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Sistema carcelario en Ecuador
Son injustificables los hechos acontecidos en la Penitenciaría del Litoral - “La Peni”-, donde por disputas entre bandas delictivas y falta de control de sus funcionarios, fallecieron seis PPL en el marco de una declaratoria de Estado de Excepción del Sistema de Rehabilitación Social a nivel nacional, dictado por el presidente Lenín Moreno mediante Decreto Ejecutivo 741, 16 de mayo de 2019, teniendo como finalidad según su art. 1: “...atender las necesidades emergentes de dicho sistema a fin de precautelar los derechos de las personas privadas de la libertad como grupo de atención prioritaria...”. Si se pretende “precautelar los derechos de los PPL”, deben cambiar tangencialmente el sistema carcelario. Es insostenible para el Estado mantener alrededor de 40.000 internos al día, al punto de darles alimentación en mal estado, como sucedió en la cárcel de Ibarra, provocando a alrededor de 200 internos una grave intoxicación e infecciones. No es posible que en una celda carcelaria convivan hasta 10 internos en absoluto hacinamiento, como en Guayaquil, ni que existan celdas de castigo, como en el Centro de Privación de Libertad Regional Zonal 8 de Guayas, denominadas “celdas de reflexión”, cuyas paredes son negras por el hollín y suciedad. En ciertos casos no permiten a los PPL asear sus cuerpos los varios días que dura el castigo, situaciones que he denunciado públicamente y también al director del Centro de Privación, sin respuesta. Si se quiere un cambio, deben empezar por los funcionarios de alta jerarquía que no tienen idea de cómo manejar centros carcelarios por falta de conocimiento y experiencia; luego mandos medios que deben tener apoyo de sus superiores para aplicar directrices, y finalmente ejecutar lineamientos por los mandos bajos -guías y funcionarios-, que tienen que aprender a tratar a los PPL como seres humanos, respetando sus derechos, consagrados en la Constitución y el Código Orgánico Integral Penal.
José L. Hidalgo Fernández