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Diario Expreso Ecuador

Vegetación en construcciones

Arquitectas ecuatorianas proponen que la vegetación sea el “octavo elemento” de la vivienda

Un estudio presentado en el Congreso Mundial de Arquitectos UIA 2026, plantea que integrar la vegetación al diseño arquitectónico debe ser un requisito

Una de las urbanizaciones que hay en Ecuador donde se ve la ausencia de vegetación.

Una de las urbanizaciones que hay en Ecuador donde se ve la ausencia de vegetación.Archivo/ Expreso

Lina Zambrano
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Lo que debe saber

  • Dos arquitectas ecuatorianas presentaron una investigación que propone incorporar la vegetación como el "octavo elemento" de la vivienda adecuada de ONU-Hábitat.
  • El estudio sostiene que la infraestructura verde reduce riesgos ante inundaciones, olas de calor, deslizamientos y otros desastres derivados del cambio climático.
  • La propuesta prioriza la accesibilidad universal y la protección de personas con discapacidad, adultos mayores y comunidades vulnerables.

La arquitectura del futuro podría dejar de entender la vegetación como un elemento ornamental para convertirla en una condición indispensable de la vivienda. Esa es la propuesta que Ecuador llevó al Congreso Mundial de Arquitectos de la Unión Internacional de Arquitectos (UIA) 2026, que se desarrolla en Barcelona entre el 28 de junio y el 2 de julio.

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Las arquitectas Sandra Esparza Jácome y Cecilia Frugone Piedrahíta, voluntarias de la Mesa de Accesibilidad del programa global Architecture for All (AfA) - Capítulo Ecuador, presentaron el artículo científico "Diseño arquitectónico y vegetación como claves para la prevención y evacuación ante desastres naturales", incluido en la revista internacional Diseño Inclusivo para la Preparación y Respuestas ante Desastres: Una Perspectiva Global del Programa de Trabajo Arquitectura para Todos UIA.

El trabajo fue canalizado a través de la arquitecta Cecilia Leiva, directora de la Región III de la UIA, y plantea un cambio de alcance internacional: que la integración entre naturaleza y arquitectura sea reconocida por ONU-Hábitat como el octavo elemento de la vivienda adecuada, complementando los siete criterios vigentes.

La vegetación como infraestructura para salvar vidas

La investigación sostiene que los árboles, parques urbanos, techos verdes, huertos familiares y corredores ecológicos cumplen una función mucho más amplia que la paisajística.

Según el estudio, la infraestructura verde ayuda a disminuir las temperaturas en las ciudades, captura dióxido de carbono, estabiliza los suelos, mejora la calidad del aire y fortalece la biodiversidad. Al mismo tiempo, contribuye al bienestar físico y psicológico de la población.

Las investigadoras argumentan que incorporar estos elementos desde el diseño arquitectónico permite reducir la vulnerabilidad frente a inundaciones, deslizamientos, olas de calor y otros eventos extremos cada vez más frecuentes como consecuencia del cambio climático.

De ser acogida por ONU-Hábitat, la propuesta implicaría replantear las políticas de planificación urbana y construcción de viviendas en numerosos países bajo criterios de resiliencia climática.

Ecuador como laboratorio de una propuesta global

El estudio toma como punto de partida la realidad ecuatoriana, considerada especialmente vulnerable por su ubicación geográfica y por los efectos del fenómeno de El Niño-Oscilación del Sur (ENSO).

Las autoras recuerdan que el país enfrenta el aumento de temperaturas, el retroceso de glaciares, la elevación del nivel del mar, la desertificación y una mayor exposición a enfermedades como el dengue y el cáncer de piel debido al incremento de la radiación solar.

A ello se suma la deforestación, impulsada por la expansión urbana y el crecimiento de monocultivos como la palma africana y el caucho. La pérdida de bosques y manglares incrementa el riesgo de erosión costera, reduce la biodiversidad y deja a numerosas comunidades más expuestas a desastres naturales.

Frente a ese escenario, la investigación plantea que la reforestación y la incorporación de vegetación en viviendas y ciudades constituyen herramientas esenciales para disminuir emisiones de CO₂, combatir las islas de calor y fortalecer la sostenibilidad urbana.

Diseño inclusivo para proteger a los más vulnerables

Uno de los principales aportes del documento es su enfoque de accesibilidad universal.

Las autoras sostienen que la planificación urbana debe considerar especialmente a personas con discapacidad, adultos mayores y comunidades de bajos recursos, quienes suelen enfrentar mayores dificultades durante las emergencias.

En ese contexto, la vegetación deja de ser únicamente un componente ambiental para convertirse en un recurso que facilita rutas de evacuación más seguras, mejora las condiciones del entorno y reduce los riesgos durante eventos climáticos extremos.

Como parte de sus conclusiones, el estudio propone cinco líneas de acción: promover un diseño arquitectónico universal y resiliente; impulsar viviendas verticales con mayores áreas verdes y huertos familiares; desarrollar campañas ciudadanas sobre los beneficios de la vegetación; identificar especies con ventajas ambientales y para la salud; y solicitar que ONU-Hábitat incorpore oficialmente la integración entre naturaleza y vivienda como un nuevo criterio internacional de habitabilidad.

Con esta propuesta, las investigadoras ecuatorianas buscan abrir un debate global sobre el papel de la arquitectura frente al cambio climático y demostrar que la alianza entre naturaleza y diseño puede convertirse en una herramienta clave para construir ciudades más sostenibles, inclusivas y preparadas para enfrentar los desafíos ambientales del futuro.

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