Música
Karla Cueva: "No me molestan las comparaciones con Sharon"
La cantante defiende su rol como pionera del regional popular en Ecuador y detalla el esfuerzo detrás de su trayectoria musical

La artista nacida en Zaruma acaba de lanzar el disco Uniendo raíces. Optó por los trajes típicos.
La cantante y compositora Karla Cueva (34) nació en Zaruma, provincia de El Oro. Se inició a los 15 años en el programa Fama o Drama, de TC, y luego participó en Ecuador tiene talento. Se considera pionera del género regional popular en Ecuador. Fue jurado del reality Uniendo raíces, título también de su más reciente disco, que incluye nueve canciones, entre ellas Socia. Ha sido comparada con la fallecida Sharon, algo que no le molesta.
Aunque comenzó en lo musical cuando era una quinceañera, ¿cómo y cuándo descubrió que ese era el camino que quería seguir?
Desde niña me encantaba la música. Mi madre (Marta) canta muy bonito y me apoyaba, a pesar de que a mi padre (Franco) no le agradaba. Él truncó la carrera de ella; tal vez por eso las madres impulsan a sus hijos en lo que quisieron ser y no pudieron. Conmigo no pudo hacer lo mismo, porque mi progenitora se puso firme y lo impidió. Me promocionaba en las fiestas del barrio donde vivía, al sur de Machala.
¿Ya acepta que sea artista o todavía no?
Recuerdo que cuando se enteraba de que iba a cantar en esas reuniones se enojaba mucho. Prácticamente le ponía candado a la puerta para impedir nuestra salida. A esta altura ya no puede hacerlo; soy una mujer. Aún no lo acepta. Nunca comenta en mis redes sociales, simplemente evita opinar. No sé sus razones, tal vez porque soy la única hija de ambos. Tengo un hermano materno y ocho paternos, con estos últimos casi no mantengo relación.
¿Nunca quiso saber sus razones?
Tal vez él trató de evitar que sufriera, porque el mundo musical es complicado, sobre todo para las mujeres. Hay muchas propuestas indebidas y me ha ocurrido. Por ello me retiré un tiempo. Además, la música implica inversión, como todo negocio. Ni mi madre ni yo teníamos los recursos necesarios para ello. Decidí estudiar una carrera universitaria; quería seguir Producción Musical, pero era muy caro. Me incliné por Derecho. Soy abogada graduada en la Universidad de Guayaquil. Preferí estudiar antes que aceptar propuestas que no iban con mis valores. Yo nunca me opondría a que un hijo cumpla sus sueños.
¿Seguía con las ganas de ser cantante y por ello volvió?
En 2022, mi mánager, Fabriccio Saldaña, me dijo que cantaba bonito. Al principio pensé mal y no le hacía caso, pero luego cambié de opinión cuando me explicó sus propuestas musicales, que me parecieron interesantes. Me dijo que pensara en grande, en lo internacional. Logramos entendernos tanto que se convirtió en mi pareja sentimental.
La pionera
¿Se considera pionera en Ecuador de la música regional popular?
Por supuesto. Cuando empecé con ese género, todavía no sonaban artistas colombianos ni mexicanos en el país. Tuve que tocar puertas en las radios. Mi trabajo ha sido constante y exigente. Con el tiempo he visto los frutos. La música no es para cualquiera; muchos se cansan en el camino. Nada es de soplar y hacer botella, hay que lucharla.
Acaba de lanzar el álbum Uniendo raíces, con una variedad de géneros.
En este disco lancé nueve canciones; por lo general se presenta una sola. De ahí se desprende Socia, un tema al que no le tenía mucha fe. Sin embargo, me sorprendió porque está muy pegado; tomó fuerza por sí solo. Este álbum es una recopilación de lo que he hecho y de quién soy. Provengo de Zaruma; es recordar mi niñez, mi música y los géneros que he interpretado.
¿Se va de gira por el país y el extranjero?
