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Arroz en Ecuador: cómo se protegerá la cosecha de agosto a octubre

La cosecha de verano tendrá su mayor volumen en septiembre y octubre. Clima, costos, exportaciones y almacenamiento marcarán su manejo

La cosecha de arroz en la provincia del Guayas.

La cosecha de arroz en la provincia del Guayas.Archivo/Expreso

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Lo que se sabe

  • La mayor cosecha llegará entre septiembre y octubre, pero el volumen podría ser menor por el clima y el aumento de los costos de producción.
  • Los precios podrían mejorar a medida que avance la cosecha, impulsados por la reapertura de las exportaciones hacia Colombia.
  • Los productores consideran que el volumen de la reserva estatal sigue siendo bajo para evitar episodios de especulación como los registrados durante anteriores fenómenos de El Niño. El Gobierno anunció una segunda compra de 12.000 toneladas, pero aún no se ha socializado información.

La cosecha de arroz en Ecuador se mantiene como una actividad escalonada, pero tendrá uno de sus mayores picos entre septiembre y octubre. Ante una productividad que ha sido afectada por las condiciones climáticas y el encarecimiento de los insumos, productores e industriales apuntan a sostener la producción, absorber la oferta y mantener abiertos los mercados para evitar una nueva presión sobre los precios.

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La dinámica productiva de la Costa no concentra todo el arroz en un solo período: mientras unas zonas cosechan, otras siembran o esperan. José Luis García, coordinador del Comité de Defensa del Agricultor, señala que "junio y julio concentran una parte importante de la producción, mientras que septiembre y octubre representan otro de los períodos fuertes". 

Mientras que, Juan Pablo Zúñiga, presidente de la Corporación de Industriales Arroceros del Ecuador (Corpcom), señala que la industria absorbe habitualmente cerca de 800.000 toneladas de arroz en cáscara durante toda la temporada de verano —de agosto a diciembre—, aunque ese volumen podría variar esta vez por el conjunto de factores climáticos y de costos que atraviesa el sector.

El clima presiona al cultivo

El clima es una de las principales preocupaciones. Jorge Suárez, ingeniero agrónomo y vocero del Frente de Organizaciones Sociales Agrícolas de Santa Lucía y Palestina, señala que, pese a la ausencia de lluvias, las altas temperaturas están afectando al cultivo: cuando el arroz llega a la madurez, la planta puede comenzar a caer y volcarse. 

El fenómeno denominado de manera técnica como "volcamiento del arroz" reduce el rendimiento porque los granos no logran llenarse bien, deteriora la calidad al aumentar el grano vano o manchado, complica el trabajo de las cosechadoras —que pierden grano al no poder levantar las plantas caídas— y favorece la aparición de hongos cuando las panículas quedan en contacto con agua o lodo.

Guayas. El volcamiento del arroz puede dificultar la cosecha, reducir el rendimiento y aumentar las pérdidas de grano en el campo.

Guayas. El volcamiento del arroz puede dificultar la cosecha, reducir el rendimiento y aumentar las pérdidas de grano en el campo.CORTESÍA

García coincide en que el volcamiento no afecta a todas las variedades por igual. El problema, explica, se concentra sobre todo en la variedad conocida como "011", la preferida por la industria por su rendimiento, aunque es la que más dificultades genera al agricultor en el campo.

Las dificultades no provienen solo del clima. Durante la cosecha de invierno de este año, el precio que recibió el agricultor cayó por debajo del precio mínimo de sustentación —según Suárez, entre $20 y $28 por saca, frente al precio mínimo de $36 para el grano largo y $34 para el corto—. Esto llevó a muchos productores a recortar los costos de mano de obra mediante la siembra al voleo, un método que consiste en esparcir la semilla directamente sobre el suelo, en lugar de trasplantarla, y que, según García, produce menos arroz que el sistema tradicional.

El ahorro también se trasladó a los fertilizantes: se ha reducido su uso y se han buscado productos más baratos, lo que puede terminar afectando el rendimiento. Así lo señaló Suárez, puesto que los productores han optado por los abonos sulfatados, cuyo valor se ha incrementado, aunque no al mismo nivel que el de los nitrogenados, como la urea.

Ante este contexto, García estima que la menor productividad del cultivo también reducirá el excedente disponible en el mercado. “Si nosotros producíamos 130% de lo que consumíamos normalmente, lo que va a suceder es que este año vamos a producir 115%. Se va a ver 15% menos de producción, pero, sin embargo, no va a haber demasiado excedente que presione a la oferta y eso debe regular los precios”.

Precios y exportación: el rol de Colombia

La reapertura comercial con Colombia ya ha tenido un efecto sobre el mercado interno según Zúñiga "la posibilidad de exportar parte de los excedentes redujo la presión que existía durante el primer semestre por la sobreoferta" y permitió una mejora de los precios para los distintos eslabones de la cadena. 

Hasta el 31 de julio, las exportaciones hacia Colombia bordeaban las 9.000 toneladas, y para agosto Corpcom proyecta entre 10.000 y 12.000 toneladas. "Comenzó a haber un movimiento importante de arroz hacia el mercado colombiano", señala Zúñiga, quien añade que cerca del 90% de ese arroz ingresa por vía terrestre y luego se distribuye a distintas regiones de Colombia.

La logística, sin embargo, todavía enfrenta obstáculos. El terremoto registrado en Colombia redujo la disponibilidad de camiones que retornan hacia Ecuador, lo que ha encarecido el transporte hacia Ipiales. Zúñiga confía en que la situación se irá resolviendo "en el transcurso de los días".

Ese mercado es clave para lo que viene: Colombia representa históricamente entre 50.000 y 60.000 toneladas al año, un flujo que la industria busca recuperar mientras la demanda se mantenga y se evalúe la existencia excedentes para ofertar. 

Para Zúñiga, ese es justamente el aporte de la industria a la protección de la cosecha: "asegurar la absorción de la cosecha, buscando mercados no solo internamente... sino también buscando mercados en el exterior", además de dar valor agregado al arroz mediante su procesamiento.

Una reserva para lo que viene

A esa estrategia se suma la compra estatal de 12.000 toneladas de arroz anunciada para el nuevo ciclo, que se añade a las 20.000 toneladas adquiridas durante el invierno. 

Sobre esa nueva compra, García advierte que todavía no se han socializado los detalles: no se conocen los parámetros, puntos de compra ni fechas en que se recibirá el arroz. Recuerda que en el proceso de compra de las 20.000 toneladas de invierno, paso algo similar, ya que se anunció en febrero pero se concretó en mayo, por lo que pide que este anuncio no quede otra vez solo en eso.

Mientras que Zúñiga, observa la medida es positiva porque permite absorber parte de la oferta durante la cosecha y, a la vez, ir formando una reserva para fines de año o inicios del próximo cuando se prevén los efectos de El Niño.

El volumen "quizás debería ser mayor", reconoce el presidente de Corpcom, "pero, no existe la infraestructura" para almacenar cantidades más grandes. Suárez, en cambio, considera que 12.000 toneladas son insuficientes y plantea como referencia "una reserva estratégica alimentaria" de unas 40.000 toneladas métricas.

La preocupación de Suárez va más allá de esta cosecha: si no se refuerzan el almacenamiento, la comercialización y el manejo del cultivo, sostiene, podrían repetirse episodios de especulación como los vividos en anteriores fenómenos de El Niño

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