Golpe de calor en mascotas: ¿cómo evitarlo?
El jadeo excesivo, la desorientación y la confusión son algunos de los síntomas clásicos de esta condición que puede ser mortal

Mantener hidratadas a las mascotas puede evitar consecuencias fatales.
Lo que debes saber
- El agua y los lugares frescos son esenciales proteger a los animales de compañía.
- Un golpe de calor puede derivar en la muerte de la mascota.
- Tomar precauciones durante paseos es importante.
Nuestros compañeros peludos regulan su temperatura interna de dos maneras: jadeando y sudando de forma limitada a través de las almohadillas de sus patas.
Si estos mecanismos fallan y el cuerpo de la mascota supera los 40 grados celsius, el animal podría sufrir un golpe de calor, según la Asociación Americana de Hospitales Veterinarios. Esto puede causar problemas de salud y la muerte.
La misma organización indica que los animales que necesitan atención médica suelen mostrar señales como jadeo excesivo, desorientación, ritmo cardíaco desigual, vómito, diarrea, debilidad general e incluso convulsiones.
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En caso de notar estos síntomas en una mascota, los expertos recomiendan mover al animal a un espacio con aire acondicionado o ventilado y contactar a un servicio veterinario.
También es posible regular su temperatura con ventiladores y agua al ambiente aplicada en el cuello, pecho y abdomen, evitando ponerle toallas húmedas, lo cual podría interferir con los sistemas de regulación.
A su vez, es aconsejable evitar sacar a pasear a la mascota en la mañana o de noche, esquivando las horas pico de calor. Si no se puede evitar salir en ese horario, es ideal contar con agua y un lugar con sombra para que el animal pueda recuperarse.
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Factores de riesgo
Ciertos animales tienen una mayor posibilidad de descompensarse por altas temperaturas debido a sus b.
Las mascotas obesas, por ejemplo, retienen más calor por su mayor índice de grasa.
Otro elemento a considerar es la edad. Los animales jóvenes tienen sistemas de regulación menos desarrollados, mientras que los mayores son más susceptibles por posibles enfermedades crónicas.
Los animales con problemas cardíacos, renales y respiratorios tienen mayor riesgo.
Algunas razas con hocicos cortos también estarían más afectados por su dificultad natural al jadear y controlar su temperatura corporal. Esto incluye a bulldogs, boxers y gatos persas, entre otras.