¿Vivir o no con los suegros?

Vivir o no con los suegros

Convivir con ellos es posible, solo hay que fijar reglas claras, pero la independencia ayuda a fortalecer la relación.

“El casado, casa quiere”, reza un dicho popular lleno de sabiduría, el cual revela lo conveniente que es vivir con su pareja en un territorio neutral (ni los míos, ni los tuyos) o propio, en el que se fijen normas, hábitos y otras directrices sin intermediarios ni terceros. Esto servirá para que la relación crezca, madure y se consolide, señala Marcia Colmont, psicóloga clínica y terapeuta familiar.

Su colega Jorge Flores, con 12 años de trayectoria, coincide con su apreciación y afirma que para una pareja lo más sano es la independencia, pues esta les permitirá construir vínculos más sostenibles, además de tener libertad en las decisiones y equilibrio emocional.

¿Por qué todos juntos?

La razón más común es la económica, aunque también puede darse por la enfermedad o viudez de uno de los padres de la pareja. “Cuando el motivo no es financiero queda en evidencia la falta de madurez del cónyuge, quien no decide cambiarse de vivienda ni asumir su nuevo rol en el matrimonio, y por eso le es más cómodo seguir en su zona de confort”, enfatiza Colmont.

Para Flores, quedarse a vivir con los padres denota que los cónyuges nunca desarrollaron destrezas ni un proyecto de vida. O que incluso podrían padecer del síndrome de Peter Pan: no alcanzaron un estado de madurez que les permita lograr una identidad propia, no ‘deconstruyeron’ su estado infantil.

Una pareja que elige vivir en la casa paterna o materna de cualquiera de los dos, arriesga su relación, pierde su intimidad y la oportunidad de vivir con sus reglas en su propio hogar.

Los problemas

- Por lo general, el hijo o hija del dueño de casa cae en el conformismo y no consigue sus propios bienes ni toma decisiones.

- Dilemas afectivos en la pareja. Al perder su espacio, comienzan a aislarse, aparece la apatía, factores que menoscaban la comunicación y generan conflictos.

- La crianza de los niños es otro factor de riesgo. Los abuelos (no en todos los casos) son permisivos y suelen desautorizar a los padres, lo cual acarrea problemas de comportamiento en los chicos, ya que no saben a quién obedecer o qué consejo seguir.

¿Qué hacer si mora con ellos?

- Establezca límites desde el inicio, de forma clara y sincera. Fije reglas de convivencia y los roles que cada uno asumirá.

- La comunicación es vital. Exprese lo que piensa o siente.

- Respete los espacios privados y la intimidad de cada miembro del hogar.