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Diario Expreso Ecuador

Quito pinta sus espacios grises para contar historias y recuperar lugares olvidados

Las intervenciones artísticas dinamizan los espacios públicos, involucran a vecinos y convierten estructuras deterioradas en escenarios de expresión cultural

Cultura y color transforman este intercambiador de la av. Galo Plaza Lasso.

Cultura y color transforman este intercambiador de la av. Galo Plaza Lasso.Foto: Karina Defas / EXPRESO

IVONNE MANTILLA
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Lo que debes saber

  • Bajo puentes, intercambiadores y pasos deprimidos, murales con rostros, animales y símbolos transforman espacios deteriorados
  • En La Vicentina, 2.800 m² de paredes y 622 m² de barandas fueron intervenidos con temática deportiva
  • En El Placer, vecinos participan en el proyecto De Vuelta al Centro, que suma 22 murales

En algunos sectores de Quito, el gris del hormigón comienza a desaparecer. Bajo puentes, en intercambiadores y pasos deprimidos, las paredes que durante años fueron parte del paisaje cotidiano ahora tienen rostros, animales, colores y escenas que cuentan historias. El cambio es visual, pero también busca modificar la manera en que los vecinos perciben esos lugares y se relacionan con ellos.

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Uno de los ejemplos está bajo el puente vehicular de las avenidas 24 de Mayo y Pedro Vicente Maldonado, en Cumandá. Allí, más de 900 metros cuadrados fueron convertidos en un mural inspirado en la novela Cumandá, de Juan León Mera

La obra incorpora también elementos tradicionales de la ciudad, como El Panecillo. Antes de pintar, los equipos municipales limpiaron y prepararon la superficie para garantizar la adherencia y permanencia de los materiales.

Transformar infraestructuras grises

La intervención forma parte de un trabajo que la Empresa Pública Metropolitana de Movilidad y Obras Públicas (Epmmop) desarrolla en diferentes puntos. La entidad señala que los murales buscan transformar infraestructuras tradicionalmente grises en espacios que cuentan historias, resaltan símbolos y fortalecen el sentido de pertenencia.

En 2026, ese trabajo llegó también a La Vicentina. El intercambiador de las avenidas Velasco Ibarra y Manuel Cajías fue intervenido con limpieza, hidrolavado, retiro de grafitis y reparación de estructuras. Allí, la propuesta artística tomó al deporte como eje, en relación con la presencia de la Concentración Deportiva de Pichincha. La intervención contempló alrededor de 2.800 metros cuadrados de paredes y 622 metros cuadrados de barandas.

El intercambiador de las avenidas Velasco Ibarra y Manuel Cajías fue intervenido. La propuesta tomó al deporte como eje.

El intercambiador de las avenidas Velasco Ibarra y Manuel Cajías fue intervenido. La propuesta tomó al deporte como eje.Foto: Karina Defas / EXPRESO

Frank Cedillo, muralista de la Epmmop, explica que la elección de las temáticas busca mantener una relación con el entorno. En La Vicentina, por ejemplo, se incorporaron referencias al atletismo, natación, taekwondo y judo, además de elementos vinculados al fútbol. La intención, señala, es que el ciudadano encuentre una conexión entre la obra y el lugar que transita diariamente.

El mismo criterio se aplicó en el intercambiador de Galo Plaza Lasso y Nazacota Puento, donde se recuperan murales relacionados con personajes y elementos de la cultura nacional. Cedillo cuenta que el equipo también ha trabajado en pasos deprimidos de Mariana de Jesús, El Labrador y Francisco de Orellana, además de otros corredores y espacios atendidos a partir de pedidos ciudadanos.

Combatir una sensación de abandono

La lógica detrás de estas intervenciones va más allá de cubrir una pared. Para Cedillo, un espacio deteriorado, con suciedad o grafitis, puede transmitir una sensación de abandono. Al limpiarlo, repararlo y convertirlo en un escenario artístico, se busca generar un cambio visual que contribuya a modificar esa percepción y facilite que los ciudadanos se apropien del lugar.

Esa apropiación se observa en El Placer. Yolanda Nato, vecina del sector, ha vivido allí desde que nació, hace 60 años. Desde esa perspectiva ha visto cambiar el paisaje del barrio. Mientras observa el mural, resume su impresión: “Está bonito con la imagen que están haciendo”. Para ella, la intervención también modifica la percepción del entorno. “Da más seguridad”, dice.

Nato considera que estas iniciativas pueden tener otro efecto: acercar a los jóvenes a actividades artísticas y comunitarias. En su mirada, recuperar un espacio también significa ofrecer otras formas de ocuparlo y participar en el barrio.

Socialización con la comunidad

En El Placer, esa participación es parte fundamental del proyecto De Vuelta al Centro. Liz Pereira, responsable del componente de tejido social y paisaje urbano de la iniciativa, explica que los murales funcionan como un pretexto para construir comunidad. Antes de intervenir un espacio, se conversa con los propietarios, se presenta el diseño y se busca la aceptación de los vecinos.

La propuesta utiliza principalmente flora y fauna del Chocó Andino y de la región andina. Lo que comienza como una pared olvidada termina convertido en un trabajo colectivo. Vecinos, organizaciones y empresas aportan con materiales, alimentos, recursos o trabajo. De Vuelta al Centro suma 22 murales: 17 están en El Placer, tres en San Roque y dos en la escuela Mercedes González, en el sector de la Plaza del Teatro.

El arte transforma El Placer y genera una nueva percepción sobre la seguridad.

El arte transforma El Placer y genera una nueva percepción sobre la seguridad.Foto: Karina Defas / EXPRESO

Pereira sostiene que, durante tres años, ninguno de los murales realizados por la iniciativa ha sido grafiteado. La explicación está en la apropiación del espacio. Cuando los vecinos participan en la recuperación, también sienten que tienen una responsabilidad sobre lo que allí queda.

En La Vicentina, Pedro Armijos comparte esa percepción. Para él, el valor de estas obras no está únicamente en cambiar la apariencia del sector. Considera importante que los habitantes se involucren porque, cuando sienten el espacio como propio, también se unen para cuidarlo y evitar que vuelva a deteriorarse.

“Es importante porque la comunidad se une para cuidar estos espacios”, sostiene.

La apuesta por el muralismo continuará en otros puntos. En el intercambiador de Las Bañistas, en Cumbayá, la Epmmop inició en julio una intervención que incluye limpieza, mantenimiento y nuevos murales destinados a generar conciencia sobre la prevención de incendios forestales, en coordinación con el Cuerpo de Bomberos de Quito. 

Para los moradores el mural deja de ser únicamente una pintura sobre una superficie. Se convierte en una forma de contar la historia del lugar, cambiar su paisaje y provocar una nueva mirada.

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