Inversión educativa
Ahorrar alivia la presión de costear la universidad en Ecuador: ¿Qué opciones hay en el mercado?
La oferta incluye ahorros programados y fondos de inversión. Los depósitos a plazo sumaron hasta agosto $26.923 millones

Elegir la tasa de interés más alta no siempre es la mejor opción.
Lo que debes saber
- Financiar la universidad de los hijos sin endeudarse es posible si se planifica a largo plazo con depósitos a plazo fijo en la banca.
- Especialistas financieros como Marco Rodríguez (Asobanca) y Bertha Romero (Finanzas ON) revelan las claves para calcular la meta, aprovechar el débito automático y maximizar el rendimiento.
- Descubre por qué elegir la tasa de interés más alta no siempre es la mejor opción y qué riesgos debes considerar antes de invertir.
Financiar la universidad de los hijos es una meta que se puede cumplir a largo plazo. Separar pequeñas cantidades de manera constante permite acumular recursos durante un período largo y evitar que, cuando llegue el momento, todo el gasto tenga que salir del ingreso familiar o del crédito.
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Hasta agosto de 2026, los depósitos en la banca privada sumaron $64.513 millones. De ese monto, $26.923 millones fueron a depósitos a plazo, refiere la Asociación de Bancos Privados del Ecuador (Asobanca).
Parte de esto ahorros se pueden destinar a objetivos de largo plazo como la educación.
Antes de optar por estos productos, Marco Rodríguez, director ejecutivo de Asobanca, menciona que el primer paso es convertir el propósito de pagar la universidad en una meta concreta. No basta con plantearse “ahorrar para los estudios”, se debe estimar cuánto dinero se necesitará y cuántos años existen para reunirlo.
Elegir los plazos es clave
La elección del plazo puede variar. Sin embargo, comenzar cuando un hijo tiene pocos años permite distribuir el objetivo entre más aportes y disminuir el esfuerzo mensual.
La constancia es clave. Para ello, las entidades ofrecen débitos automáticos, aportes mensuales hasta pagos con tarjetas de crédito. Por estos montos, generan tasas desde 3,55 % hasta 5,25 % anual (ver gráfico)
Pero la rentabilidad no debería ser el único criterio para decidir. Bertha Romero, directora académica de Finanzas ON, sugiere revisar el riesgo, la liquidez y el comportamiento histórico del rendimiento, además de verificar que sea una entidad formalmente supervisada.
También es importante conocer qué ocurre si se necesita retirar el dinero antes del plazo porque pueden existir penalizaciones o eliminar beneficios. Es decir, no siempre hay que inclinarse por la tasa de interés más alta. “Hay que investigar en qué producto se está invirtiendo”.
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LA VOZ DE LOS EXPERTOS

Marco Rodríguez, presidente de Asobanca; Bertha Romero, directora de Finanzas On y Álvaro Delgado, ejecutivo de Mutualista Pichincha.
Si se decide abrir un ahorro a largo plazo para financiar los estudios universitarios es importante comenzar pronto, mientras más temprano se empiece, será mejor.
Mientras más tiempo tenga para llegar a la meta, menos esfuerzo mensual se necesita. No es lo mismo ahorrar para la universidad empezando cuando el hijo tiene 2 años, que empezar cuando ya tiene 12. Por eso la recomendación es simple: piense en la meta, póngale un número y un plazo, y automatice el ahorro. El tiempo y la constancia hacen la mayor parte del trabajo. También conviene pensar que los costos van a subir con el tiempo, así que es buena idea apuntar un poco más alto.
Si ahorra para una meta que es a varios años, no tiene que poner todo el dinero en una sola opción. Puede aplicar una capitalización mixta y combinar, por ejemplo, ahorros o depósitos a plazo con fondos de inversión, inyectar sus utilidades y otras. Así, una parte puede mantenerse en alternativas más estables y otra buscar un mayor rendimiento durante el tiempo que falta para cumplir la meta. También puede hacer aportes periódicos a cada opción y ajustar la distribución conforme pasen los años. Y cuando se acerque el momento de pagar la universidad, se puede trasladar más recursos hacia alternativas estables y de fácil acceso, para tener el dinero disponible cuando lo necesite.
En una meta a 10 o 15 años, no solo cuentan los aportes mensuales, sino también los intereses que el dinero genera en el camino. Si esos rendimientos permanecen en la cuenta, se suman al capital y empiezan a producir nuevos intereses. Es el efecto del interés compuesto. Por eso, mientras más temprano empiece, más tiempo tendrá el ahorro para crecer sobre sí mismo. Retirar periódicamente los rendimientos puede disminuir ese efecto y reducir el capital final. La constancia también importa: mantener los aportes y dejar que los intereses se acumulen permite aprovechar mejor los años disponibles para alcanzar la meta.