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Diario Expreso Ecuador

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Riesgo por Moko en Los Ríos: medidas para proteger cultivos de banano

El Marchitamiento bacterial ataca a las musáceas. La respuesta ante está enfermedad agrícola se define en las fincas con prevención y bioseguridad

Marchitamiento bacteriano del plátano causado por la Ralstonia, una enfermedad que afecta el sistema vascular y provoca el marchitamiento progresivo de la planta.

Marchitamiento bacteriano del plátano causado por la Ralstonia, una enfermedad que afecta el sistema vascular y provoca el marchitamiento progresivo de la planta.INIAP / CORTESÍA

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Lo que debes saber

  • Los Ríos, principal provincia productora de banano, enfrenta una alta incidencia del Moko, que ya afecta unas 3.500 hectáreas a nivel nacional, según una estimación de AEBE.
  • Agrocalidad reforzó su despliegue técnico en los 13 cantones de Los Ríos ante el riesgo sanitario por la presencia del Moko.
  • Una planta joven infectada puede tardar al menos 20 días en mostrar los primeros síntomas, lo que dificulta detectar la enfermedad a tiempo.
  • La prevención requiere desinfectar herramientas, calzado y maquinaria, mejorar el drenaje, eliminar plantas afectadas y usar material de siembra seguro.

Los Ríos, la principal provincia productora de banano del país, enfrenta un riesgo sanitario creciente por la presencia del Moko, una enfermedad bacteriana que ataca a las musáceas y que ha llevado a la Agencia de Regulación y Control Fito y Zoosanitario (Agrocalidad) a reforzar su despliegue técnico en los 13 cantones de la provincia. Mientras el Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias (INIAP) ha documentado los síntomas que deben observarse en el cultivo y las medidas de manejo que permiten frenar el avance de la bacteria en las fincas.

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El Moko es causado por la bacteria Ralstonia solanacearum, que se aloja y se multiplica en el interior de la planta y bloquea los vasos encargados de transportar agua y nutrientes, según explica el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA). Esa obstrucción interna es la que provoca el marchitamiento progresivo del cultivo hasta su muerte, un proceso que el INIAP describió con mayor detalle técnico en el manual sobre manejo de la enfermedad que publicó en 2024 para el cultivo de plátano.

De acuerdo con una estimación realizada por la Asociación de Exportadores de Banano del Ecuador (AEBE), a nivel nacional existen unas 3.500 hectáreas de cultivo ya están afectadas por la enfermedad.

Por su parte, en un comunicado oficial Agrocalidad alega que, entre febrero y agosto de este año, monitoreó 6.072 hectáreas, inspeccionó 663 predios y capacitó a 1.238 personas vinculadas a la cadena productiva de banano y plátano. 

La provincia de los ríos, principal productora de banano de Ecuador y una de las zonas con mayor incidencia del moko bacteriano, se configura en un punto prioritario para la vigilancia de esta enfermedad.

¿Cómo se propaga la bacteria?

El Moko se dispersa por distintas vías, según coinciden el ICA y el INIAP. El suelo contaminado que se traslada en botas, zapatos o maquinaria puede llevar la bacteria hacia zonas libres de la enfermedad, mientras que el agua de riego, de escorrentía o de inundación también la transporta con gran eficacia. 

A esto se suman otras posibilidades de propagación a las que hay que prestar atención, como las herramientas de trabajo sin desinfectar, el traslado de hijos o rebrotes para la resiembra, algunas malezas que funcionan como hospederos alternos, los animales domésticos que circulan entre plantaciones y ciertos insectos que actúan como vectores de la bacteria.

Los síntomas tardan semanas en manifestarse

Uno de los mayores riesgos del Moko es que no se manifiesta de inmediato. Según el boletín divulgativo del INIAP sobre reconocimiento de la enfermedad, una planta joven infectada puede tardar al menos 20 días en mostrar los primeros signos, que suelen iniciar con hojas amarillo-pálidas que después se secan. La progresión continúa con el cierre de las hojas, el amarillamiento de la hoja bandera, la necrosis del pseudotallo y, en etapas avanzadas, la maduración prematura e irregular del racimo.

Las medidas que recomiendan Iniap y Agrocalidad para proteger las fincas

  • Instalar estaciones de desinfección para herramientas, calzado y neumáticos: hacerlo de manera constante con hipoclorito de sodio o amonio cuaternario, en las dosis técnicas establecidas.
  • Establecer zonas para el cambio de botas: ubicar áreas específicas para cambiarse las botas entre el área de tránsito y el cultivo.
  • Limpiar la maquinaria que ingresa a la finca: evitar el ingreso de maquinaria ajena a la plantación sin antes limpiarla.
  • Usar material de siembra seguro (en plátano): sembrar con material proveniente de procesos de micropropagación, que garantiza plantas libres del patógeno, en lugar de utilizar hijos o colinos de origen incierto.
  • Mejorar el drenaje del suelo: evitar el encharcamiento, que favorece a la bacteria.
  • Eliminar y tratar los restos de plantas afectadas: hacerlo adecuadamente para evitar que se conviertan en fuente de inóculo.
  • Proteger los racimos: utilizar fundas durante la floración, ya que la inflorescencia expuesta puede atraer insectos que dispersan la bacteria.
  • Instalar señalética preventiva y educativa: colocar carteles en puntos fijos de la finca, como la entrada y las estaciones de limpieza, para orientar a trabajadores y visitantes sobre las medidas de bioseguridad.
  • Capacitar permanentemente al personal: la capacitación continua también es considerada un complemento indispensable de estas medidas.

Reportar a tiempo permite activar el protocolo

Agrocalidad insiste en que la bioseguridad empieza en cada finca y que notificar de inmediato los síntomas sospechosos es una de las medidas fundamentales para reducir el riesgo de dispersión de la enfermedad. Para reportar la Agencia dispone de la línea gratuita nacional: 1800 247 600.

Una vez recibida la alerta, Agrocalidad se desplaza al predio para realizar las evaluaciones correspondientes y determinar si se trata de un foco de la enfermedad. Cuando este se confirma, la Agencia activa un protocolo de zonificación que clasifica las áreas en rojo, amarillo y verde, según su cercanía al brote. Esta clasificación determina las acciones de manejo que deben aplicarse en cada zona.

En el área de mayor riesgo, entre las restricciones establecidas por Agrocalidad están la prohibición de sembrar cualquier cultivo durante seis meses después de la eliminación de las plantas afectadas y la prohibición de trasladar hojas, colinos o racimos fuera de las áreas comprometidas.

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