Score crediticio en Ecuador: Azuay lidera, mientras Pichincha y Guayas quedan al final del top 10
Azuay, Cañar y Cotopaxi lideran el score crediticio provincial. Pichincha quedó novena y Guayas décima, pese a su peso económico

Más de 5 millones de ecuatorianos tienen créditos vigentes, según Asobanca.
Lo que debes saber
- Mapa inesperado: Sucumbíos lidera en proporción de buenos pagadores con 83,1 %, mientras Pichincha y Guayas quedan fuera de los cinco primeros lugares del país.
- Acceso estancado: De 11,6 millones de personas con algún servicio financiero, solo 3,7 millones acceden a un crédito, una proporción que casi no varía desde 2021.
- Brecha de género: Con el mismo nivel de riesgo bajo, las mujeres recibieron una mediana de $4.135 frente a $5.497 de los hombres, una diferencia del 25 %.
Sucumbíos, Azuay y Morona Santiago encabezan la lista de provincias con mayor proporción de buenos pagadores en Ecuador, con 83,1 %, 82,9 % y 82,7 % respectivamente.
Pichincha y Guayas, que concentran la mayor actividad económica del país, quedaron fuera de los cinco primeros lugares entre abril y junio de 2026, según el Monitor del Crédito de Aval Buró.
El mapa se repite en el puntaje promedio provincial, donde Azuay lidera por tercer trimestre consecutivo.
Cañar saltó del puesto 10 al 2 en apenas dos trimestres y Cotopaxi se ubicó tercera, mientras Pichincha quedó novena y Guayas apenas entró al décimo lugar.
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¿Qué mide realmente el ranking provincial?
Ese orden no significa que en Quito y Guayaquil se pague peor, advirtió Santiago García Álvarez, profesor de la Facultad de Economía de la Universidad Central del Ecuador. "Mide cómo se concedió el crédito por provincias en función del nivel de score bancario de los que recibieron el crédito", explicó.
Dicho de otro modo, el ranking no registra quién cumple con sus deudas, sino dónde el sistema se animó a prestar y a qué perfil.
En las provincias pequeñas la colocación se concentra en riesgo bajo y medio; en las grandes, con más demanda, la cartera incorpora clientes más diversos.
Patricio Chanabá, director ejecutivo de la Asociación de Instituciones de Microfinanzas, aportó otra explicación. Quito y Guayaquil se han vuelto polos de migración interna desde zonas con menos empleo formal, y esa llegada satura el mercado, eleva el fracaso de los emprendimientos y deja a más gente sin capacidad de pago.
Sobre el desempeño amazónico, García sumó otro factor: "Hay que recordar que en estas provincias está involucrado mucho la minería", por la actividad legal que opera en Morona Santiago y Zamora Chinchipe.
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¿A quién está dejando fuera el sistema financiero?
De las 659.000 personas que recibieron un préstamo en el trimestre, el 40 % tiene riesgo bajo, otro 40 % riesgo medio, el 14 % riesgo alto y el 6 % ni siquiera tiene puntaje.
En tres trimestres seguidos el grupo de riesgo bajo pasó del 38 % al 39 % y luego al 40 %, mientras el de riesgo alto bajó del 15 % al 14 %.
La banca colocó $6.805 millones, un 10 % más que el año anterior, y el puntaje promedio del país llegó a 916 puntos, su mejor cierre desde 2025.
Pero ese crecimiento se reparte entre los mismos clientes: el sistema afina la cartera que ya tiene en lugar de sumar gente nueva.
De los 11,6 millones de ecuatorianos con algún servicio financiero, apenas 3,7 millones logran un crédito. Es el 29 %, una proporción estancada desde hace cinco años, según el análisis de García con datos del Banco Central del Ecuador (BCE).
La inclusión financiera suele medirse por otra vía: cuántos adultos tienen una cuenta. Con ese indicador, el país llegó al 92 % en 2025. Casi todos tienen dónde guardar su dinero, pero pocos consiguen que se lo presten.
Las exclusiones tienen edad y género. El 9 % de los jóvenes que obtuvieron crédito no tiene puntaje, frente al 4 % de los adultos mayores y al 3 % de las mujeres.
¿Por qué las mujeres reciben menos con el mismo riesgo?
Entre quienes sí entran, el trato tampoco es igual: con el mismo riesgo bajo, la mediana prestada a mujeres fue $4.135 y a hombres $5.497. "Los hombres recibimos más crédito. No hay vueltas", afirmó García sobre esa diferencia del 25 %, y la atribuyó a que el emprendimiento y el nivel educativo aún favorecen levemente a los hombres.
¿Qué papel juegan los techos de tasas?
Para Chanabá, la causa de fondo está en el esquema de tasas máximas vigente desde 2007. "Hay una competencia un poco descarnada de todos querer llegar al buen pagador", afirmó.
El techo impide que cada entidad cobre según el riesgo que asume y, con eso, deja fuera a quienes no encajan en el perfil seguro. "Si me pones un precio artificial o político, yo dejo de dar el crédito", dijo Chanabá, y advirtió que quedan sin financiamiento emprendedores con proyectos viables pero historial corto.
El gremio bancario llegó a la misma conclusión. Marco Antonio Rodríguez Proaño, presidente ejecutivo de la Asociación de Bancos Privados del Ecuador (Asobanca), escribió en un mensaje de Linkedin que un sistema de tasas más flexible permitiría valorar mejor el riesgo: "Mantener techos que limitan esa diferenciación deja fuera precisamente a quienes tienen menos historial crediticio".
El efecto se ve en el microcrédito —el crédito de los emprendimientos más pequeños, que mueve $10.795 millones y representa el 15 % de la cartera del sistema—, el único segmento que se deterioró. Los beneficiarios con riesgo alto subieron del 14 % al 17 %, mientras en comercial bajaron al 12 %, en consumo al 13 % y en vivienda al 7 %.
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¿Alcanza la reforma que discute la Asamblea?
La Asamblea Nacional discute una salida. La reforma al Código Orgánico Monetario y Financiero (Comyf), que espera segundo debate, encarga a la Junta de Política y Regulación Financiera y Monetaria crear un régimen especial de tasas para quienes no constan en las centrales de riesgo, por un máximo de 36 meses.
García advirtió que esa disposición no fija plazo de implementación y que quedó fuera del articulado, en una disposición general. Chanabá fue más lejos: "Se inserta como un parche dentro del gran problema que significa el control de precios artificiales", afirmó.
Mientras el debate avanza, una reforma ya vigente suma al historial crediticio el pago de servicios básicos, impuestos y telecomunicaciones. Rodríguez la respaldó, pero apuntó al pendiente: "Vuelve más urgente la reforma del sistema de tasas de interés".