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Universitarios, ‘veteranos’ en las juntas receptoras
El 75 % de los estudiantes es miembro de mesa z Para algunos, la de marzo será su tercera o cuarta ocasión. El país suma ocho procesos en diez años.

Aún no se gradúan de profesionales, pero ya son ‘veteranos’ en las elecciones: los universitarios que por tercera o cuarta vez serán miembros de las Juntas Receptoras del Voto (JRV).
Son parte del 75 % de estudiantes matriculados en instituciones de educación superior que fueron designados como integrantes de mesa para los comicios del 24 de marzo.
Una de ellas es Verónica Lombeida, una joven guayaquileña quien a sus 21 años ya ha sido integrante de tres juntas y lo será por cuarta ocasión, esta vez como presidenta.
La primera vez, cuando se enteró de que estaría en una junta, se sintió preocupada por todo lo que había escuchado. “Me habían dicho que era aburrido, que era horrible”. Y según Verónica, entonces de 19 años, así lo comprobó. Por ello, la segunda y la tercera vez que le tocó, ya ‘odiaba’ al Consejo Nacional Electoral (CNE).
Ella estudia Comunicación Social en la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil (UCSG) y entiende la importancia de un proceso electoral. También del trabajo en equipo. No tener un buen grupo es lo que hace que esa tarea sea tediosa e interminable. “La última vez se contaron mal los votos y la chica que estaba a cargo del conteo remarcó los números en las actas oficiales. Fue un caos total. El equipo como tal fue un desastre”, dice.
Hay chicos que piensan que el número de integrantes es excesivo. Cada mesa es conformada por un presidente, secretario, tres vocales principales y tres suplentes, aunque estos últimos no tienen obligación de quedarse si acuden los titulares. Algo que no es seguro.
“Tres personas en cada JRV serían suficientes para llevar el proceso de votación y de escrutinio”, opina Antonio Quinde, de sexto semestre de Ingeniería en Minas, en la Espol.
A su criterio, hay ‘horas bobas’ en que la gente no va y ellos se tienen que entretener con algo. Y, por supuesto, se dedican a revisar sus celulares.
Con 22 años, en este 2019, Antonio completará tres comicios en una mesa. Y, como muchos jóvenes, espera que ese número no siga aumentando.
Si bien, con la presencia de universitarios se busca reducir el riesgo de una junta ‘politizada’ y aprovechar su nivel de instrucción para el escrutinio; su juventud suele tener también conductas impensadas: hay algunos que abandonan sus puestos a media jornada.
No obstante, y aunque suene difícil de creer, no a todos les disgusta estar allí. Diego Caiza, de 21 años, se emociona cada vez que confirma que formará parte de una JRV. “La he pasado bien porque he aprendido del proceso electoral. No soy un experto, pero sí domino bastante bien el conteo de votos y sé cómo agilizar todo”.
Para este estudiante de quinto semestre de Jurisprudencia de la UCSG, ser vocal de mesa es entretenido. Tanto, que en las elecciones presidenciales de 2017, el encargado del CNE hubiese cerrado una de las juntas de mujeres en el recinto donde él se encontraba, porque una de las chicas se fue en medio del proceso. Sin embargo, Diego se ofreció a tomar su lugar. “Como en mi mesa habíamos cuatro, me ofrecí a ayudarlas. Y ahí me tienen, entregando papeletas en la mesa de las chicas”, dice divertido.
Los $ 20 de pago por esta actividad no parecen ser de gran motivación para que los jóvenes acudan con más ánimo y gusto, pues a pesar de que cobran, la mayoría no quiere volver a ser parte del escrutinio.
El CNE indica que el sorteo de designación es realizado por un ‘software’ o programa informático, por lo que es totalmente aleatorio y no busca favorecer ni perjudicar a nadie.
Pero cómo no ser veteranos en esa labor, si apenas cumplen la edad obligatoria para votar y ya están designados. “Me tocó votar por primera vez y aparte, estar en mesa, con 18 años recién cumplidos”, recuerda Fanny Pérez, quien apenas se encontraba realizando el preuniversitario en la Universidad Laica Vicente Rocafuerte, cuando vivió su primera experiencia como miembro de una junta receptora en 2017.
Claro que en esto también incide la alta frecuencia con que los ecuatorianos vamos a las urnas: en la última década se han llevado a cabo ocho procesos electorales entre consultas populares, elecciones seccionales, legislativas y presidenciales. Estas últimas, con primera y segunda vuelta.
Mala suerte de algunos o un algoritmo repetitivo, lo cierto es que estos jóvenes se alistan a ser una vez más parte de la democracia en nuestro país, pues prefieren soportar una jornada cansada a pagar los $ 59,10 por no presentarse.
Por lo pronto, los 207.964 estudiantes universitarios designados para este proceso electoral continuarán formando parte de las JRV hasta que el sorteo así lo indique o se gradúen de la universidad. Esto es algo que no pueden elegir.
Las reacciones
Los memes
En la era digital, los memes son una forma entretenida en que los jóvenes expresan cómo se sienten cada vez que se aproxima una elección. Aquí, algunos de los más populares.