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Diario Expreso Ecuador

'Miasma', una sátira sobre el abuso de poder llega a las tablas de la capital

La puesta en escena recurre al bufón, la farsa y lo grotesco para abordar una sociedad dividida por sus intereses. Se presenta el 27 y 28 de agosto

La puesta en escena es el resultado de un proceso colectivo de creación, formación e investigación que se extendió durante diez meses.

La puesta en escena es el resultado de un proceso colectivo de creación, formación e investigación que se extendió durante diez meses.Cortesía Deus Ex Machina

Mariella Toranzos
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Una obra para reflexionar

  • Miasma (o el banquete de los impunes), la nueva obra de Deus Ex Machina, recurre a la sátira, la farsa, el bufón y lo grotesco para abordar el abuso de poder, la corrupción ética y el individualismo que impide reaccionar colectivamente ante la injusticia.
  • El montaje se presentará el 27 y 28 de agosto, a las 19:30, en la Compañía Nacional de Danza, en Quito.

Sobre el escenario, los dioses observan, ajenos y frívolos, mientras los seres humanos intentan sobrevivir en una sociedad atravesada por rígidas jerarquías.

Quienes concentran el poder actúan sin disimulo. Abajo, los demás se aferran a sus intereses particulares y son incapaces de organizarse para enfrentar el abuso. Entre cuerpos deformados, personajes grotescos, sátira y mitología, ‘Miasma (o el banquete de los impunes)’ construye un universo marcado por el egoísmo, la violencia normalizada y la corrupción ética.

La nueva obra del colectivo teatral argentino-ecuatoriano Deus Ex Machina llegará a las tablas de la Compañía Nacional de Danza, en Quito, los días 27 y 28 de agosto. La puesta en escena nació de un proceso colectivo de creación, formación e investigación que se extendió durante diez meses y reunió a artistas alrededor de una metodología desarrollada por el grupo a lo largo de casi dos décadas.

“Tenemos un grupo estable de creadores que trabaja junto desde hace casi 20 años. Dentro de él existe un espacio de creación e investigación que se abre cada cierto tiempo y convoca a artistas del medio para que se sumen a un proceso pedagógico. El objetivo es montar una obra sostenida en la metodología que el colectivo ha construido durante todos estos años. Miasma es el resultado de uno de esos procesos”, señala Sebastián Cattán, director y fundador de la agrupación.

Una obra de creación colectiva

La metodología creativa del colectivo, denominada El camino de las cuatro esferas, proporciona herramientas comunes a los participantes, aunque incorpora reglas específicas para cada investigación.

En el caso de Miasma, explica Cattán, a cada intérprete se le asignó un autor o un libro a partir del cual debía construir su propio universo escénico, utilizando únicamente frases extraídas de ese material. En total, el montaje reunió textos procedentes de 15 obras.

Así, un personaje construido a partir de la escritura del dramaturgo estadounidense Tennessee Williams podía responder a otro que empleaba fragmentos de Edipo o de alguna pieza de Molière. Voces, épocas y estilos comenzaron a encontrarse sobre el escenario cuando todavía no existía una trama que los conectara. De esos cruces surgieron situaciones, relaciones y posibles rutas para la obra.

El proceso partió del entrenamiento actoral y avanzó hacia una serie de improvisaciones sujetas a reglas propias. Las situaciones que aparecían durante los ensayos se desarrollaban hasta convertirse en escenas y, poco a poco, el equipo identificaba cuáles podían dialogar entre sí. El director compara esta dinámica con una construcción hecha con piezas de Lego: durante buena parte de la investigación, el grupo no sabía con exactitud de qué trataría el montaje.

A través de la confrontación entre dioses frívolos y seres humanos fracturados, la obra explora la putrefacción moral.

A través de la confrontación entre dioses frívolos y seres humanos fracturados, la obra explora la putrefacción moral.Cortesía Deus Ex Machina

“De todo el material generado, hay escenas que comparten códigos: lo que no dialoga se retira y lo demás empieza a coserse de una manera muy artesanal, probando qué texto funciona después de otro o qué situación puede continuar a la anterior”, cuenta.

De esos ensayos emergió un mundo organizado verticalmente, en el que quienes concentran el poder ejercen su autoridad sin reparos. Debajo aparece un pueblo también fragmentado en clases, cuyos integrantes no consiguen responder de manera colectiva porque están concentrados en resolver sus necesidades inmediatas.

Según Cattán, los montajes nacidos de estos laboratorios suelen revelar rasgos del momento en el que fueron creados, aunque el colectivo no establezca previamente un tema de actualidad.

“Nos encontramos con un mundo de jerarquías en el que quienes tienen más poder abusan sin reparo y a la vista de todos. Hay también un pueblo dividido, desde las clases más altas hasta las más bajas, que, por atender sus intereses personales, no logra reunirse para reaccionar ante el abuso que viene de arriba. La obra dialoga con una ética corrompida y con una violencia que llega a normalizarse a niveles muy profundos”, explica.

La deformidad del poder

Los propios ejercicios de creación e improvisación permitieron reconocer los lenguajes hacia los que se inclinaba Miasma: la sátira, la farsa, el bufón y lo grotesco, además de un ambiente marcado por referencias a la mitología griega.

Si el material hubiese apuntado hacia el realismo, precisa el director, el entrenamiento habría tomado otra dirección. En este caso, la exageración terminó definiendo personajes intensamente físicos.

“El bufón es una técnica que deforma el cuerpo porque el pensamiento está tan torcido que termina deformando lo externo. Entonces aparece una pregunta: ¿cuál es la verdadera deformidad? Los personajes de la obra son sumamente corporales y deformes en su teatralidad, porque el material nos condujo hacia lo exagerado, hacia el bufón y hacia lo grotesco”, añade Cattán

Las primeras funciones de Miasma serán el jueves 27 y el viernes 28 de agosto, a las 19:30, en la Compañía Nacional de Danza, ubicada en la avenida Río Coca y París, en Quito. Tras estas presentaciones, el colectivo espera organizar una temporada más extensa y mantener el montaje en cartelera durante 2027. La adhesión es de $ 16. 

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