Crítica de cine. El pasajero del diablo: ¿Terror en carretera que se transforma en una pesadilla?
El pasajero del diablo, que se estrena este 21 de mayo en Ecuador, une terror psicológico y cine de carretera con una entidad demoníaca implacable

El pasajero del diablo está dirigida por André Øvredal, y combina terror psicológico y suspenso sobrenatural.
Lo que debes saber
- Esta película de terror sigue a pareja perseguida por entidad demoníaca en carretera.
- André Øvredal mezcla cine de carretera y horror psicológico sobrenatural.
- Melissa Leo destaca en este filme en el que la tensión convierte el viaje en una pesadilla.
El pasajero del diablo, dirigida por André Øvredal, combina terror psicológico, cine de carretera y suspenso sobrenatural en una historia sobre una pareja perseguida por una entidad demoníaca durante un viaje mortal.
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La película, que explora tensión claustrofóbica, horror constante y una atmósfera siniestra, está apoyada por sólidas actuaciones y una narrativa episódica que convierte la carretera en un escenario de condena.
Terror psicológico en una carretera sin escape
Maddie (Lou Llobell) y Tyler (Jacob Scipio), joven pareja que se aventura en recorrer el país en una furgoneta, presencian un brutal incidente ocurrido en una autopista donde ha muerto el conductor. Abandonan el sitio y se dan cuenta de que no han dejado, como creían, la escena trágica.
A partir de ese momento perciben una asechanza implacable por parte de una entidad demoníaca e imparable… se trata de El Pasajero, quien los acecha a cada instante, adonde quiera que vayan, convirtiendo su viaje en una auténtica pesadilla.
Encontrarán a Diana (Melissa Leo, Óscar como actriz de reparto por El peleador o The Fighter, 2010), ser humano que se convierte en una especie de ángel de la guarda para el dúo. Así, el viaje da un vuelco mortal, paranoico, aterrador y sobrenatural.
La crítica de Jorge Suárez
El cine de terror es uno de los géneros fílmicos más populares en la historia del séptimo arte. Lo empezó el cine mudo, hasta que en 1931 apareció Drácula, interpretado por Béla Lugosi (1882-1956), y desde aquel año se ha mantenido en la palestra cinematográfica.
Ahora, el británico André Øvredal le añade lo que llaman “cine de carretera”, donde el argumento se desarrolla a lo largo de un viaje. Por ello, El pasajero del diablo es también un filme episódico, en el que el espectador se ubica dentro de un terror psicológico y oscuro hasta causar sobresaltos muy bien ejecutados.
Øvredal elabora el terror construyendo una tensión claustrofóbica. Así, el terror es constante y ante ello se abre una mitología siniestra.
Las actuaciones y los efectos de sonido
Las actuaciones apuntalan hacia roles bien ejecutados. Sobresale Melissa Leo, quien logra transmitir, de manera convincente, el pánico y la desesperación de las situaciones que le toca vivir.
La banda sonora, con sus efectos de sonido y la música apropiada, funciona bien porque los espectadores tendrán la sensación de que ellos están viviendo la historia, no solo viéndola. Y es que el pánico se ha creado de forma convincente.
Lo bueno y lo malo de la película
¿Qué fallas podría tener este pasajero? Que tanto el ritmo como el desenlace enfocan más a un terror visceral (miedo intenso que se siente directamente en el cuerpo y en los instintos) que a la construcción emocional de los personajes o a una resolución que llega precipitadamente.
Olvidando, además, que al mantener un solo escenario hace del filme algo repetitivo y que el guion no muestra sagacidad.
¿Y lo bueno? La atmósfera lograda para las secuencias que muestran a la furgoneta y la tensión que ello plasma en la retina del espectador. Pues este pensará que la carretera ha sido una condena de la cual no pueden escapar y, sobre todo, los arañazos que sufre la carrocería del vehículo, lo cual hace más patéticas las escenas que lo muestran.
- Calificación: ***