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Diario Expreso Ecuador

Privacidad en ChatGPT: qué información evitar y cómo proteger tus datos

Direcciones, datos bancarios e informes médicos pueden revelar más de lo previsto. Esta guía explica cómo pedir usar la IA compartiendo solo lo indispensable

Lo primero a tomar en cuenta es que hay que evitar datos que permitan identificarnos directamente: dirección, teléfono, cédula, pasaporte o licencia.

Lo primero a tomar en cuenta es que hay que evitar datos que permitan identificarnos directamente: dirección, teléfono, cédula, pasaporte o licencia.Cortesía Magnific

Mariella Toranzos
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Precaución en tiempos de IA 

  • Al conversar con chatbots, conviene evitar documentos de identidad, datos bancarios o médicos, archivos laborales confidenciales y detalles íntimos.
  • Incluso la información que parece anónima puede revelar quiénes somos al combinarse con otras pistas, por lo que es mejor compartir solo lo indispensable.

Jacob Coxon pasó tres años investigando inteligencia artificial en OpenAI y Anthropic. Este septiembre renunció a esta última con una advertencia: “Ninguna de las dos compañías está actuando responsablemente. Están corriendo directamente hacia una superinteligencia capaz de mejorarse a sí misma y están apostando con nuestras vidas”.

Otros trabajadores de Anthropic respaldaron parte de sus preocupaciones, mientras la compañía aseguró que reconoce tanto los beneficios como los riesgos de esta tecnología.

El debate de Coxon mira hacia el futuro, pero deja una pregunta mucho más cotidiana: ¿qué le estamos contando a la IA? ChatGPT, Claude o Gemini sirven para redactar, resolver dudas y revisar documentos, pero también se han convertido en espacios donde hablamos de trabajo, dinero, salud y nuestras vidas privadas.

Matt Green, profesor de Ciencias de la Computación de la Universidad Johns Hopkins y especialista en privacidad y seguridad, lo explicó así: “Para mucha gente, los chatbots se han convertido casi en amigos cercanos. Pero, básicamente, les estás contando, pregunta tras pregunta, todo lo que hay que saber sobre tu vida. Les estás dando un enorme perfil sobre ti”.

Entonces, ¿qué conviene dejar fuera de nuestras conversaciones con la IA para reducir riesgos?

Los límites de la conversación

Para empezar, hay que evitar datos que permitan identificarnos directamente: dirección, teléfono, cédula, pasaporte o licencia. Lo mismo ocurre con los archivos: antes de subir un currículo, contrato o formulario, conviene retirar firmas, identificaciones y otros datos personales innecesarios.

El dinero es otra zona sensible. Estados de cuenta, tarjetas, información bancaria, declaraciones tributarias o comprobantes de sueldo deberían quedar fuera del chat. Para organizar un presupuesto, por ejemplo, bastan cifras aproximadas o ficticias.

La precaución se extiende a la salud. Una IA puede ayudar a entender un término médico o preparar preguntas para una consulta sin necesidad de conocer nuestra identidad. Si se suben exámenes o informes, especialistas recomiendan eliminar primero los datos que permitan identificar al paciente.

En el trabajo, informes internos, datos de clientes, estrategias confidenciales, códigos privados o documentos protegidos por acuerdos de confidencialidad deberían introducirse en estos servicios.

Y está la intimidad. La fluidez de los chatbots puede hacer que la interacción se sienta más como una conversación que como una búsqueda en internet y facilite compartir detalles personales que normalmente reservaríamos.

Borrar el nombre tampoco garantiza el anonimato. Green pone un ejemplo: preguntar por cafeterías del barrio ya ofrece una pista sobre dónde vivimos. Sumada a datos sobre profesión, edad o rutinas, esa información puede terminar identificándonos. “Todo eso junto es básicamente una huella digital sobre ti”, dijo Green.

¿Cómo protegerse?

Las plataformas ofrecen distintos controles de privacidad: algunas permiten limitar el uso de las conversaciones, y otras cuentan con modalidades de “retención cero”. También surgen alternativas como Confer, diseñada para impedir que el propio proveedor acceda a las conversaciones.

Pero para el usuario común, la medida más sencilla es compartir solo lo indispensable: usar seudónimos, evitar identificar empresas o personas, recurrir a cifras aproximadas y anonimizar documentos antes de subirlos.

El experto en seguridad George Al-Koura propone una regla práctica: antes de enviar algo, preguntarse si estaríamos cómodos viendo esa información en el grupo de Whatsapp de la oficina. La IA necesita contexto para responder; no necesariamente necesita saber quiénes somos.

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