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Diario Expreso Ecuador

"El flamenco expresa la vida entera": María Pagés explica por qué su nueva obra es la más personal

Tras décadas sobre los escenarios, la bailaora española comparte una propuesta que recorre su propia historia en una profunda conexión con el público

María Pagés vuelve a Ecuador con la propuesta más personal de su carrera

María Pagés vuelve a Ecuador con la propuesta más personal de su carreraLucía Gorostegui

María Verónica Vernaza Guerrero

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Lo que debes saber:

  • 'Amor de Dios' es el espectáculo más autobiográfico e íntimo de María Pagés y resume su trayectoria artística.
  • La bailaora entiende el flamenco como un lenguaje capaz de expresar todas las emociones humanas.
  • La disciplina, la improvisación y la conexión con el público son los pilares que sostienen su forma de entender la danza.

Algunas obras trascienden el escenario y encuentran eco en la vida de quienes las contemplan. Eso ocurre con 'Amor de Dios', el espectáculo con el que la reconocida bailaora española María Jesús Pagés Madrigal, conocida como María Pagés, vuelve a Ecuador para ofrecer una experiencia que une flamenco, emoción y reflexión.

Creada junto con El Arbi El Harti, su esposo, codirector y cocreador de la compañía Centro Coreográfico María Pagés, esta puesta en escena representa un recorrido por su vida, sus aprendizajes y el camino que la convirtió en una de los grandes referentes del flamenco contemporáneo.

En esta gira que la trae devuelta a los escenarios ecuatorianos, después de varios años, la artista sintió que era el momento de compartir una faceta mucho más personal. Escogió un repertorio que la conecta con sus raíces, con aquella adolescente de apenas 15 años que dejó Sevilla para instalarse en Madrid y formarse profesionalmente en la disciplina que marcaría toda su existencia.

Una pasión encuentra su camino

Muchas personas recuerdan el momento en el que descubrieron aquello que les hacía sentir plenamente vivas. En el caso de María, el flamenco estuvo presente desde la infancia, mucho antes de imaginar una carrera internacional.

Aunque sus padres no pertenecían al mundo artístico, crecer en Sevilla significó convivir con una cultura donde el baile formaba parte de la vida cotidiana. "Yo me recuerdo bailando toda mi vida", cuenta. "El baile estaba muy presente en la vida social, en las celebraciones. Si esa pasión ya era tuya, todo ese entorno ayudaba a que comenzaras muy pronto".

El verdadero punto de inflexión llegó cuando, con apenas 15 años, dejó su ciudad natal para instalarse en Madrid. "Ese viaje fue probablemente el gran clic de mi vida", recuerda. Allí comenzó una formación que, además del flamenco y la danza española, la acercó por primera vez a la danza contemporánea, un lenguaje que terminaría ampliando su universo creativo.

Hoy, esa experiencia personal constituye el corazón de ‘Amor de Dios’. "Es un espectáculo muy entrañable porque mira hacia atrás con la satisfacción de haber recorrido un camino duro, pero lleno de dedicación y muchísimo amor", afirma.

Un baile que abraza todas las emociones

En 2010, la UNESCO declaró al flamenco Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, un reconocimiento que refleja la riqueza artística y cultural de una expresión que ha evolucionado durante siglos sin perder su esencia popular.

Precisamente ahí reside su mayor fortaleza. "El flamenco expresa todos los aspectos del ser humano", explica. "Está la nostalgia, la alegría, la reivindicación, la celebración, la ironía, la picaresca, el esfuerzo... está la vida entera".

Por eso, cuando le preguntan si sobre el escenario la mueve más la alegría o la tristeza, su respuesta evita cualquier elección. "Tengo un momento para todo. Depende de cómo estoy, de cómo necesito expresarme ese día".

Su objetivo tampoco consiste únicamente en ejecutar una coreografía impecable. Lo que realmente busca es provocar un encuentro emocional con quienes la observan. "Lo que más valoro hoy es la conexión con el público. Eso es lo que da sentido a todo y convierte una obra en arte".

La disciplina que deja espacio para la libertad

Detrás de cada movimiento existe una preparación rigurosa. La técnica exige años de práctica constante, aunque en el flamenco también hay lugar para la improvisación. "La disciplina es imprescindible, pero el flamenco incorpora de manera natural la improvisación porque trabajamos siempre con música en directo", explica.

Esa libertad permite que cada función sea distinta. Un músico puede proponer una variación inesperada y la danza responde en ese mismo instante. "La inspiración también forma parte del espectáculo", resume.

Esa apertura creativa le ha permitido integrar recursos de la danza contemporánea sin perder la identidad flamenca. "Descubrir la danza contemporánea abrió otro mundo para mí", recuerda. Desde entonces, ambos lenguajes dialogan en sus creaciones con absoluta naturalidad.

Una obra que mira hacia atrás con gratitud

A sus 62 años, María siente que ‘Amor de Dios’ representa el momento vital que atraviesa. Más que un balance, considera que es un reconocimiento al enorme trabajo que existe detrás de una carrera artística.

"Muchas veces solo se ve la parte romántica de la danza y se desconoce todo el esfuerzo que sostiene una vida sobre los escenarios", afirma. En esta producción decidió recuperar incluso algunos estilos flamencos que bailaba cuando era adolescente y que había dejado de interpretar durante décadas. "Pensé simplemente en bailar aquello que más me gusta bailar".

El resultado es un espectáculo íntimo, honesto y profundamente humano. Y del público ecuatoriano espera exactamente lo que el título de la obra promete. "Espero mucho amor y mucha conexión. Ecuador fue un gran descubrimiento para mí y regresar representa otra oportunidad para seguir descubriendo un país que me encanta".

Cara a cara  con María Pagés

  • ¿Una palabra que defina el flamenco? La vida.
  • ¿Una frase que la defina? Una luchadora comprometida con la danza.
  • ¿Abanico o mantón? Abanico, mantón, palillo, bastón o incluso un libro. Todos los objetos forman parte del lenguaje escénico. El flamenco tiene algo maravilloso que no poseen muchas otras danzas: convierte cualquier objeto en algo propio. Le das vida y pasa a formar parte de la expresión.
  • ¿Qué piensa justo antes de salir al escenario? Intentar hacerlo lo mejor posible y dar todo lo que tengo.
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