Entre oraciones y lágrimas: la fe salió a las calles para clamar por la paz en San Lorenzo
Creyentes recorrieron diferentes vías del cantón fronterizo, en el norte del país, para pedir por la seguridad, la unidad y el fin de la violencia

Cientos de fieles de distintas iglesias cristianas y evangélicas recorrieron las principales calles de San Lorenzo en una multitudinaria caminata de oración, elevando un clamor por la paz y la unidad.
Durante unas horas las calles de San Lorenzo cambiaron el sonido de las sirenas y la incertidumbre, por alabanzas, cánticos y oraciones. Decenas de fieles de distintas iglesias evangélicas y cristianas participaron este domingo 19 de julio en una multitudinaria jornada para pedir por la paz, convencidos de que la oración también fortalece a una comunidad golpeada por la inseguridad.
Desde el sector del Muro partieron hombres, mujeres, jóvenes, adultos mayores y niños portando pancartas blancas, banderas y carteles elaborados a mano. En ellos podían leerse mensajes como “San Lorenzo es de Cristo”, “Oremos por la paz”, “No más violencia”, “Dios restaura nuestras familias”, “La paz comienza en el corazón” o “Unidos por un San Lorenzo seguro”.
A cada paso se decían a viva voz versículos bíblicos, mientras los participantes levantaban las manos para pedir protección sobre el cantón.
Los rostros reflejaban mucho más que una manifestación religiosa. Había miradas marcadas por noches de miedo, madres que caminaban sujetando con fuerza las manos de sus hijos, adultos mayores que avanzaban lentamente con sus Biblias y jóvenes que entonaban alabanzas.
Algunos no pudieron contener las lágrimas cuando las oraciones recordaban a las víctimas de la violencia y a las familias que han perdido a un ser querido. Otros se abrazaban en silencio, encontrando en ese gesto un espacio de consuelo frente a la difícil realidad que vive el cantón.

Una mujer eleva sus brazos en señal de oración durante la caminata por la paz en San Lorenzo, norte de Esmeraldas.
Clamor compartido
Durante el recorrido por las calles de San Lorenzo, vecinos salían de sus viviendas y comercios para observar el paso de la marcha. Muchos levantaban sus manos en señal de apoyo. Otros se sumaban espontáneamente.
A medida que avanzaba el recorrido, una misma petición se repetía: que cesen las balaceras, que los niños puedan regresar a clases sin temor y que las familias recuperen la tranquilidad.
“Estamos aquí porque creemos que Dios puede cambiar la historia de San Lorenzo. Hemos llorado por todo lo que está ocurriendo, pero no podemos perder la esperanza”, expresó una mujer que participó junto a sus tres hijos.
Cerca de ella, un adulto mayor que sostenía un cartel con la frase “La oración es nuestra fuerza” comentó que decidió caminar porque “el miedo no puede ser más grande que la fe”.
La movilización tuvo lugar en uno de los momentos más complejos que atraviesa San Lorenzo. En las últimas semanas, enfrentamientos armados y otros hechos violentos registrados en distintos sectores del cantón han dejado víctimas mortales, personas heridas y una población profundamente afectada por la inseguridad.
Uno de los episodios más impactantes ocurrió días atrás, cuando un ataque armado cerca de una unidad educativa obligó a decenas de estudiantes a refugiarse debajo de sus pupitres. Ante esta situación, el COE cantonal declaró un estado de emergencia por 60 días, mientras las autoridades mantienen operativos para contener la inseguridad.
Ante este escenario, los líderes religiosos insistieron en que la construcción de la paz requiere el compromiso de toda la sociedad, además del trabajo de las instituciones.
La marcha concluyó entre abrazos, cánticos y un momento de oración colectiva. No hubo discursos políticos ni consignas de confrontación. Solo un silencio profundo que culminó con un “amén” pronunciado al unísono.