¿Cuánto gana un astronauta de Artemis II? El sueldo real por ir a la Luna
Los astronautas de Artemis II perciben ingresos fijos sin bonos por riesgo. Una cifra que palidece frente a los millones que factura la NBA

En el centro de control, la NASA coordina Artemis II mientras sus astronautas reciben salarios estándar de empleados federales.
Mientras la tripulación de la misión Artemis II alista su retorno tras alcanzar hitos técnicos sin precedentes, una interrogante aterriza la épica del momento: ¿cuál es el valor real de asumir semejante riesgo? Según reportes de The New York Times, la NASA maneja una estructura salarial que dista mucho de las cifras astronómicas que la imaginación popular suele proyectar. Un astronauta percibe un sueldo anual cercano a los $ 152.258, sin bonificaciones especiales por abandonar la atmósfera terrestre.
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Giannella Espinoza
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Al desglosar estos ingresos en la cotidianidad de la misión, el contraste resulta desconcertante. Para una expedición de 10 días, como la de Artemis II, la remuneración proporcional es de apenas $ 4.330. A esto se suma un viático de apenas $ 5 diarios por "gastos incidentales", una tarifa plana que la agencia aplica sin distinguir si el funcionario se encuentra en la Estación Espacial Internacional o en la órbita lunar.
Esta rigidez financiera se evidenció en casos críticos de astronautas que, debido a fallos técnicos, extendieron su estadía en el espacio por casi 300 días adicionales. En dichas circunstancias, la compensación extra apenas superó los $ 1.400. La realidad desmonta el mito de la opulencia espacial y abre un debate necesario sobre la relación entre el riesgo vital, la exigencia profesional y el reconocimiento económico en esta nueva carrera por la Luna.
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Entre el sueldo mínimo y el Olimpo de la NBA
La escala salarial de estos profesionales se ubica en un extraño punto medio de la economía estadounidense. Por un lado, superan con creces el salario mínimo federal de $ 7,25 por hora —que representa unos $ 15.000 anuales—; sin embargo, la brecha se vuelve abismal al comparar su labor con las élites del entretenimiento.
El contraste más crudo aparece en el tabloncillo de la NBA. Mientras un astronauta protagoniza la misión tecnológica más compleja de la humanidad por poco más de $ 150.000, figuras como LeBron James o Stephen Curry facturan anualmente más de $ 100 millones entre salarios y patrocinios. En la balanza del mercado actual, el heroísmo científico parece valer apenas una fracción de lo que genera una estrella del baloncesto.