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Diario Expreso Ecuador

Buenavida

Nicol Cagua: la modelo que salió de El Coca para conquistar la moda

Con una carrera entre campañas y editoriales de moda, Nicol destaca por su identidad amazónica y sus facetas como emprendedora y gestora de labor social.

Nicol lleva la moda ecuatoriana con naturalidad, y eso es parte de su sello frente al lente.

Nicol lleva la moda ecuatoriana con naturalidad, y eso es parte de su sello frente al lente.Foto: Cortesía

Gianella Muñoz
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Lo que debes saber 

  • Salió de El Coca a los 18 años para buscar oportunidades como modelo y construir su carrera desde cero.
  • Impulsa Wawkikuna, una iniciativa con la que apoya a familias de la Amazonía y promueve acciones de ayuda comunitaria.
  • Tiene la marca de bikinis Laia y una tienda en Mompiche, proyectos inspirados en esa mezcla de mar, selva y libertad que define su estilo de vida.

Nicol Cagua tenía apenas 13 años cuando tuvo su primer acercamiento con el mundo de la moda. Creció en El Coca, en plena región amazónica ecuatoriana, lejos de agencias, castings y grandes producciones de moda. Allí predominaban los reinados, pero ella tenía claro que quería otra cosa. “El modelaje estaba en mi mente y en mi corazón desde pequeña”, recuerda. A los 15 llegaron sus primeras pasarelas y, a los 18, tomó una decisión que cambiaría el rumbo de su historia: dejar su ciudad y mudarse sola a Guayaquil.

No llegó con una agencia esperándola ni con un book perfecto. Tocó puertas, recibió negativas y trabajó como asesora de ventas en tiendas de moda para poder pagar arriendo, transporte, comida y enviar dinero a su familia en El Coca mientras perseguía su sueño. “Siempre me vi haciendo cosas grandes y decía: ‘Tengo que ir detrás de mis sueños’”, cuenta.

La vida después la llevó hacia otro paisaje. Un voluntariado en Mompiche terminó convirtiéndose en hogar, familia y una nueva manera de entender su propia imagen. Lleva seis años viviendo allí, entre mar y vegetación. Es madre, surfista, emprendedora de la marca de bikinis Laia y viaja continuamente a otras ciudades por su trabajo como modelo. 

Hoy su imagen aparece en campañas y editoriales ligados a la artesanía, la paja toquilla, los Andes y otros códigos del Ecuador. Todavía no ha desarrollado una carrera físicamente fuera del país, aunque su trabajo sí ha tenido exposición internacional, la más reciente en Vogue de Czechoslovakia.

Voluntariado fuera de pasarelas

Desde hace más de una década, Nicol mantiene un vínculo de ayuda con familias de la Amazonía. Con el tiempo esa labor tomó el nombre de Wawkikuna, palabra que, según explica, significa “hermanos” en kichwa. A través de su círculo cercano recolecta durante el año ropa, productos y otras ayudas que después entrega a familias de El Coca.

Su propósito también se cruza con la carrera de Psicología que actualmente estudia. “Quiero aportar no solamente económicamente, sino también desde lo emocional”, explica. Entre sus planes está poder desarrollar capacitaciones y, algún día, si sus posibilidades se lo permiten, ofrecer acompañamiento psicológico gratuito.

La iniciativa también comienza a conectarse con el emprendimiento. Nicol trabaja con mujeres de la Amazonía que elaboran artesanías y busca abrirles un espacio de comercialización a través de su tienda en Mompiche. “No quisiera que todo quedara solamente en haber hecho campañas o editoriales”, dice. Para ella, la huella también está en devolver algo al lugar del que salió.

Entre raíces y moda

A los 18 años decides irte sola a Guayaquil. ¿Cómo fueron esos primeros años?

Toqué puertas por todos lados. Antes de viajar investigué muchísimo, busqué agencias y contactos, pero al principio no me aceptaron. Mi book no era bueno y todavía tenía mucho que aprender. Fueron tres años bastante duros. Trabajaba para mantenerme sola, pagar mi arriendo, el transporte, la comida, y enviar dinero a mi familia en El Coca, pero nunca dejé de buscar oportunidades en el modelaje.

¿Cuál fue el trabajo que te hizo sentir que tu carrera empezaba a cambiar?

Uno de esos momentos fue trabajar con Deprati. Me escribieron para un casting y fui con mi hijo, que tendría unos seis meses. Me aceptaron y para mí fue muy importante porque ya era trabajar con una marca grande. Ahí sentí que todas esas puertas que había tocado comenzaban a abrirse.

¿Qué crees que hace diferente a Nicol frente a un casting?

Creo que mi naturalidad. Trato de que lo que hago frente a la cámara se vea espontáneo y no forzado. También siento que mis rasgos cuentan una historia. Cuando conecto con una marca, logro transmitir mucho más a través del lente.

¿Siempre estuviste segura de tu imagen o alguna vez sentiste que debías cambiar para encajar en la industria?

Sí hubo un momento en el que pensé en cambiar algunas cosas. La industria puede hacerte sentir que tienes que verte diferente. Pero entendí que, si me buscaron desde el principio como era, es porque algo les llamó la atención de mí. No quería cambiar mi esencia solamente para agradar.

Con un diseño de la marca Olga Fisch, Nicol reafirma frente al lente su conexión con lo artesanal.

Con un diseño de la marca Olga Fisch, Nicol reafirma frente al lente su conexión con lo artesanal.Foto: Cortesía

¿Qué prejuicio sobre el modelaje te gustaría derribar?

Ese de que obligatoriamente tienes que ser muy alta. He conocido modelos más pequeñas que yo con muchísimo potencial. La altura puede importar para ciertos trabajos, pero también cuentan la versatilidad, la actitud y lo que eres capaz de proyectar frente a una cámara.

Entre pasarela, campaña y editorial, ¿con qué te quedas?

La pasarela siempre me encantó por la adrenalina. Si en Ecuador hubieran muchas más, seguramente seguirían siendo de mis favoritas. Pero hoy me inclino por los editoriales porque puedes contar una historia. No se trata solamente de mostrar una prenda: está el fotógrafo, el estilista, el artesano, la modelo y todo lo que existe detrás.

¿Qué has aprendido de trabajar tan cerca de diseñadores y artesanos?

Que modelar no es solamente pararte frente a una cámara. Cuando conoces de dónde viene una pieza y quién está detrás de ella, entiendes mucho más lo que estás representando. A mí me gusta conectarme con la historia, con las personas y con el producto. Creo que eso también cambia la manera en que lo transmites.

Nicol junto a otras modelos luce las propuestas de Laia, su emprendimiento de bikinis.

Nicol junto a otras modelos luce las propuestas de Laia, su emprendimiento de bikinis.Foto: Cortesía

¿Sientes que tu identidad amazónica influye en el tipo de proyectos que llegan a ti?

Sí. Mi perfil siempre ha estado muy conectado con lo nuestro: la paja toquilla, los Andes, la Amazonía y las artesanías. Creo que haber crecido allá también me hizo más consciente de la naturaleza y de la comunidad. Por eso conecto mucho con marcas que tienen ese tipo de historias.

Después de lo que has conseguido en Ecuador, ¿qué sueño te queda pendiente como modelo?

Me encantaría poder trabajar en Londres o en Milán. Hacer pasarelas, campañas, trabajar con marcas y vivir esa experiencia allá sería increíble.En Ecuador, gracias a Dios, ya he cumplido algunos sueños. Ahora me gustaría poder dar ese siguiente paso.

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