SUSCRÍBETE
Diario Expreso Ecuador

Actualidad

Los vecinos que odian un puente

Un paso peatonal que cayó en el desuso por la ocupación de gente de la calle. Por la inseguridad se pide que lo derroquen.

Publicado por

Creado:

Actualizado:

En:

No hay caso. Cada vez que Lorena Sarmiento intenta cruzar aquel puente se encuentra con la advertencia de algún vecino: “Es mejor que no vaya”, “Debe tener cuidado de que le vayan a hacer algo”, “Mejor pasa por otro lado”.

Así sucede desde hace tres años que lleva a su hijo a una de las escuelas del sector. Ella vive en el suburbio y el bus la deja justo del otro lado de la calle José de Antepara, por lo que la opción más segura es utilizar aquel viaducto peatonal, pero no puede... ¡No debe!

¿De qué se trata el asunto? El mencionado puente tiene en uno de sus pasillos a unos inquilinos permanentes. A veces son cuatro; en otras ocasiones hay hasta 10. Se los observa durmiendo a las siete de la mañana, reposando luego del mediodía o en sus asuntos (consumiendo droga) al caer la tarde. ¿Qué hacen en las noches? Nadie se atreve a constatarlo.

“Ese puente es un peligro a plena luz del día. Imagínese en la noche”, dice Jorge Argudo, quien habita del lado de la calle García Goyena y se atreve a considerar que ese paso peatonal elevado, construido durante la administración del alcalde León Febres-Cordero, debe mejor ser derrocado.

Aquella idea ha ido tomando cuerpo en el barrio. Cada vecino tiene sus justificaciones. Pedro Morales dice que “por culpa del bendito puente” se han metido a robar a su taller en 16 ocasiones desde el 2006.

Al puente también se le endilga la culpa de que el barrio se haya muerto. “Hay como ocho casas que se han desocupado. Están en alquiler, pero nadie quiere vivir acá”, dice Estrella Villamar Macías, quien reside en el sector desde hace tres años, pero ya conoce de los temores que genera el puente.

Es posible encontrar este tipo de cuestionamientos detrás de cualquier puerta en el sector. No es que hayan formado un comité proderrocamiento del paso elevado, pero la idea ronda en cada vecino: que lo echen abajo, que no sirve para nada.

“Muchas veces hemos pedido mayor seguridad. Mandan por un tiempo a la policía, desalojan a los individuos que se apoderan del paso peatonal, pero luego los uniformados se van y estos regresan”, alega Jorge Argudo.

Pero tumbar una obra de ingeniería de este tipo no es fácil. Supone una inversión que va de 600 mil a 800 mil dólares. Menos si se construyó para los usuarios de la Sociedad Ecuatoriana Pro Rehabilitación de Lisiados (Serli), cuyo centro de atención está justo a un costado del paso peatonal.

“Lo que se debe pedir es seguridad. A nuestros usuarios le sirve de mucho el puente”, dice Cecilia Padilla, administradora de Serli, quien ve incorrecto pensar en tumbarlo.

¿Qué opina de la idea de los vecinos de promover el derrocamiento del paso elevado?

Respeto la opinión de los vecinos, pero yo soy presidente de Serli y ese paso peatonal se construyó para los usuarios de esta institución. Coincido en que se ha vuelto inseguro el puente, pero tengo la información de que el Municipio iniciará una campaña para resguardar este tipo de infraestructura.

Los vecinos dicen que cada vez que denuncian se toman medidas momentáneas.

Eso es cierto. Nosotros mismos como institución hemos invertido en seguridad con nuestros fondos, pero al momento ya no es posible seguir sosteniendo ese gasto. Claro que es inseguro el puente, pero no es una medida posible que se lo tumbe. Es una obra costosa. Anda por los 300 mil dólares.

Pero debe haber una solución que satisfaga tanto a Serli como a los vecinos.

Hemos pedido al gobernador Francisco Cevallos la colocación de una UPC. Por oficio de julio de este año, le comunicamos que tenían a su disposición uno de nuestros locales comerciales para que sirva de resguardo permanente para el paso peatonal. Estamos esperando una respuesta. Ojalá sea positiva.

tracking