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¿Por qué Ecuador no puede cubrir toda su demanda eléctrica? Claves para entender la crisis

La caída de los aportes hídricos, la falta de nueva generación firme y las limitaciones para importar electricidad reducen el margen para abastecer la demanda

Las industrias AV1 y AV2 tienen cortes de luz desde este 22 de septiembre ante la falta de generación de energía en Ecuador (foto referencial).

Las industrias AV1 y AV2 tienen cortes de luz desde este 22 de septiembre ante la falta de generación de energía en Ecuador (foto referencial).X / CNEL

Mayra Pacheco Pazmiño
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Lo que debes saber

  • Ecuador tiene 8.064,70 MW de capacidad instalada, pero no toda está disponible para cubrir la demanda en cada momento.
    La reducción de los caudales limita la generación hidroeléctrica, mientras Mazar acumula una caída de más de 21 metros desde finales de julio.
    La falta de nueva generación firme y las limitaciones para importar electricidad de Colombia reducen el respaldo del sistema durante el estiaje.

Ecuador vuelve a enfrentar limitaciones para cubrir la demanda eléctrica. La capacidad instalada del país puede parecer suficiente sobre el papel -8.064,70 megavatios (MW) en el Sistema Nacional Interconectado (SNI)-, pero no toda esa potencia está disponible al mismo tiempo ni puede generar de forma continua. Esa diferencia ayuda a explicar por qué el Gobierno ha recurrido a restricciones para grandes consumidores durante el actual estiaje.

La demanda eléctrica puede superar los 5.000 megavatios (MW) en las horas de mayor consumo. El 15 de julio de 2026, incluso, el Operador Nacional de Electricidad (Cenace) registró una demanda máxima de 5.634,85 MW.

Estas cifras superan la demanda promedio de energía eléctrica estimada para 2026 (4.265,5 megavatios), según datos del Cenace.

Así, el problema no es únicamente cuánto consume Ecuador, sino con qué generación cuenta para atender esa demanda en cada momento.

Ecuador depende en gran medida del agua

Una de las principales vulnerabilidades está en la alta participación de las hidroeléctricas, cuando hay disponibilidad puede alcanzar incluso el 90 %. Pero, cuando disminuyen los caudales, también cae la cantidad de electricidad que estas centrales pueden producir.

Por ello, durante la época de estiaje -que inicia usualmente entre septiembre-octubre-, la reducción de los caudales de Coca Codo Sinclair y el complejo Paute Integral, integrado por Mazar, Molino y Sopladora, provocan la disminución de la generación hidroeléctrica.

Actualmente, la producción de energía hidroeléctrica asciende al 69,7 %, según datos de este 5 de octubre del Cenace hasta las 11:00.

Mazar tiene además una función estratégica porque su embalse permite almacenar agua para utilizarla posteriormente en las centrales ubicadas aguas abajo. Pero en este 2026 sus reservas se redujeron incluso antes de que iniciara el estiaje.

El embalse llegó a una cota de 2.153,32 metros sobre el nivel del mar (msnm) a finales de julio de 2026. Desde entonces, cayó de manera sostenida.

Este 5 de octubre, por ejemplo, hasta las 11:00 de este 5 de octubre de 2026 la cota de Mazar bajó ya 21,14 metros. Se encuentra a 2.132,18 msnm.

Para administrar esta reserva y evitar que llegue a su nivel considerado crítico 2.112 msnm, el Gobierno aplica desde el 22 de septiembre cortes de energía para una parte del sector industrial. En el fin de semana se decidió también no generar energía con Maza.

En septiembre, el ministro de Ambiente y Energía, Juan Carlos Blum, advirtió que, sin una reducción de la demanda, las reservas podían alcanzar un punto crítico hacia mediados o la tercera semana de octubre.

La generación térmica no alcanza para reemplazar a las hidroeléctricas

La segunda limitación es la falta de incorporación de generación térmica. Cuando falta agua, Ecuador necesita recurrir con mayor intensidad a centrales térmicas, que pueden producir electricidad independientemente de las lluvias.

Sin embargo, la generación térmica disponible no tiene capacidad suficiente para sustituir todo el aporte que pueden perder las hidroeléctricas durante un estiaje severo.

Según datos de este 5 de octubre, las centrales térmicas y las barcazas pueden aportar alrededor de 1.100 MW, frente a una demanda promedio de unos 4.500 MW.

Esta cifra es menor a la cifra que se maneja a inicios del año (1.300 MW). Sin embargo, la demora en la renegociación de los contratos de alquiler de dos barcazas (200 MW) y el incendio en Esmeraldas I, limitaron esta oferta.

Para reforzar la generación térmica, el Gobierno anunció que se reincorporarán las dos barcazas rentadas y que en diciembre llegará una nueva embarcación, que aportará 260 MW, también alquilada. En abril también se anunció que hasta finales de este 2026 se sumaría 920 MW, entre generación propia y renta, pero no se concretó totalmente.

En 2026, por ejemplo, la contratación de nueva generación de electricidad está entre 50 y 80 MW. Mientras tanto, en 2025 fueron 465 MW, según la Cámara de Energía del Ecuador.

“Son todos los atrasos lo que no están colocando en la situación actual, Si la planificación se hubiese cumplido, conforme estaba previsto, no estaríamos con el problema que tenemos en este momento”, refirió su presidente ejecutivo, Roberto Aspiazu.

La nueva generación no llegó al ritmo que necesitaba el sistema

A esta situación se suma un problema que viene de años anteriores: Ecuador no ha incorporado suficiente generación firme para acompañar el crecimiento de la demanda y disponer de respaldo durante los períodos secos.

Esta necesidad se vuelve más evidente porque el requerimiento de electricidad sigue aumentando. En 2025, el máximo de la demanda nacional fue de 5.100,08 MW, frente a 5.063,17 MW en 2024. 

Mientras tanto, para julio de 2026, el Cenace ya registraba un máximo de 5.634,85 MW.

Así, cuando coinciden una elevada demanda, menores caudales y unidades de generación indisponibles, el margen de reserva del sistema se reduce.

El aporte de Colombia no está garantizado

La interconexión con Colombia (450 MW), que usualmente permitía cuidar las reservas de Mazar, fue irregular en este 2026. Entre el 22 de enero y el 5 de agosto no hubo intercambios porque Colombia suspendió estas ventas en reacción a la imposición de una tasa de seguridad, impuesta por el presidente Daniel Noboa.

Estos intercambios se retomaron en agosto, pero un mes después se suspendieron porque el país vecino activo el periodo de riesgo de desabastecimiento para cuidar sus reservas ante la posible llegada del fenómeno de El Niño.

¿Por qué reducir la demanda ayuda?

Así, ante la imposibilidad de aumentar inmediatamente la oferta, la otra alternativa es bajar el consumo.

Por eso, desde el 22 de septiembre el Gobierno comenzó a aplicar restricciones a consumidores de Alto Voltaje 1 y 2 (AV1 y AV2), y luego se extendió a grandes usuarios de medio voltaje.

El objetivo actual es reducir alrededor de 550 MW de demanda, especialmente para disminuir el uso de las reservas hidroeléctricas y evitar que los cortes de energía alcancen al sector residencial.

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