SUSCRÍBETE
Diario Expreso Ecuador

Actualidad

Los solares vacios que ‘manchan’ La Puntilla

Hay dos que generan temor y acumulan agua, maleza y roedores z Vecinos piden la intervención del Cabildo z Hay más en abandono

Publicado por

Creado:

Actualizado:

En:

Es la mancha de la vía. Quienes habitan a la altura del kilómetro 5 en la avenida Samborondón, en las ciudadelas Britannia II y Bellagio, se sienten vulnerados por la presencia de un solar vacío repleto de maleza y en estado de abandono desde hace casi cuatro años. Dicen sentirse olvidados y hasta burlados por las autoridades, quienes pese a las denuncias -precisan- no han logrado ponerle fin al problema.

“Hemos llenado de papeles y oficios el escritorio de la Comisaría y el Municipio de Samborondón para que intervengan, pero no se ha logrado hacer nada”, manifiestan.

El terreno está cercado y según la identificación que sobresale en la entrada pertenece a lo que un día quiso ser -hace más de 20 años- Jardines de Alcalá. El solar está ubicado entre ambas residencias, es amplio y ha causado indignación porque además de acumular maleza y roedores -Celeste Beltrán, de Britannia II, ha visto ratas y culebras-, es bastante inseguro.

Las puertas de ingreso están siempre abiertas, lo que ha facilitado el ingreso de infractores: jóvenes que fuman, beben o tienen intimidad al interior de la garita hoy repleta de cartones, basura y en los exteriores oxidada. Pero el mayor temor, explica Antonio Martínez, de Bellagio, radica en la posibilidad de que al solar lleguen delincuentes que intenten ingresar a sus hogares escalando las paredes con las que colindan.

Para resguardarse, explica la administración, la residencia ha incrementado el número de cámaras de seguridad internas y externas, y ha contratado un guardia nocturno adicional. “Estamos pagando por la tranquilidad que la zona nos debería dar. Hemos pedido al Cabildo que cierre el espacio, mejore la entrada, corte la maleza más seguido, lo embargue..., pero todo es en vano”.

Víctor Solano, comisario municipal que ha recibido los oficios, al menos desde el 2014, explica que no han podido hacer grandes avances porque la propiedad está en un proceso legal por un impago a un empleado que fue contratado como guardián cuando inició el proyecto y que se quedó viviendo allí desde entonces. “No se puede intervenir porque no hay registro de quién es el dueño”, explica.

En el solar otras dos familias habitan allí desde antes que la parcela sea adquirida para ser Jardines de Alcalá. Ambas, por seguridad, evitan dar mayor información sobre el entorno en el que viven. Se limitan a decir que llevan 30 años allí asentados y que a fin de mantener el lugar seguro, “aunque no les corresponda”, cada 3 meses lo desbrozan.

Pero hay que hacer más, reclaman los demandantes. “Con las estaciones invernales, tenemos de vecinos a legiones de mosquitos. Está claro que allí se está violentando el Código de Salud y Ambiente. Corremos el riesgo de contraer dengue, zika o una enfermedad de piel”, explica Sandy Barrera, administradora de Bellagio.

Cerca del lugar, en el kilómetro 3,5, los residentes de al menos otras cuatro urbanizaciones asimismo piden al Municipio limpiar las aguas lluvias estancadas en un terreno de 300 metros cuadrados de extensión, que fue ocupado de forma temporal por el Consorcio Enlace 780, a cargo de la construcción del nuevo puente que conecta a Guayaquil con Samborondón.

La parcela se ha convertido en una piscina, asegura Carla Sarmiento, de Camino al Río, y quien el año pasado fue diagnosticada con chikunguña. “Por no darle el mantenimiento adecuado al entorno, fui a parar al hospital”. Sarmiento, al igual que Adriana Paredes, quien vive en San Andrés, solicita que lo drenen o llenen de cascajo para evitar los malos olores, moscas y animales que conviven con la suciedad. El Municipio asegura que el Consorcio será el que esta semana lo hará.

Los vecinos, casi todos de las residencias situadas a un costado de la avenida Los Arrozales (que colinda con la Samborondón), solicitan además mayor control en al menos otros 4 terrenos, todos cercados, del sector. En algunos el monte supera los dos metros de altura, hay charcos de aguas putrefactas, restos de basura y lodo.

“Para ser lo que realmente queremos o por lo que en impuesto pagamos, La Puntilla debe mejorar el tráfico, la señalética, la ciclovía. Sin embargo ahora, por urgencia, reclamamos seguridad, salud”. Es terrible vivir en insalubridad, precisa Carlos Mejía, residente. “Protección. Es lo que merecemos”.

tracking