El fotoperiodista guayaco Pedro Freire es el guardián de las causas perdidas
Conozca la historia de la exposición de fotografía estenopeica que realizó un grupo de niños de la cooperativa Victoria del Pueblo, de Los Ríos

Pedro Freire y los niños de la cooperativa Victoria del Pueblo, que pertenece a Babahoyo. Juntos realizaron el taller y posterior exposición.
Por su trabajo como fotógrafo, el guayaquileño Pedro Freire conoció en el año 2020 el caserío Victoria del Pueblo, cooperativa del cantón Babahoyo. Desde entonces empezó a visitarla dos o tres veces al año, siempre por cuestiones laborales, para lo cual tenía que atravesar un complicado camino polvoso que en invierno se transforma en una trampa de lodo.
Precisamente por eso, sus habitantes prefieren utilizar el río San Pablo como ruta de transporte, cuyas aguas también aprovechan para el aseo, beber y preparar sus alimentos, pero que en invierno se transforman en un adversario que inunda la localidad y se mete a sus viviendas.
Además, “no tienen un parque, no tiene una cancha. Están completamente olvidados. Hay chicos que ya a su corta edad trabajan los fines de semana en las ladrilleras, cuidando ganado o en la agricultura”, explica Pedro.
Por eso en 2025, como parte de su trabajo de titulación en la Universidad Tecnológica Empresarial de Guayaquil (UTEG), decidió concretar un proyecto que venía creciendo dentro de él desde que conoció Victoria del Pueblo: realizar un taller de fotografía estenopeica para los niños del caserío, algo que parecería un sinsentido en un entorno de esas características, donde las necesidades abundan y la atención gubernamental escasea.
“Quise llevarles algo diferente para que despierten de pronto su curiosidad en la fotografía. Si yo fuera panadero, enseñaría a hacer pan a personas que no tienen cómo pagarse un curso, pero soy fotógrafo”, nos explica el guayaquileño acerca de sus motivaciones.
Inició así su cruzada con un grupo de doce niños a los que adentró en el mundo de la fotografía, compartiendo sus conocimientos y recibiendo a cambio todo lo que aquellos chicos tenían para enseñarle acerca de la alegría, la resiliencia, el respeto y saber dar prioridad a los momentos verdaderamente importantes.
El esfuerzo terminó con una exposición en el Centro de Arte Gary Esparza de la capital fluminense, en diciembre del año pasado, con las fotografías que los chicos tomaron con las cámaras que confeccionaron, además de imágenes del desarrollo de las clases durante el taller.
“Debido a los problemas de accesibilidad, pensé que los chicos no asistirían a la exposición final, pero para mi sorpresa llegaron puntuales. Recuerdo que una de las niñas me dijo: ‘¡Cómo no vamos a venir si usted ha dado su tiempo para enseñarnos esto tan hermoso!’. Esa frase lo vale todo, porque entendí que tienen el deseo de aprender algo distinto. Quiero que al menos uno de estos chicos diga: ‘La fotografía me cambió la vida’. Ese es mi anhelo”, sostiene Pedro.

Los jóvenes expositores alumnos de Pedro, en el Centro de Arte Gary Esparza de Babahoyo, durante la muestra de su trabajo fotográfico
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El siguiente paso: un documental
pedro siente que lo hecho en Victoria del Pueblo todavía no está terminado. Él les prometió a sus alumnos que volvería para enseñarles todo lo necesario para realizar un documental, de manera que ellos mismos puedan contar, con sus palabras y su visión, cómo viven, sus necesidades, sus deseos, sus sueños.
“Pienso arrancar en junio. Quiero que todo esto derive en que las autoridades por lo menos le hagan un acceso digno a la cooperativa por vía terrestre y un puente peatonal para que puedan cruzar a la ciudad. Además de una cancha con juegos infantiles y que tengan una especie de concha acústica para que ellos tengan donde reunirse y proyectar películas”, revela Pedro.

Todos los niños expositores provienen de la cooperativa babahoyense Victoria del Pueblo. El siguiente paso es realizar un taller para crear un documental.
También espera que este proyecto no quede solamente en Victoria del Pueblo, sino que se replique en parroquias rurales de la provincia de Los Ríos, donde Pedro reside actualmente, como Mata de Cacao, Pueblo Nuevo, Pimocha, La Unión, Caracol.
“En todos esos lugares me gustaría implementar este tipo de talleres y crear una comunidad de chicos que tengan este aprendizaje y que vean en la fotografía y la expresión artística una posibilidad más”.
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¿Qué es la fotografía estenopeica?
La fotografía estenopeica utiliza una cámara sencilla que no requiere lentes, espejos ni componentes electrónicos, de manera que se puede confeccionar de forma casera con cartón, madera, una caja de zapatos o incluso una lata de café.
La cámara consiste en una caja herméticamente cerrada, que en uno de sus lados tiene una pequeña abertura (estenopo), que actúa como entrada de luz.

Alumno de Pedro Freire junto a su cámara estenopeica en un soporte. Este tipo de fotografía necesita un mayor tiempo de exposición a la imagen que se pretende captar.
Dicho estenopo puede hacerse a partir de un trozo de papel aluminio o una cuña de lata con un pequeño orificio perforado en el centro.
A diferencia de las lentes de vidrio, el estenopo no trasforma la imagen. Eso permite obtener fotografías con una amplia profundidad de campo, aunque suelen tener menor nitidez con respecto a las imágenes tomadas con cámaras tradicionales.
Otro detalle a considerar es que como pasa muy poca luz por el estenopo, el tiempo de exposición debe ser más largo.