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Una Venecia a trechos
Barrios del norte y sur se inundan a tramos. Los expertos plantean cuatro razones para los empozamientos desiguales.

Saltar el charco. Más que un estereotipo, es una situación a la que se han acostumbrado los guayaquileños. Pero muchos barrios tienen una historia en particular: una calle que se inunda por completo, mientras otras de la misma zona permanecen secas. Sucede en sectores tan dispares como la ciudadela Kennedy Nueva, en el norte, y la del Seguro, en el sur.
Los charcos aparecen, y nadie entiende por qué.
Pero lejos de buscar explicaciones para el fenómeno, los moradores se han resignado a buscar maneras para no mojarse los zapatos.
Sin embargo, las razones existen. La concesionaria Interagua asegura que el sistema de drenaje de la ciudad se tapona por una mala disposición de los desechos, y contribuye con el empozamiento en ciertas vías. El Municipio aduce que se debe a la sedimentación del río Guayas y sus efectos. Los especialistas, mientras tanto, mencionan la obsolescencia de algunos tramos del sistema de alcantarillado o que en algunos casos, los ductos están por debajo del nivel medio del mar.
EXPRESO recorrió los sectores, indagó con los peritos y expone las razones.
1. Topografía. Para especialistas como Jacinto Rivero, exdirector de la Comisión Estudios para Desarrollo de la cuenca del río Guayas (Cedege), hay calles en la ciudad que están a ras del agua. Según el experto, el nivel medio del mar de Guayaquil (referencia para ubicar la altitud de las localidades) es de entre los 6 y 22 metros, pero hay sectores tan bajos que con un aguaje medio, sin necesidad de lluvia, estos se inundan.
Con él concuerda Urbano Caicedo, director de la escuela de Ingeniería Civil de la Universidad de Especialidades Espíritu Santo. “Los sistemas de alcantarillado funcionan por gravedad”.
Entre los barrios más bajos de la ciudad están el del Seguro, con un nivel medio de 4 metros, y Urdesa, La Saiba y la vía a Daule, todos con un nivel medio de 6 metros.
2.Drenaje. Los sistemas de alcantarillado han quedado insuficientes para el crecimiento poblacional con el que se pensó la ciudad. Es lo que considera Jorge Berrezueta, director de Obras Públicas Municipales, quien establece que muchas de las inundaciones que se registran responden a fallas en el sistema de drenaje: “los ductos que se instalaron en los setenta ya no tienen la capacidad para la densidad poblacional, o a su vez se han conectado a ductos más amplios lo que reduce su capacidad de desfogue”. Otros expertos, entre ellos la bióloga Nancy Hilgert, indican que estos ductos antiguos, en zonas como la Kennedy y Miraflores existen sistemas de alcantarillado mixto, en el cual no están separadas las aguas lluvias de las aguas residuales, lo que también genera un problema de toxicidad.
3.Desechos. La mala disposición de la basura es una de las causas que agravan las inundaciones, denuncia Interagua. El taponamiento de las alcantarillas con desechos responde a una falta de cultura ciudadana y también, considera la concesionaria, a quienes lo hacen de manera deliberada para cobrar por el servicio de ‘empujar’ carros o cometer actos delictivos. Es un problema común en zonas como la ciudadela Martha de Roldós, que sufre inundaciones constantes. “No importa cuántas veces se limpien las alcantarillas si a la semana siguiente ya están llenas de basura”, comenta el ambientalista Lautaro Cruz.
4.Desniveles. Hay zonas bajas rodeadas por barrios elevados, entre ellos las ciudadelas Quisquis, avenida Las Agua y Los Ceibos. Ahí, indican los expertos, las inundaciones serán siempre recurrentes, pues el agua bajará acorde a la gravedad y en ellos el agua se empoza. El problema, sin embargo, se puede solucionar, comenta el ingeniero civil Daniel Velasteguí, construyendo ductos subterráneos para drenar el agua, o ‘cajones’, que acumulen el agua lluvia hasta que el nivel de la marea baje.
Análisis
Lo global
¿Cuál es el efecto real de la marea?
El sistema de alcantarillado pluvial de la urbe cuenta con 11 cuencas de escurrimiento. Las descargas van a los ríos Guayas y Daule, al Estero Salado y al Estero del Muerto. No obstante, cuando el nivel de la marea sube por encima de los dos metros sobre el nivel medio de la ciudad, cubre las tuberías de aguas lluvias, lo que impide que el agua drene. Entonces, en las zonas más bajas, si la marea no se normaliza, continúan empozadas.