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Diario Expreso Ecuador

ADN revela más de 8.000 potenciales especies nuevas en el Chocó Andino

Una investigación genética identificó miles de posibles especies de insectos aún sin nombre científico en la reserva Mashpi-Tayra, al noroeste de Quito

El análisis del ADN permitió identificar más de 8.000 potenciales especies nuevas de insectos en los bosques de la reserva Mashpi-Tayra, en el Chocó Andino de Ecuador.

El análisis del ADN permitió identificar más de 8.000 potenciales especies nuevas de insectos en los bosques de la reserva Mashpi-Tayra, en el Chocó Andino de Ecuador.Efe

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Una sola trampa instalada durante un año en la Reserva Mashpi-Tayra, en el Chocó Andino ecuatoriano, abrió una puerta hacia un mundo que la ciencia todavía no había logrado nombrar. Allí, entre la humedad, la vegetación espesa y el vuelo casi imperceptible de miles de insectos, investigadores identificaron más de 8.000 potenciales nuevas especies.

La mayoría aún no tiene nombre científico ni una descripción formal que permita ubicarla dentro de una familia o un género. Su existencia se conoce, por ahora, gracias a una especie de cédula de identidad invisible: la huella de su ADN.

Los ejemplares cayeron en una única trampa ubicada en Mashpi-Tayra, una reserva privada situada al noroeste de Quito. Al analizar sus códigos de barras genéticos, los científicos encontraron miles de secuencias distintas que podrían corresponder a especies nunca antes registradas oficialmente.

El hallazgo revela la enorme biodiversidad que permanece oculta en los bosques tropicales de Ecuador. También plantea una carrera contra el tiempo: descubrir y proteger especies que podrían desaparecer antes de que la humanidad llegue a conocerlas.

Cerca de un millón de artrópodos analizados

La investigación forma parte de un programa internacional liderado por la Universidad de Guelph, en Canadá. Durante seis años, los científicos analizaron cerca de un millón de artrópodos recolectados en diez lugares de Ecuador, Costa Rica y Panamá.

El estudio, publicado en la revista Scientific Data, del grupo Nature, incorporó material genético de 45.812 potenciales especies nuevas que todavía no han sido descritas mediante la taxonomía tradicional.

Este proceso puede tomar años. Los especialistas deben estudiar la forma, el tamaño, la anatomía y otras características de cada organismo antes de clasificarlo y asignarle un nombre. Sin embargo, cada vez existen menos expertos dedicados a esa tarea.

“La taxonomía clásica está en crisis, cada vez hay menos especialistas”, explicó a EFE Diego Inclán, director ejecutivo del Instituto Nacional de Biodiversidad (Inabio). Frente a esta realidad, el análisis del ADN permite estudiar de manera integral las comunidades de insectos mediante una metodología estandarizada.

El ADN funciona como un código de barras

La técnica funciona como un código de barras genético. Cada muestra se secuencia y compara para detectar diferencias que revelen la posible existencia de linajes independientes. Aunque el insecto todavía no tenga nombre, la ciencia puede reconocer que existe y que es distinto a los demás.

En los diez lugares estudiados se detectaron cerca de 50.000 nuevos linajes genéticos. Más de 8.000 fueron encontrados solamente en Mashpi-Tayra y, según Inclán, más del 97 % serían endémicos del Chocó Andino: no se han identificado en ningún otro lugar.

El Chocó Andino comprende unas 287.000 hectáreas de bosques tropicales al noroeste de Quito. Allí se encuentra Mashpi, una reserva adquirida hace 25 años por la Fundación Futuro, organización dedicada a la conservación de la biodiversidad y la acción climática.

Antes del estudio, en la reserva se habían registrado alrededor de 2.206 especies de flora, fauna y hongos, además de 26 especies nuevas reconocidas formalmente. Los resultados genéticos muestran ahora que buena parte de la vida del bosque seguía fuera del conocimiento científico.

“Mashpi confirma lo que siempre hemos sentido: que es un sitio único, extraordinario y con una biodiversidad excepcional”, afirmó Mateo Roldán, director de Investigación de Mashpi Lodge.

El número de especies podría seguir creciendo

Hasta el momento se han analizado más de 150.000 ejemplares, pero esa cifra representa solo una parte del material recolectado durante el primer año. El número de potenciales especies podría continuar creciendo conforme avance el procesamiento de las muestras.

Aunque muchos insectos pasan inadvertidos por su tamaño, cumplen funciones esenciales: polinizan plantas, descomponen materia orgánica, mantienen la salud del suelo y alimentan a otras especies. Sin ellos, el equilibrio del bosque se rompe.

Especies que todavía no existen para el Estado

El Inabio trabaja para que Ecuador sea el primer país en incluir en su listado nacional los linajes identificados mediante ADN, incluso antes de que reciban un nombre científico.

El objetivo no es solo académico. Lo que no está registrado difícilmente puede considerarse al delimitar áreas protegidas, evaluar impactos ambientales o diseñar políticas de conservación.

“Si no utilizamos esta tecnología, esas más de 8.000 especies simplemente no existen para el Estado”, advirtió Inclán.

La viceministra de Ambiente, Alicia Jaramillo, calificó el descubrimiento como un “hito histórico”. Durante años, estas especies estuvieron volando entre las hojas y sosteniendo silenciosamente la vida del bosque. La ciencia todavía no sabe cómo llamarlas, pero ahora, gracias al ADN, al menos sabe que existen.

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