economía
Las altas temperaturas del mar ahuyenta la pesca: baja la captura y suben los precios
El Niño ya impacta a la pesca en Ecuador: bajan las capturas, escasean especies y suben los precios del pescado en los mercados.

Especies como el dorado escasea en las costas y su precio se ha elevado.
Esto debes saber
- Las temperaturas del océano están hasta 2,5 °C por encima de lo normal, desplazando a varias especies hacia aguas más profundas.
- El sector pesquero estima una caída de hasta 20 % en las capturas, especialmente de atún y pelágicos pequeños.
- La escasez ya eleva los precios; algunas especies fileteadas llegan hasta $7 por libra en los mercados.
Ecuador figura entre los países de América Latina más expuestos a los efectos de El Niño 2026-2027, sobre el empleo y la actividad económica. Así lo señala la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en su nota de políticas El Niño 2026-2027 y el mundo del trabajo en América Latina y el Caribe, publicada el 27 de julio de 2026.
Aunque los efectos del fenómeno todavía no se manifiestan con fuerza en las lluvias, sus primeras consecuencias ya empiezan a sentirse en uno de los sectores productivos más importantes de la costa ecuatoriana: la pesca.
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En el país, ciudades como Manta y otras zonas pesqueras de Manabí comerciantes y dirigentes pesqueros advierten sobre la escasez de varias especies, el desplazamiento de los cardúmenes hacia aguas más
profundas y el incremento de los precios.
Altas temperaturas
Rafael Trujillo, director ejecutivo de la Cámara Nacional de la Pesquería (CNP), señala que las capturas de la mayoría de las especies han disminuido y anticipa un año complicado para el atún y los pelágicos pequeños, como las sardinas.
Según Trujillo, la temperatura del agua se encuentra aproximadamente 2,5 grados por encima de lo normal.
Este calentamiento hace que los peces busquen zonas más frescas y profundas, dificultando las faenas y reduciendo la disponibilidad de materia prima.

El dorado es una de las especies que escasea en los últimos días producto de la veda, pero es capturado de forma incidental
La menor oferta también comienza a repercutir en los precios. “La ley de oferta y demanda es ineludible”, señaló Trujillo, quien explicó que la escasez termina trasladándose al consumidor.
El dirigente considera que la situación no llegará a convertirse en un desastre para la industria, debido a que existe la posibilidad de importar materia prima para procesarla y posteriormente reexportarla. Sin embargo, estima una reducción aproximada del 20 % en las capturas y una afectación cercana al 10 % en el volumen
de las exportaciones
El escenario podría extenderse durante aproximadamente un año, probablemente hasta mediados de 2027.
Los meses de mayor intensidad serían entre noviembre y marzo, aunque existe la posibilidad de que las condiciones se adelanten a octubre.
Impacto al comerciante
En el Mercado de Mariscos de Playita Mía, en Manta, los comerciantes también perciben los cambios. Geovanny Vélez explica que especies como el dorado y el pez espada han comenzado a escasear. En el caso del dorado, actualmente rige una veda que inició el 7 de julio y se extenderá hasta el 7 de octubre.
Durante este periodo, las embarcaciones llegan a las costas de Manta con dorado capturado de manera incidental, es decir, durante faenas dirigidas a otras especies.

Alberto Coronel, comercializa albacora en el Mercado de Playita Mía.
El comerciante explica que el dorado ha llegado a comercializarse actualmente en alrededor de $1,70 la libra en pieza entera y puede alcanzar los $4 en la mesa cuando se vende fileteado. Recuerda que en otros periodos llegó a cotizarse hasta en $0,40 la libra para determinados destinos.
Bolívar Chávez, también comerciante del Mercado de Mariscos de Playita Mía, explica que, debido a las condiciones del mar, los pescadores deben alejarse de la costa para encontrar determinadas especies. “No cogen a la orilla, sino a tres millas afuera”, comentó.
La menor disponibilidad también se refleja en los precios. Chávez cita como ejemplo a la carita, cuyo valor pasó de alrededor de $0,80 a $1,20 la libra. Una corvina de entre tres y cinco libras puede llegar a costar
$15, antes podía encontrarse hasta en 7 y 8 dólares mientras que una sarta de robalo alcanza los $20, cuando anteriormente se comercializaba en unos $15.
Alberto Coronel, comerciante de albacora, asegura que el sector también empieza a sentir las afectaciones. La albacora entera al por mayor pasó de aproximadamente $1,59 a $1,70 la libra. En el caso del producto
congelado, el precio aumentó de $1,20 a $1,30, mientras que el bonito o atún pasó de $1,20 a $1,30. “Puro pescado de los barcos que traen de aquí cerca y vienen rápido de faena”, explicó Coronel al referirse al
producto que actualmente llega al mercado.

Bolívar Chávez, comerciante de mariscos en Playita Mía, muestra una sarta de pescado
Pesca artesanal
En San Clemente, caleta del norte manabita, el impacto también es observado por el sector pesquero artesanal. Pedro Muñoz, presidente de la Cooperativa de Producción Pesquera Artesanal San Clemente, señala que normalmente el periodo asociado a El Niño comienza a sentirse hacia diciembre, pero considera que esta vez las condiciones se han adelantado.
Muñoz sostiene que uno de los principales impactos se registra en la pesca de pelágicos pequeños. Sin embargo, advierte que el calentamiento del mar también está provocando cambios en otras especies, como el de la jaiba mora, la cual está causando pérdidas a los pescadores.
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