Acuerdo comercial
Gobierno dice que acuerdo automotriz con Argentina beneficia a Ecuador; ensambladores lo niegan
El Gobierno sostiene que el nuevo acuerdo reconoce las asimetrías entre países, pero la industria explica por qué las concesiones favorecen al mercado argentino

La industria automotriz de Ecuador busca que este acuerdo sea un real mecanismo de acceso al mercado argentino.
El Gobierno defiende el acuerdo automotriz que Ecuador está próximo a firmar con Argentina, luego de las críticas formuladas por la Cámara de la Industria Automotriz Ecuatoriana (Cinae), que considera que el convenio ofrece pocos beneficios para la industria nacional de ensamblaje y favorece principalmente a las empresas argentinas.
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Según las autoridades, el acuerdo fue diseñado tomando en cuenta las diferencias entre ambas economías, con un trato diferenciado para Ecuador por tratarse de un país con una industria automotriz más pequeña y en desarrollo.
Según la explicación oficial, el convenio incorpora condiciones más flexibles para la producción ecuatoriana, logrando que las empresas nacionales puedan acceder al mercado argentino incluso mientras sus procesos de integración productiva continúan consolidándose.
De acuerdo con el Gobierno, Ecuador tendrá un período de transición de diez años para elevar gradualmente su Índice de Contenido Regional (ICR) desde el 32,5 % actual hasta el 40 %. Argentina, en cambio, deberá ajustar su índice desde el 50 % hasta el 45 % en el mismo plazo.
Cinae: "Ecuador deberá hacer más esfuerzo industrial y Argentina menos"
Sin embargo, la interpretación de la industria automotriz ecuatoriana es completamente distinta. David Molina, director ejecutivo de Cinae, sostiene que la reducción de los requisitos para Argentina no constituye una ventaja para Ecuador, sino todo lo contrario.
"Argentina actualmente debe cumplir un 60 % de contenido regional. Con este acuerdo podrá reducirlo inmediatamente al 50 % y luego al 45 % en diez años. Ecuador parte del 32,5 % y debe subir al 40 %. Eso significa que Ecuador deberá incrementar su esfuerzo industrial mientras Argentina podrá reducirlo", señaló.
Desde la perspectiva de los ensambladores, el convenio termina flexibilizando las exigencias para la industria argentina mientras impone metas crecientes a la producción ecuatoriana.
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La discusión se traslada a los aranceles
Otro de los puntos de controversia es la reducción de los aranceles para la exportación de vehículos.
El Gobierno considera que el acuerdo abre una oportunidad para que Ecuador incremente sus ventas hacia Argentina. No obstante, Cinae sostiene que la rebaja negociada es insuficiente para generar una ventaja competitiva real.
Según Molina, el arancel que pagan actualmente los vehículos ecuatorianos para ingresar al mercado argentino se reducirá del 15 % al 10 %. En el caso de Argentina, la tarifa bajará del 28 % al 10 %.
"Para Ecuador se reduce apenas un tercio de la tarifa vigente, mientras que para Argentina la reducción equivale a dos tercios", explicó Molina.
La industria ecuatoriana había solicitado que el arancel para sus exportaciones se redujera hasta el 5 %, una propuesta que, según el gremio, habría generado un tratamiento preferencial para compensar las diferencias de escala entre ambas economías.
Aun así, Molina reconoce que las empresas ensambladoras analizan actualmente si con un arancel del 10 % existen modelos de negocio viables que permitan exportar vehículos hacia Argentina.
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Las autopartes siguen siendo la principal preocupación
Pero el mayor cuestionamiento de Cinae se concentra en el capítulo relacionado con las autopartes.
El gremio sostiene que el acuerdo no incorpora mecanismos concretos que incentiven las compras argentinas de componentes fabricados en Ecuador, uno de los objetivos que había perseguido la industria durante las negociaciones.
Entre las propuestas planteadas por el sector privado figuraba un esquema de cupos compensados. La idea consistía en que, por cada monto exportado por Argentina en vehículos terminados, existiera un compromiso equivalente de compra de autopartes ecuatorianas.
Bajo esa expectativa, empresas de ambos países iniciaron el año pasado conversaciones para desarrollar procesos de integración industrial y encadenamientos productivos.
Sin embargo, Molina asegura que esas iniciativas perdieron impulso una vez que se conoció que Argentina no aceptaría ese mecanismo y que Ecuador decidió continuar adelante con el acuerdo sin incluir esa condición.