El diablo viste a la moda 2: ¿Puede el lujo impreso sobrevivir al mundo digital?
El diablo viste a la moda 2 enfrenta a Miranda Priestly con la crisis editorial, la moda digital y el declive de las revistas impresas

Estreno de 'El diablo viste a la moda 2' en Nueva York.
Lo que debes saber
- Miranda Priestly enfrenta la crisis editorial y digital en El diablo viste a la moda 2.
- La secuela analiza moda, inteligencia artificial y la caída de revistas impresas en este 2026
- Meryl Streep, Anne Hathaway y Emily Blunt regresan al universo de Runway
Miranda Priestly regresa en El diablo viste a la moda 2 para enfrentar una crisis reputacional, económica y editorial en un mundo dominado por lo digital. La secuela analiza la transformación de la moda, la publicidad y las revistas impresas, mientras sus protagonistas enfrentan cambios personales y profesionales.
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A dos décadas de su estreno original, la nueva entrega dirigida por David Frankel reúne a Meryl Streep, Anne Hathaway y Emily Blunt en una historia que explora el choque entre tradición y modernidad, con la industria editorial de lujo como eje principal.
Miranda Priestly frente al colapso de la prensa de moda
Miranda Priestly (Meryl Streep) deberá enfrentar la pérdida de la influencia que tenía sobre los anunciantes en medios tradicionales como Runway, su magazine, el cual ya no es lo que era. A fin de conseguir desesperadamente la posible inversión de un nuevo grupo anunciante de opulentas firmas, lo visitará.
A ese grupo lo dirige Emily Charlton (Emily Blunt), su exasistente quien ahora, justamente, ha podido obtener una invitación para la Semana de la Moda en París. Miranda tendrá que acorralarla.
Mientras tanto, Andrea 'Andy Sachs (Anne Hathaway), recientemente graduada en periodismo, gracias a su perseverancia, tiene ahora un puesto de responsabilidad en la revista de Miranda, y a esta no le queda más remedio que pedirle un favor para salir del fangal, de ese atolondramiento en que se han convertido las flaquezas de las revistas en general.
Es una crisis reputacional y económica, por ello deberá solicitar a Andy que trate “voluntariamente” de anular un posible escándalo… ¡que ya está salpicando a la prensa!
Moda, inteligencia artificial y revistas impresas
Este filme es la segunda parte de una exitosa película de hace 20 años. Su director, David Frankel, al haber logrado reunir a las tres actrices de su primera parte, supera el lapso del tiempo y trae al 2026 un argumento que no se refiere exclusivamente a la moda, sino a lo que está ocurriendo con las revistas lujosas frente al mundo digital.
Así, la trama aborda, repito, los cambios que están experimentando el arte publicitario, la moda, la inteligencia artificial y el desafío que este modernismo impone a un mundo que parece abandonar lo tradicional. En otras palabras, El diablo viste a la moda 2 (2026) explora la evolución de aquella industria, dándole mucha importancia a todo lo que significan las revistas que se imprimen bajo empresas que las mantienen.
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Lamentablemente, este accionar convierte al filme en un verdadero producto comercial y no en un largometraje (119 minutos) con alma, y reduce la trama a una lucha que envuelve a las revistas elitistas, aunque ese sea su verdadero fondo.
Y termina siendo una exploración sobre la evolución de la moda, enfocando el hecho de cómo revistas importantes no se dieron cuenta de que el poderío de la impresión cambiaba o les quitaba el poder que tenían.
Fortalezas y limitaciones del largometraje
El beneficio del filme es su libreto, lleno de mordacidad y actuado con total brío. Aquello lleva a decir que, si bien es cierto la publicidad está dirigida a las damas, el hecho de abarcar los problemas de las revistas impresas la hace más interesante y debería ser vista por toda persona que trabaje como jefe de cuentas de empresas publicitarias.
Pero todo esto genera una sensación de comercialismo y no de un filme poseedor de un espíritu que pueda animar al alma, y entonces la película podría no ser otra cosa que una obra llena de “momentos memorables”.
Un aspecto positivo es todo lo referente a la iluminación y utilización del color, que la hacen visualmente sofisticada, y que parece haber contemplado el sistema Netflix: colores de tonos más suaves y plenos, lejos de ese contraste que marcaba la producción de 2006.
Actuaciones y legado de sus protagonistas
Debería escribir algo sobre la moda que exhibe el filme, pero como no sé de ello, por eso acudí a la IA. Esta me dijo: “Algo decepcionante, pero no empaña su calidad, y la cinematografía les da sofisticación visual a sus extraños diseños”.
Las actuaciones llegan impecables. Meryl Streep (21 nominaciones al Óscar) tiene la suerte de haber convertido su arte bajo la idea de que los seres humanos logran ser camaleónicos cuando de la vida se trata.
Emily Blunt es una ejecutiva que se las trae y Anne Hathaway permanece en la retina cuando se comenta el filme. Es que es bonita y chispeante. Stanley Tucci, gran actor de carácter como Nigel Kipling, representa al director de arte de la revista, es confidente y mentor de Anne, y logra imponerle a su rol elegancia y exigencia. Justin Theroux es pareja de Blunt: un ser humano rico y algo tonto.
Momento clave de la cinta: Miranda le dice a Anne: “Todo el mundo quiere ser como nosotros”, frase que no solo se refiere a la moda, sino al poder de intuir, de imponer una transformación a la industria de la moda, y más aún… de la vida.
- Calificación: * * * 1/2