Mi primer tour nacional iniciará en agosto. Estaré en Guayaquil, Quito, Cuenca y Manta. En octubre viajaré a Estados Unidos. Además, grabaré un remix de Socia con una cantante colombiana, cuyo nombre prefiero no revelar.
En lo personal, ya lleva un tiempo con su pareja, ¿ha considerado ser madre?
No sé por qué he postergado la maternidad. Lo deseo, pero también me da miedo. Es una gran responsabilidad. No pienso solo en mí, aunque algunos lo consideren egoísmo. Vine a cumplir mis sueños y objetivos. Cuando tienes un hijo debes asumirlo plenamente, no dejarlo al cuidado de otros. No descarto el tema, quizá el próximo año. Vivo en unión libre; nunca me he visualizado casada, ni vestida de blanco. Amo a mi pareja. Si se da, se dará. Estoy tranquila; me apoya, no es celoso y respeta mi espacio y privacidad.

Su padre nunca quiso que fuera cantante.
A veces no es conveniente trabajar con las parejas; así se evitan conflictos.
Cierto, pero no hemos tenido problemas hasta ahora, porque todo quedó claro desde el inicio. Soy abogada y, desde el primer día que comenzamos a trabajar, firmamos un contrato bien estipulado. Todo tiene que ser legal.
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La comparan con la fallecida cantante Sharon…
Todo surge desde el lanzamiento del álbum. Además saqué una versión actualizada de Avecilla y Así se goza, con un toque del género regional popular. Como me involucro en el vestuario, quise usar prendas típicas. Entonces, la gente en redes sociales empezó a llamarme la nueva Sharon; también decían que me parecía. Dios sabe que no fue mi intención. No juego con eso.
"Sharon no cantaba"
¿Le molesta que la comparen?
Jamás. Antes también me lo decían. Ella fue un referente musical y salió adelante cuando no existía la tecnología de ahora. Comentan que tengo ciertos rasgos que les recuerdan a Sharon. Aclaro que nunca me he operado el rostro para parecerme; en el cuerpo sí me he hecho retoques, como una liposucción.
Sin embargo, no porque ya no esté en este mundo se puede decir que Sharon era buena cantante.
La verdad es que no cantaba, pero era la reina del marketing. Eso es importante en el mundo musical. Sabía cómo mantenerse vigente, ser mediática y generar conversación en la farándula.
A usted no le molestan las comparaciones, pero a la hija, Samantha Grey, no le hace ninguna gracia.
Al principio no dijo nada, pero como la prensa insistió, manifestó que nunca verá lo que hice. También lancé una versión actualizada de El Pimpollo, que es un cover. No era de ella; muchos de los temas que interpretaba eran versiones de Gilda, una de las máximas exponentes de la cumbia tropical en Argentina. No sé por qué algunos ecuatorianos generaron rechazo. No me ofusco ni me complico. No me subestimen: soy perseverante, el único límite es el cielo. Cuando ella vivía también recibía críticas. Cuando alguien muere, como suele ocurrir, todos resaltan lo positivo. Existe un doble discurso.
¿A usted no le afecta que Samantha no la escuche ni la vea?
Para nada, pero es lamentable ese tipo de farándula. Ecuador no está en el radar musical. A la prensa rosa le interesa más el escándalo que apoyar al talento local. Por ejemplo con nuestra representante Brenda en Viña del Mar no pasó nada. Aunque también faltó promoción. Algunos dicen que Samantha canta porque hizo gira en Europa; yo también he hecho giras. Cada quien tiene su talento. Ella baila; yo no soy bailarina. Si nos ponen a cantar a las dos, le doy tres a una, porque estudié canto desde niña. Uno de mis planes es ir al Festival Internacional de la Canción en Viña del Mar. Ya tengo listo el tema.
No falta quien opina que ella despuntó tras la muerte de su madre.
Creo que a Samantha no le gusta ni le interesa el arte, porque no se dedica al baile —que fue lo que estudió— ni canta. Nada es obligado; cuando algo gusta, no pesa.