos públicos y abrir preguntas sobre las voces que participan en la construcción de la historia y la memoria.

Jonatás Sáenz tenía nueve años cuando fue comprada como esclava por el padre de Manuela Sáenz. Crecieron juntas y, con el tiempo, entre ambas se tejió una relación que terminaría atravesada por las luchas políticas y sociales de su época.

Se sabe que Jonatás acompañó a Manuela, que participó junto a ella en distintos episodios y que su nombre aparece incluso en las cartas que esta intercambió con Simón Bolívar. Pero, después de los episodios históricos de los que fue parte, las certezas sobre su vida empiezan a escasear. 

Su historia queda dispersa entre referencias y silencios, como ocurre con la de tantas personas que estuvieron presentes en grandes acontecimientos, pero apenas encontraron espacio en los relatos que llegaron hasta nosotros.

Es precisamente en esos vacíos donde comienza Museo Ambulante: Memorias en fuga, un proyecto que propone sacar las narraciones históricas de las salas de exhibición y llevarlas a espacios cotidianos de Quito.

Su primera edición parte de una investigación realizada en torno al Museo Alberto Mena Caamaño —conocido también como Museo de Cera— y desemboca en La heredera del silencio, una experiencia escénica que tendrá funciones gratuitas el sábado 12 y el domingo 13 de septiembre.

La pregunta que puso en marcha el proyecto apareció, curiosamente, durante una visita al propio museo. Uno de los guías lanzó una inquietud al grupo: ¿se puede cambiar la historia? Michelle Chávez, directora de Museo Ambulante, recuerda que aquella frase terminó abriendo otras preguntas: ¿quiénes han podido contar la historia?, ¿qué voces conocemos? y ¿cuáles quedaron fuera?

“Empezamos a pensar en quiénes todavía no conocemos, a quiénes la historia ha omitido y por qué o de quiénes se ha olvidado”, explica Chávez. La propuesta tomó entonces la idea de “ambular” de manera literal: desplazar el museo para encontrarse con la gente.

La obra tendrá dos funciones gratuitas en la capital, tanto en el Parque Urbano Cumandá como en el Centro Cultural Metropolitano.

La obra tendrá dos funciones gratuitas en la capital, tanto en el Parque Urbano Cumandá como en el Centro Cultural Metropolitano.Cortesía

De las figuras de cera al escenario

La elección del Museo Alberto Mena Caamaño como primer escenario de la propuesta estuvo ligada desde el comienzo al lenguaje teatral. Las figuras de cera permitían trabajar con los tableaux vivants o cuadros vivos, una técnica en la que los intérpretes recrean escenas con sus cuerpos. Sin embargo, pronto apareció otra posibilidad: observar no únicamente a quienes estaban representados, sino también a quienes faltaban.

La investigación histórica comenzó a identificar voces de esclavos, indígenas y personas del pueblo cuya participación en los procesos de independencia no necesariamente ocurrió en el campo de batalla. Cocinar, coser los trajes de los militares o encargarse de otras tareas también formó parte de aquellos acontecimientos. Entre esas ausencias apareció Jonatás.

“De la investigación histórica surge justamente la ausencia que hay sobre la vida y muerte de Jonatás Sáenz”, explica Andrés Salazar, productor del proyecto.

Ese vacío marcó también el límite entre aquello que podía sostenerse históricamente y lo que debía trasladarse a otro terreno. “Al no tener documentación ni referencias históricas precisas sobre qué fue de la vida de un personaje que forma parte de nuestra identidad, la desplazamos a la ficción. Hacemos mucho énfasis en esa palabra porque la obra que van a ver es, por supuesto, una obra ficcional”, señala Salazar.

La intención, añade, no es presentar la ficción como un documento histórico, sino utilizarla para explorar aquellos lugares donde los documentos ya no ofrecen respuestas.

El “chisme” como herramienta

Transformar meses de investigación en una experiencia escénica implicó largas conversaciones con historiadores, mediadores y trabajadores del museo. De esos encuentros surgió una herramienta inesperada: el “chisme”.

“Nos sentábamos horas a conversar y desde ahí aparecía un montón de información que después íbamos transformando. Esa transmisión de boca a boca, el famoso ‘chisme’, se vuelve información y también se vuelve historia, porque perdura en el tiempo y contribuye a la construcción de la memoria colectiva”, cuenta Chávez.

Museo Ambulante fue concebido, además, como una metodología que pueda replicarse. El proceso se divide en tres etapas: investigación y curaduría histórica, mediación artística y evaluación.

Esta última incorpora herramientas de la sociología para observar las respuestas del público y registrar los aprendizajes que surjan de la experiencia. La intención es que, después de esta primera aplicación, el modelo pueda adaptarse a otros museos, colecciones y contextos.

Un museo sin paredes

l primer montaje ocurrirá el sábado 12 de septiembre, a las 11:00, en la cancha cubierta del Parque Urbano Cumandá. La segunda será el domingo 13, también a las 11:00, en el Centro Cultural Metropolitano. Ambas funciones serán de acceso libre.

El cambio de escenario forma parte de la propuesta. Entre el público puede estar alguien que acudió expresamente a ver la pieza, pero también quien simplemente pasaba por el lugar y decidió detenerse.

“Queremos que la gente pueda divertirse y conectar con la idea de que construimos historia y memoria en lo cotidiano, con la historia de nuestros abuelos, de nuestros padres, con nuestras propias historias y acciones. La historia está en permanente construcción”, señala Salazar.

tracking