Vision energetica de China

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Vision energetica de China

El plan más atrevido para alcanzar los objetivos del acuerdo climático de París de 2015 viene de China. Este acuerdo compromete a los gobiernos del planeta a mantener el calentamiento global bien por debajo de los 2º Celsius (3,6º Fahrenheit) con respecto al nivel preindustrial, y se puede lograr si el mundo cambia sus fuentes de energía primarias desde los combustibles fósiles basados en carbono (carbón, petróleo y gas natural) a renovables sin carbono (eólica, solar, hídrica, geotérmica, oceánica, biomasa) y energía nuclear para el año 2050. El plan de Interconexión Energética Global (IEG) de China ofrece una asombrosa visión de cómo lograrla. El mundo cuenta hoy con suficientes fuentes de energía sin emisiones de carbono para alimentar toda la economía global, incluso para potenciar una economía mucho mayor que la actual. Un paso clave es llevar la energía sin emisiones de carbono a los centros de población que la necesitan. China ha ido solucionando el problema al crear una enorme matriz de distribución basada en transmisión de voltaje ultra alto (UHV), que reduce al mínimo la pérdida de calor en su trayecto. Esta transmisión de larga distancia es eficiente y económica, y China ha logrado grandes avances en su desarrollo. Ahora propone ayudar a conectar el mundo entero con una red global de UHV. Como allí, en el resto del planeta las mayores concentraciones de energía renovable (los sitios más soleados o ventosos) están lejos de donde vive la gente. La energía solar se debe llevar desde los desiertos a los centros poblados. Asimismo, el potencial de la energía eólica suele estar en su pico en lugares remotos, como en el mar. Es posible hallar un inmenso potencial hidroeléctrico en ríos distantes que fluyen por regiones montañosas deshabitadas. La energía renovable es intermitente. El sol solo brilla de día y si el cielo está nublado las nubes impiden que los rayos solares lleguen a los paneles fotovoltaicos. De igual forma, la fuerza del viento fluctúa. Al vincular estas fuentes intermitentes se pueden atenuar las variaciones de energía. Si las nubes reducen la energía solar en una región, se puede usar energía solar o eólica generada en otro lugar. Pensando a lo grande, China ha creado la Organización de Cooperación y Desarrollo para la Interconexión Energética Global (Geidco), para aunar a gobiernos nacionales, operadores de matrices energéticas, instituciones académicas, bancos de desarrollo y agencias de las NN. UU. para lanzar la red energética renovable global. China está tomando varios pasos adicionales. La Geidco se encuentra movilizando recursos de investigación y desarrollo para responder a varios retos tecnológicos clave, como almacenaje de energía a gran escala, superconductividad en la transmisión de energía e inteligencia artificial para gestionar grandes sistemas energéticos interconectados. También ha propuesto nuevos estándares técnicos internacionales para que las redes energéticas de los países puedan armonizarse en un sistema global ininterrumpido. Ha invertido intensamente en IyD en generación de energía renovable de bajo costo (sistemas fotovoltaicos avanzados y usos finales, como vehículos eléctricos de alto rendimiento). Esta interconexión energética global representa la iniciativa más sólida e inspiradora que un gobierno haya propuesto para lograr las metas del Acuerdo de París.