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Diario Expreso Ecuador

Verano vampiro: por qué cada vez más personas viven de noche para escapar del calor extremo

Las olas de calor impulsan el llamado verano vampiro: cada vez más personas cambian sus rutinas y viven de noche para escapar de las altas temperaturas

Las cenas y encuentros sociales al aire libre durante la noche ganan terreno como alternativa para socializar de manera cómoda.

Las cenas y encuentros sociales al aire libre durante la noche ganan terreno como alternativa para socializar de manera cómoda.Pexels

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Cuando el termómetro supera los 40 °C durante días o semanas, salir de casa al mediodía deja de ser una opción para convertirse en un riesgo. Ante esa realidad, miles de jóvenes en ciudades del sur de Europa y Latinoamérica están cambiando por completo sus rutinas: duermen durante el día y reservan la noche para trabajar, hacer ejercicio, comprar o reunirse con amigos. En redes sociales, este fenómeno ya tiene nombre: “verano vampiro” (vampire summer).

Lejos de ser una moda de internet, este cambio de hábitos responde a un problema cada vez más frecuente: las olas de calor son más largas e intensas, y las noches ya no ofrecen el alivio que antes permitía descansar.

¿Por qué cada vez cuesta más dormir durante las olas de calor?

La ciencia explica por qué cada vez cuesta más dormir en verano. El cuerpo humano necesita reducir su temperatura interna para conciliar el sueño. Pero cuando la temperatura ambiente permanece por encima de los 25 °C durante toda la noche —las llamadas noches tropicales— ese mecanismo deja de funcionar con normalidad.

Un estudio de la Universidad de Copenhague, liderado por el investigador Kelton Minor, encontró que en noches con temperaturas superiores a los 30 °C las personas pierden, en promedio, 14 minutos de sueño.

“Nuestros cuerpos están muy adaptados para mantener una temperatura corporal estable. Cuando el ambiente no es más frío que el cuerpo, la transferencia de calor se dificulta y el descanso se deteriora drásticamente”, explicó Minor al presentar los resultados de la investigación.

La consecuencia es un cansancio acumulado que lleva a muchas personas a dormir durante las horas de mayor calor, en habitaciones oscuras y climatizadas, para compensar el descanso perdido durante la noche.

Cada vez más personas trasladan sus actividades a la noche para evitar las altas temperaturas provocadas por las olas de calor.

Cada vez más personas trasladan sus actividades a la noche para evitar las altas temperaturas provocadas por las olas de calor.Pexels

El cerebro también responde al calor extremo

La necesidad de refugiarse del calor no es únicamente cultural. También tiene una explicación biológica. Una investigación publicada en la revista Current Biology, dirigida por el neurobiólogo Marco Gallio, de la Universidad Northwestern, descubrió en la mosca de la fruta (Drosophila) un circuito cerebral que funciona como un termómetro interno.

Los científicos identificaron unas neuronas sensibles al calor, conocidas como neuronas AC, que se activan cuando la temperatura supera los 25 °C. Estas envían señales a las neuronas encargadas del reloj biológico, favoreciendo el sueño durante el día como un mecanismo de protección frente al calor.

Aunque el estudio se realizó en insectos, los investigadores consideran que este tipo de respuestas evolutivas ayuda a explicar por qué muchos animales —y también las personas— reducen su actividad cuando las temperaturas se vuelven extremas.

Vivir de noche: la nueva rutina durante el "verano vampiro"

Para quienes no pueden escapar a lugares más frescos, la noche se ha convertido en la única franja verdaderamente habitable. En numerosas ciudades, la actividad comienza cerca de las 22:00. Parques, plazas y avenidas recuperan movimiento cuando el sol desaparece. Correr, jugar fútbol, salir a caminar o hacer compras a medianoche ya no son escenas excepcionales, sino parte de una nueva rutina urbana.

Este cambio también ha modificado la economía nocturna. Comercios abiertos las 24 horas, gasolineras y aplicaciones de entrega a domicilio registran cada vez más demanda durante la madrugada, mientras cenar después de la medianoche se vuelve algo habitual en las semanas más calurosas del verano.

Las aplicaciones que ayudan a escapar del calor

Incluso quienes deben salir durante el día han comenzado a planificar sus recorridos para evitar el sol directo. Según especialistas, caminar por una acera protegida por edificios o árboles puede representar una diferencia térmica de hasta 15 °C frente a una completamente expuesta.

La tecnología ya ofrece herramientas para hacerlo. Una de ellas es Cool Walks, una aplicación que calcula rutas peatonales priorizando la sombra. Su función denominada “modo vampiro” permite evitar completamente la radiación solar e incorpora información sobre fuentes de agua y refugios climáticos.

La plataforma utiliza tecnología LiDAR, capaz de generar modelos tridimensionales con una precisión cercana a los 10 centímetros, cruzando esa información con la posición exacta del sol en cada momento del día.

Otra alternativa es Shadowmap, un mapa interactivo que simula cómo se proyectan las sombras de edificios, árboles y montañas en cualquier lugar y a cualquier hora. Aunque nació para fotógrafos y profesionales de la energía solar, hoy también sirve para quienes buscan desplazarse con menor exposición al calor.

Con la caída del sol, parques y espacios públicos vuelven a llenarse de personas que buscan un respiro del calor extremo.

Con la caída del sol, parques y espacios públicos vuelven a llenarse de personas que buscan un respiro del calor extremo.Pexels

El "verano vampiro" revela un problema de las ciudades

El llamado “verano vampiro” también deja al descubierto un problema de fondo: muchas ciudades no fueron diseñadas para soportar el calor extremo. El exceso de asfalto y hormigón crea islas de calor que mantienen altas temperaturas incluso durante la noche. Mientras organizaciones como Eurocities proponen más áreas verdes, refugios climáticos y estructuras que generen sombra, la adaptación ya está ocurriendo entre los ciudadanos, que cambian sus horarios y recurren a la tecnología para escapar del calor. Más que una moda, vivir de noche se ha convertido en una estrategia para enfrentar los efectos del cambio climático.

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