Hombre Pez presenta ‘Dámela’, junto a Matías Cena, abreboca de su nuevo álbum
Después de De la high, el artista quiteño lanzó su nuevo single, grabado en Chile por el productor y también baterista Felipe Ruz

Hombre Pez espera concretar este año un objetivo largamente esperado: su nuevo álbum.
Sebastián Game viajó a Chile a grabar un tema de su proyecto Hombre Pez, pero volvió a Ecuador con dos. La magia de la amistad y la diosa música.
En diciembre de 2023 visitó el Estudio Coscoroba, propiedad de su amigo Felipe Ruz, en la playa de San Sebastián, cerca de Cartagena, en el litoral central chileno.
Allí grabó la canción De la high, que publicó el 5 de junio pasado y fue grabada y producida por Ruz.
Además contó con la colaboración de Matías Cena, artista chileno, con el que Sebastián tocó durante su estancia en ese país, entre 2012 y 2017.
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Después de terminada esa sesión, los tres se pusieron a ‘jammear’ (improvisar) y de esa descarga nació Dámela, con la característica guitarra poderosa que se ha vuelto marca de la casa. Track que lanzó este 21 de agosto.
Es un tema que habla sobre el adormecimiento y el consumismo en tiempos en que pareciera que las pantallas dominan (y anestesian) nuestra vida.
“Empezamos a ‘jammear’. El Mati tocó algo en el bajo yo le seguí y fuimos armando las partes. Le dimos creo que dos o tres pasadas, como máximo. De ahí grabé unos tecladitos mientras el Mati escribía la letra y grabamos las voces”. Y listo.
Ambas canciones formarán parte del nuevo álbum que Hombre Pez prevé lanzar en octubre de este año.
De Biorn Borg a Hombre pez
Tanto De la high como Dámela fueron grabados en Chile, pero ambos tuvieron distintos orígenes.
Eso te demuestra que la música es una cosa que pasa de mil maneras. De la high es un tema que lo pensé yo y grabé casi todos los instrumentos. Como que era una cosa muy mía. Como no soy tan buen baterista, le dije a Felipe (Ruz) que él grabe las baterías, pero en general es un tema que venía muy de mí.
En cambio Dámela surgió de manera espontánea en un ‘jam’.
Sí, resultó de un trabajo colaborativo entre Matías Cena, Felipe y yo, tres personas que nos tenemos mucho afecto y mucha química musical. Como cuando pasas bien con tus amigos y te ves al día siguiente y dicen “¡qué buena farra, qué buena noche!”.
Cuando creó Hombre Pez, ¿lo hizo con la intención de explorar sonidos que talvez no tenían cabida en Biorn Borg, su anterior banda?
Sí había una línea editorial, digamos. Cuando empezamos a componer Muerte súbita, el segundo disco de Biorn Borg, yo tenía un montón de canciones que de alguna manera proponía, pero no todas ‘pegaban’ mucho en la onda de la banda. Entonces me quedé con un puñado de temas en el bolsillo y así nació Hombre Pez.
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Manteniendo el sonido rockero.
Lo que me pasó con Hombre Pez fue que se convirtió en un espacio de experimentación, pero siempre desde el rock.
Es inevitable que le pregunten por sus años en Biorn Borg, una banda tan significativa para muchos. Hay artistas que sienten que el pasado es un ancla muy fuerte.
Para mí fue una experiencia increíble. Con Biorn Borg vivimos muchas cosas que mientras pasaban no nos dábamos cuenta. Como que con el tiempo, uno valora la importancia que tuvo. Y es bello darse cuenta de que, de alguna manera, estábamos siendo parte de la historia de la música de este país. Nosotros solo nos estábamos divirtiendo. Yo entré a Biorn Borg a los 20 años.
Usted formó parte de la banda durante cinco años. Parece poco, pero fue una época súper intensa.
Esos cinco años fueron una locura. Cuando recién se acabó, también por la edad que yo tenía, sí como que dije: “Ya no quiero a Biorn Borg y ahora este es mi proyecto (Hombre Pez) y bla bla bla”. Pero estoy muy agradecido de haber vivido eso. Fue un momento muy importante de mi vida que me abrió muchísimas puertas. Gran parte de lo que tengo como músico se lo debo a haber sido parte de esa banda.
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Su faceta cumbiera con El Destrabe Tropical
Sebastián forma parte también del proyecto El Destrabe Tropical, junto a músicos como Matías Alvear, Diego Estefano Lovato y Laura Rey, enfocado en la cumbia, género que atraviesa toda América Latina y en cada país de la región adopta un sonido particular.
Su gusto por este estilo nació en la época en que empezó a recorrer el país con el grupo quiteño de reggae Alma Rasta. En un viaje a Otavalo se compró una quena. Y a la quena le siguió un charango, instrumento con el que se dedicó a mochilear por la región, lo que le permitió conectar con la música latinoamericana y, por ende, con la cumbia.
Pero “esa influencia era algo que siempre había estado. La música latinoamericana y la música tropical también han sido parte fundamental de mi vida, las he explorado mucho”, explica Sebastián.
“Durante una parte de mi adolescencia viví con mi papá, quien es súper salsero. Y de chico en la casa de mi mamá en cambio se escuchaba un montón Silvio Rodríguez, Mercedes Sosa...”.
El Destrabe Tropical podría ser definido como jazz cumbia psicodélica, con guiños a la cumbia peruana con guitarra eléctrica. Obviamente, con sabor quiteño, sabor andino. “Y tiene harto rock, por mi forma de tocar la guitarra eléctrica. Yo aprendí tocando rock y blues, una identidad que nunca pretendo esconder”.