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Un tecnico al que le apasiona Guayaquil
“Las características intrínsecas de una sociedad definen las características de una ciudad”, José Núñez, urbanista.

Ordenar y administrar una ciudad no es nada sencillo, pues no se puede contentar a todo el mundo. Eso lo sabe de sobra José Núñez, exdirector de Urbanismo del Municipio de Guayaquil, a quien le ha tocado, entre muchas tareas, defender ciertas obras municipales que han provocado el aplauso de unos, pero también el disgusto de otros.
Por ejemplo, cuando desde el correísmo llovieron las críticas contra el Municipio por las esculturas de niños betuneros y canillitas, Núñez declaró que estas no eran monumentos ni culto al trabajo infantil, sino “remembranzas cívicas, costumbristas, folclóricas y artísticas de la ciudad”.
Que ¿por qué Guayaquil crece horizontalmente y no en forma vertical? o ¿por qué el centro de la ciudad se muere en las noches? son preguntas que suele responder así: “Las características intrínsecas de una sociedad definen las características de una ciudad”. También ha dicho que ninguna urbe es igual a otra, ni dentro de un mismo país.
Fiel a sus ideas y criterios técnicos, hace pocos meses tildó de “inaplicable” la intención de sus colegas que dirigen la Cámara de la Construcción de Guayaquil, de formar un cuerpo de inspectores que vigilen que las construcciones en la urbe se hagan sobre las bases a las normas vigentes. Alegó que los técnicos a cargo de las obras son los responsables ante la ley de lo que pueda ocurrir con estas y que “aunque se ponga mil fedatarios, estos no van a estar 7 días a la semana, las 24 horas del día viendo que el albañil ponga o quite una varilla”.
La vida de este guayaquileño aterrizó en el mundo de la construcción antes de alcanzar su título de arquitecto. Siendo muy joven, junto a otros dos soñadores, ya estaba fundando Etinar (1973), una constructora que con el tiempo se metería entre las más importantes del país, por su presencia en relevantes proyectos inmobiliarios y de obra pública. Pero “por el privilegio y noble causa al servicio de nuestra ciudad”, como lo dijo él alguna vez, en 2007 se apartó del campo privado y saltó al ruedo público.
Desde entonces, la ciudad ha sido para él su pasión y preocupación. Ha trabajado intensamente en procesos como la regeneración urbana y en la planeación de obras como el futuro aeropuerto. Pero el hoy asesor de la Dirección Municipal de Urbanismo y Ordenamiento Territorial (DUOT) sabe y declara que aún hay mucho por hacer en una ciudad que, como todas las grandes urbes del mundo, tiene por delante retos como la movilidad, accesibilidad, la preparación ante desastres naturales, el combate a la contaminación...