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Silencios que hablan
Se pagó a Alianza PAIS para alimentar su campaña política. Según se publicó y según acogieron las autoridades fiscales, ex altos cargos recibían dinero de grandes empresas. Es la última revelación. ¿La última? ¿Revelación? Si Odebrecht, tal y como se ha ido desenmarañando judicialmente en toda la región tenía una trama de corrupción y sobornos similar en todos los países, habría que cuestionarse por qué no iba a ser igual en Ecuador.
Resulta que ahora hay una hoja Excel con un irónico nombre en alusión al color del partido de Gobierno -actual y de la última década-, pero no es el primer indicio que ha salido a la luz. Por cualesquiera razones -que han sido ya abordadas en este espacio-, la capacidad investigativa nacional ha dejado muchos cabos sueltos y sin atender en los últimos tres años.
En Perú, ya saben que no uno, sino cuatro expresidentes recibieron financiación ilegal para su campaña. En Panamá, también. En Brasil, también. En Colombia, lo están mirando. Aquí hemos simulado ir a buscar agua a la fuente y hemos regresado sin líquido. Uno de los aludidos en la última publicación sobre aportes ilegales, que se encargaba de la asesoría jurídica presidencial, fue personalmente a Brasil a recabar datos de Lava Jato. Regresó en silencio. Un silencio que habla por sí solo.
“En toda la región, las investigaciones han ido revelando los ilegales aportes a las campañas presidenciales. ¿Por qué iba a ser diferente en Ecuador? Aquí, hemos simulado ir a la fuente y volver sin agua”.