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Diario Expreso Ecuador

Aniversario de gremio

Industria ecuatoriana: los retos de la IA, la automatización y la energía tras 90 años de cambios

En 90 años, la industria ecuatoriana ha atravesado terremotos, incendios, crisis económicas, la dolarización y una pandemia

Juan Carlos Navarro, presidente de la Cámara Industria de Guayaquil, en el discurso por los 90 años del gremio.

Juan Carlos Navarro, presidente de la Cámara Industria de Guayaquil, en el discurso por los 90 años del gremio.Cortesía

Lina Zambrano
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Lo que debe saber

  • 90 años de crisis: La industria atravesó terremotos, incendios, crisis económicas, la dolarización y la pandemia, además de cambios políticos y económicos.
  • La nueva transformación: Inteligencia artificial, automatización, sostenibilidad y nuevas tecnologías están cambiando la forma de producir y competir.
  • El reto energético: La CIG plantea unir capacidades para desarrollar fuentes de energía confiable que permitan sostener el crecimiento industrial del Gran Guayaquil.

La industria ecuatoriana no ha recorrido estos 90 años por un camino libre de dificultades. Terremotos, incendios, crisis económicas, la dolarización y una pandemia forman parte de una historia en la que las empresas tuvieron que adaptarse para continuar produciendo, invirtiendo y generando empleo.

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A estos episodios se sumaron cambios políticos y distintas visiones sobre el papel de la empresa privada, la seguridad jurídica y el Estado de derecho. Frente a esos escenarios, la Cámara de Industrias de Guayaquil (CIG) sostiene que el sector productivo respondió unido y buscó mecanismos para enfrentar cada nuevo desafío. Así indicó Juan Carlos Navarro, presidente de la Cámara de Industrias de Guayaquil, en su discurso en la celebración de los 90 años del gremio.

La historia dejó una lección: el país cambia, la economía cambia y la industria debe adaptarse.

De las dificultades a las oportunidades

Esa capacidad de adaptación también se reflejó en acciones que fueron más allá de las empresas. La Cámara participó en iniciativas relacionadas con la generación de energía y el desarrollo portuario de Guayaquil, además de promover acuerdos comerciales, misiones empresariales y ferias internacionales.

La apuesta fue abrir oportunidades para que la industria pudiera competir en un entorno cada vez más amplio. La premisa planteada por la institución es que una industria fuerte no puede aislarse, sino que necesita desarrollar capacidades para competir en los mercados internacionales.

La asociatividad fue otra herramienta para enfrentar los períodos difíciles. Desde su fundación, la Cámara promovió la unión entre empresas y la articulación con otros sectores, bajo una idea que sus fundadores dejaron escrita en 1937: “Unirnos significa hacernos fuertes”.

Ahora el desafío vuelve a cambiar

Superadas esas etapas, la industria se encuentra ante una transformación de otra naturaleza. La inteligencia artificial, la automatización, la sostenibilidad y las nuevas tecnologías están modificando la forma de producir y de competir.

El cambio también ocurre en los mercados. La conectividad permite que las empresas compitan en escenarios cada vez más globales, por lo que ya no basta con producir bien: también es necesario desarrollar capacidades para responder a consumidores y mercados que están cada vez más cerca.

En ese escenario, la Cámara impulsa iniciativas como Ingenia Summit, orientada a acercar la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías a los negocios. También proyecta para 2027 una nueva edición de Expoindustria, con espacios para innovación, maquinaria, automatización, logística y nuevas oportunidades de negocio.

La energía, el reto inmediato

Entre los desafíos que marcarán el futuro de Guayaquil y su industria aparece uno considerado fundamental: la energía.

La Cámara plantea sumar capacidades entre empresarios y otros actores para crear y desarrollar fuentes de energía confiable que permitan sostener el crecimiento industrial del Gran Guayaquil.

La preocupación no es nueva. La propia historia de la institución registra su participación en iniciativas vinculadas con la generación eléctrica como Emelec y, posteriormente, Electroquil.

La próxima crisis también exigirá adaptación

Los 90 años no son presentados únicamente como una celebración. Para la Cámara, son el resultado de una trayectoria en la que empresas y trabajadores han tenido que asumir grandes retos, adaptarse y, cuando ha sido necesario, volver a empezar.

Ahora la mirada está puesta en las industrias que el Ecuador necesitará desarrollar. El objetivo planteado es que la Cámara no se limite a representar a la industria existente, sino que contribuya a promover nuevas actividades productivas.

En diez años, la institución llegará a su centenario. Hasta entonces, el desafío será transformar la experiencia acumulada durante nueve décadas en nuevas capacidades para enfrentar un escenario marcado por la tecnología, la energía, la competencia internacional y la sostenibilidad.

La industria que sobrevivió y se adaptó a las crisis del pasado se prepara así para una nueva etapa: no solo resistir los cambios, sino encontrar en ellos nuevas oportunidades para producir, invertir y generar empleo. Navarro terminó su discurso diciendo: ¡Qué Dios bendiga al Ecuador!

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