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Terremoto en Manabí: a una década, estudiantes siguen en aulas provisionales

Una década después del terremoto en Manabí, la reconstrucción educativa sigue pendiente y miles estudian en precariedad.

Aún en ruinas continúa el edificio de lo que fue la emblemática Unidad Educativa Eloy Alfaro, en Bahía de Caráquez, cantón Sucre, norte de Manabí

Aún en ruinas continúa el edificio de lo que fue la emblemática Unidad Educativa Eloy Alfaro, en Bahía de Caráquez, cantón Sucre, norte de ManabíALEJANDRO GILER

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Han pasado diez años desde el terremoto que sacudió a Manabí y dejó al descubierto no solo la fragilidad de su infraestructura, sino también la debilidad de la respuesta estatal. Una década después, el abandono persiste: escuelas destruidas, obras inconclusas y miles de estudiantes obligados a formarse en condiciones indignas evidencian que la reconstrucción quedó a medio camino. Lo que debía ser una prioridad nacional terminó diluyéndose entre promesas incumplidas, burocracia y falta de voluntad política.

La realidad de abandono también golpea con fuerza al sistema educativo en el norte de Manabí. En cantones como Sucre y San Vicente, la reconstrucción de unidades educativas sigue siendo una tarea pendiente, con espacios destruidos, estructuras inconclusas y estudiantes que aún reciben clases en condiciones inadecuadas.

En la Unidad Educativa William Fletcher Paraguay, ubicada en la parroquia Canoa, del cantón San Vicente, el terremoto arrasó con gran parte de su infraestructura. “Aquí había dos bloques en forma de L. Uno se perdió completamente, se llevó todo el terremoto”, explica Douglas Bayona, un dirigente ciudadano. El otro bloque quedó a medio construir y, con el paso del tiempo, sin mantenimiento, se ha deteriorado aún más, convirtiéndose en un espacio vacío y desaprovechado.

Douglas Bayona muestra la realidad de la Unidad Educativa William Fletcher Paraguay, en la parroquia Canoa, de San Vicente

Douglas Bayona muestra la realidad de la Unidad Educativa William Fletcher Paraguay, en la parroquia Canoa, de San VicenteALEJANDRO GILER

Bayona también cuestiona la falta de intervención estatal en estos años. “Es cuestión del gobierno de turno que no lo ha hecho. Desde el terremoto no ha habido una respuesta clara para poder reconstruir este espacio”. Recuerda que, tras la emergencia, los estudiantes fueron reubicados en instalaciones provisionales, una medida que debía ser temporal, pero que se ha extendido por una década. “Se han hecho gestiones, se ha solicitado, pero no ha habido respuesta”.

A esta problemática se suma el impacto de la reubicación. Narcisa Hernández señala que juntar a estudiantes de escuela y colegio en un mismo espacio ha sido perjudicial. La comunidad educativa fue trasladada a la Unidad Educativa Elías Cedeño Jerves, donde reciben clases en contenedores. Lo que inició como una solución provisional terminó convirtiéndose en una realidad permanente durante diez años, generando incomodidades, hacinamiento y dificultades en el proceso de aprendizaje.

a 10 años del terremoto los estudiantes de la parroquia Canoa reciben clases aun en aulas construidas en contenedores.

a 10 años del terremoto los estudiantes de la parroquia Canoa reciben clases aun en aulas construidas en contenedores.ALEJANDRO GILER

No hubo prioridad para la educación

Para el exconcejal de San Vicente, Leonel Kuonqui, la situación es reflejo de una deuda estructural. Asegura que la infraestructura educativa es una de las más afectadas tras el terremoto y que, hasta ahora, no ha sido atendida como prioridad. “No tenemos lugares adecuados donde los estudiantes puedan aprender. Siguen en aulas provisionales, que son contenedores donde hace mucho calor, donde no se pueden concentrar y donde hay demasiados alumnos por paralelo”.

El problema se repite en varias instituciones. En la Unidad Educativa Fiscal San Vicente, por ejemplo, el terreno permanece cubierto de monte, con escombros aún visibles. Además, los cerramientos de las aulas provisionales están deteriorados y los contenedores que funcionan como salones ya presentan daños en sus estructuras, evidenciando el desgaste de una solución que nunca debió prolongarse por tanto tiempo.

La Unidad Educativa Fiscal San Vicente está llena de montes y no fue reconstruida.

La Unidad Educativa Fiscal San Vicente está llena de montes y no fue reconstruida.ALEJANDRO GILER

Otro de los casos más impactantes se encuentra en el cantón Sucre, en la Unidad Educativa Eloy Alfaro. Allí, la escena parece detenida en el tiempo: paredes destruidas, fisuras profundas y restos de escombros que dan la impresión de que el terremoto hubiera ocurrido recientemente. Para los habitantes del sector, esta imagen refleja un abandono prolongado y una reconstrucción que nunca llegó.

Kuonqui insiste en que, pese a contar con terrenos y espacios disponibles, no se ha concretado una intervención real. “Con tantos recursos que hubo para la reconstrucción, lo principal debió ser la educación. Si no se invierte en eso, es difícil construir futuro”.

La Unidad Educativa Eloy Alfaro, del cantón Sucre, permanece en el abandono

La Unidad Educativa Eloy Alfaro, del cantón Sucre, permanece en el abandonoALEJANDRO GILER

Diez años después del desastre, las fisuras siguen marcando no solo paredes y estructuras, sino también la vida de comunidades enteras que continúan esperando respuestas. Entre estaciones de bomberos colapsadas y escuelas a medio reconstruir, la reconstrucción en el norte de Manabí sigue siendo una promesa inconclusa.

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