El mar arroja langostas y calamares en Ecuador: ¿Tiene relación con El Niño?
Langostas, calamares y jaibas aparecieron en la Costa de Ecuador. Estudios relacionan estos cambios con el calentamiento asociado a El Niño

Langostas y calamares aparecen en las costas ecuatorianas en medio del fenómeno El Niño.
La aparición de langostas, calamares y jaibas en sectores de la Costa ecuatoriana ha llamado la atención de los pescadores artesanales y abierto interrogantes sobre los cambios que atraviesa el océano Pacífico.
Los reportes describen calamares que llegaron hasta la playa entre febrero y julio de 2026, así como langostas pequeñas y adultas encontradas cerca de la orilla. Estos episodios coincidieron con un aumento de la temperatura del mar frente a Ecuador, pero esa coincidencia no permite establecer, por sí sola, que todos los animales llegaron a la costa debido a El Niño.
Los cambios de temperatura, las corrientes, la disponibilidad de alimento, la concentración de oxígeno y el estado de cada especie pueden intervenir en este tipo de episodios. Por eso, para identificar una causa específica se requieren datos sobre el lugar y la fecha de los hallazgos, la especie involucrada y las condiciones del agua.
Ecuador
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Pescadores reportaron cambios en las especies capturadas
El calentamiento del mar también ha modificado la actividad pesquera, de acuerdo con testimonios recogidos por El Comercio entre representantes del sector artesanal.
Gabriela Cruz, gerenta de la Federación Nacional de Cooperativas Pesqueras del Ecuador (Fenacopec), explicó a ese medio que los pescadores identificaron distintas etapas durante 2026. La primera estuvo marcada por una presencia abundante de jaiba mora, un crustáceo que queda atrapado en las redes y puede dañarlas.
Posteriormente se registró una mayor producción de camarón pomada. Entre febrero y julio, además, pescadores y habitantes de las comunidades costeras encontraron calamares tan cerca de la orilla que podían recogerlos con las manos.
En mayo de 2026 se reportó otro episodio inusual: langostas pequeñas aparecieron en varias playas y caletas pesqueras. Los pescadores devolvieron algunos ejemplares al agua y, aproximadamente dos semanas después, observaron langostas de mayor tamaño.
Estos testimonios permiten documentar lo que las comunidades encontraron en el mar, pero no sustituyen un análisis científico.
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¿Cómo puede El Niño alterar la vida marina?
El Niño también modifica las corrientes, la disponibilidad de nutrientes y la distribución de las especies marinas.
María José Marín Jarrín, investigadora y docente de la Facultad de Ingeniería Marítima y Ciencias del Mar de la ESPOL, explicó previamente a EXPRESO que el fenómeno no siempre reduce la cantidad de peces, sino que puede cambiar las especies presentes frente a las costas ecuatorianas.
Peces de aguas más frías, como la anchoveta, la sardina y la macarela, tienden a desplazarse, mientras ejemplares de mayor tamaño, como el dorado y algunos atunes tropicales, pueden acercarse al litoral. Esto representa un desafío para la pesca artesanal, pues las redes destinadas a peces pequeños podrían dañarse y obligar a los pescadores a adaptar sus equipos.
Este proceso demuestra que un océano más cálido puede modificar la dinámica pesquera. Sin embargo, no confirma que El Niño sea la causa directa de la aparición de langostas y calamares en las playas, algo que requeriría análisis específicos de los animales y del agua.

Referencial.Pescadores en la orilla preparan su lancha mientras especies marinas modifican sus rutas por el cambio en las aguas.
La jaiba mora afecta las redes de pesca artesanal
Por otro lado, La proliferación de la jaiba mora (Euphylax dovii) se convirtió en uno de los principales problemas para la pesca artesanal de Esmeraldas durante 2026. Este crustáceo queda atrapado en las redes, destruye los equipos, consume la carnada y reduce las capturas de peces.
Una investigación publicada por EXPRESO en abril reveló que la presencia de la especie afectaba a sectores como Atacames, Colope y Tonsupa. En varios casos, los pescadores regresaban sin productos para comercializar, pero debían asumir los gastos de combustible, alimentación y mantenimiento de las embarcaciones.
Según estimaciones de representantes pesqueros recogidas por este Diario, alrededor de 5.000 pescadores y entre 3.000 y 3.100 embarcaciones enfrentaban las consecuencias de la proliferación. Reponer los equipos dañados podía costar hasta 4.000 dólares, un valor difícil de asumir para las familias que permanecían sin ingresos.
El impacto económico estimado superaba los 27 millones de dólares durante los primeros tres meses de la crisis. Esta cifra se calculó a partir de las pérdidas reportadas por unas 3.000 embarcaciones, cada una de las cuales habría dejado de percibir cerca de 9.000 dólares en ese periodo.
El Instituto Público de Investigación de Acuicultura y Pesca (Ipiap) señaló que la jaiba mora se extendió entre las 3 y 80 millas náuticas y relacionó su proliferación con condiciones ambientales.
La afectación también llegó a los consumidores: la reducción de las capturas disminuyó la oferta de pescado y presionó sus precios. De esta manera, la presencia de la jaiba dejó de ser únicamente un fenómeno ambiental y se convirtió en un problema económico para miles de familias vinculadas con la actividad.
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¿El Niño explica la aparición de langostas y calamares?
Los estudios disponibles muestran que El Niño sí puede modificar la distribución y abundancia de especies marinas. No obstante, aún falta evidencia oficial que confirme que el calentamiento fue la causa directa de la llegada de langostas y calamares a las playas ecuatorianas durante 2026.
También sería necesario identificar qué especies aparecieron, determinar si estaban vivas o muertas y descartar otras posibilidades, como cambios bruscos en las corrientes, disminución del oxígeno, floraciones de algas o alteraciones en la disponibilidad de alimento.