En tiempos de IA, la sorpresa empieza a desaparecer… incluso en el fútbol
Opinión | La inteligencia artificial promete un mundo optimizado, pero también podría estar alejándonos de la sorpresa que hacía especiales muchas experiencias

La inteligencia artificial ya empieza a tomar decisiones tácticas en tiempo real dentro del fútbol profesional.
La inteligencia artificial empieza a transformar incluso espacios tan impredecibles como el fútbol. Con herramientas como Gemini, la selección de Argentina busca usar IA en tiempo real para analizar tácticas y prevenir lesiones durante el Mundial 2026, llevando el deporte hacia una lógica cada vez más calculada y menos dependiente del azar.
La incertidumbre era gran parte del encanto del fútbol. Por eso millones de personas podían pasar noventa minutos sufriendo frente a una pantalla viendo algo que, en teoría, nadie podía controlar del todo. El favorito podía perder. Un jugador agotado podía hacer el gol de su vida al minuto 90. Y un país entero podía paralizarse por algo tan impredecible como una pelota entrando o no.
Yo nunca he sabido mucho de fútbol. No veo partidos completos y probablemente jamás podría explicar por qué cierto cambio “mató el partido”. Pero incluso desde afuera siempre entendí que buena parte de la emoción estaba en no saber qué iba a pasar.
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La IA quiere volver predecible lo impredecible
Pero la inteligencia artificial no tolera bien el caos. Existe, precisamente, para reducirlo. Y eso es exactamente lo que Argentina acaba de anunciar que hará durante el Mundial 2026: usar Gemini para “trabajar la prevención de lesiones, el análisis táctico y muchas otras cosas en tiempo real que impliquen la toma de decisiones de los cuerpos técnicos”.
Detrás de esa noticia hay algo mucho más grande que fútbol y tecnología. Hay un intento de volver predecible uno de los últimos espacios donde todavía reinaba el azar. La IA busca encontrar patrones invisibles y convertir decisiones emocionales en decisiones calculadas. Y probablemente funcione.
El problema es que mientras más intentamos eliminar la incertidumbre, más nos alejamos de lo que -al menos para muchos- hacía especial al juego. La gente no se enamoró del fútbol por su capacidad de optimización. Se enamoró de los errores y de las sorpresas.
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Un mundo donde cada vez queda menos espacio para descubrir
Y la incertidumbre no solo la estamos alejando del fútbol. También desaparece cuando Spotify ya sabe qué canción queremos escuchar antes de buscarla, cuando Netflix decide qué veremos después o cuando las redes sociales nos muestran lo que supuestamente nos interesa antes de que tengamos tiempo de descubrir algo diferente por casualidad.
No me malinterpreten: no estoy en contra de la IA. Me parece fascinante que hoy podamos entender mejor el mundo y acceder a información que antes parecía imposible de procesar. Pero mientras avanzamos hacia un mundo cada vez más optimizado, también vale la pena preguntarnos qué cosas vamos dejando atrás.
Porque cuando todo empieza a calcularse, la sorpresa empieza a convertirse en un lujo cada vez más raro.
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