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Diario Expreso Ecuador

De la cervecera a la de lujo, y de vuelta

No hay seguridad jurídica cuando la Corte Constitucional, que se quiere presentar como garante de los derechos, se vuelve el primer e impune violador de ellos

La distinción entre la Corte ‘de lujo’ y la ‘cervecera’ es cada vez más imperceptible.

La distinción entre la Corte ‘de lujo’ y la ‘cervecera’ es cada vez más imperceptible.Archivo Expreso

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Usted gana un juicio y su contrario presenta una acción extraordinaria de protección con el fin de que la Corte Constitucional declare que, como se le ha violado un derecho en la decisión judicial, la anule. Usted pretenderá, entonces, ejercer su elemental y básico derecho de defensa y, de este modo, presentar sus argumentos ante la Corte, sosteniendo que la acción es improcedente o que no se ha vulnerado derecho alguno. La Corte expide su fallo y, para su sorpresa, no consta ni media palabra de sus argumentos ni los de los jueces del caso que usted ganó, pese a que unos sí presentaron el informe. A la Corte le ha bastado decir que los jueces no presentaron el informe y, sólo con los argumentos del demandante, toman una decisión. Eso es lo que pasa ya con frecuencia, en una Corte que se quiere presentar como el garante de los derechos, pero que se vuelve el primer e impune violador de los mismos. A eso se suma un insufrible zigzagueo jurisprudencial: lo que es en un caso, en el otro no lo es o, simplemente, ‘se pasan de agache’ sus propios precedentes. Claro que cuando el caso ‘gusta’, aparecen todos los argumentos, porque si no, mejor ocultarlos.

El zigzagueo de la Corte Constitucional

Por ejemplo, ¿qué sucedería si alguien presenta tres acciones de protección sucesivas, contra los mismos demandados y por los mismos hechos?. Usted dirá: indudablemente el abogado que hizo eso será sancionado y los demandantes, en una de esas, sufrirán consecuencias hasta penales. Pues sí, así debería ser y así pasa, salvo en los casos que ‘agradan’, en los que se hacen ‘los suecos’, dándoles el favor a abusivos accionantes. ¿Simple descuido? Ya eso sería suficiente, porque en casos similares ellos mismos mandan a sancionar a los jueces que incurren en ese acto contrario a la buena fe procesal. Que la edición de un libro demore años porque las contradicciones y las reglas generales con sus inacabables excepciones, que más parecen que son según la ‘carita del marchante’, hacen de una obra algo intragable hasta para quien la escribe, no se diga para el lector al que hay que maltratar, pero, a la vez, prevenir.

Al final es lo de siempre. La distinción entre la Corte ‘de lujo’ y la ‘cervecera’ es cada vez más imperceptible. Los de la ‘cervecera’ también daban conferencias y visitaban otras cortes y tribunales en otros países, hablando de lo que no hacen, y dejando casos en abandono por años.

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